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@DIN, 4 de
diciembre de 2006 - Manifestantes del Frente de Resistencia libanés,
liderado por Hizbolá, acamparon el sábado en el centro de Beirut en el
segundo día de protestas para lograr la renuncia del Gobierno apoyado por
Estados Unidos.
Hoy, cientos de miles de personas habían pasado la segunda noche consecutiva
frente al Palacio de Gobierno libanés. Los manifestantes reclaman la
renuncia del premier Fuad Siniora y de todo su gabinete, que cuentan con el
apoyo de los países occidentales.
Los manifestantes montaron carpas cerca de la céntrica plaza Mártires de
Beirut y en las calles que desembocan en las oficinas centrales del
Ejecutivo, donde alrededor de un millón de partidarios de la oposición
protestaron el viernes para pedir su dimisión.
Hizbolá, grupo nacionalista musulmán apoyado por Siria e Irán, desea
derrocar lo que denunció como un gobierno estadounidense en Líbano.
"No importa cuánto tiempo se queden en la calle (...) esto no derrumbará al
Gobierno de (el primer ministro) Fuad Siniora", dijo el viernes el líder
suní Saad al Hariri, quien apoya a Siniora, al canal de televisión Al Hurra.
Los manifestantes pasan la noche en carpas, unas 500 según la televisión,
algunas de las cuales fueron instaladas a menos de 100 metros de la sede del
Gobierno, que está protegida por unidades antiguerrilleras del Ejército.
Para mantener el clima animoso en la plaza central de Beirut, los
organizadores de la protesta, que comenzó el viernes, instalaron baños
químicos, cisternas de agua y envían regularmente botellas de agua potable y
comida.
"Vete Siniora, queremos un gobierno libanés, libre, nacional y árabe", "no
queremos un gabinete de ladrones, fuera", son algunas de las consignas más
escuchadas en el centro de la capital libanesa, donde decidieron acampar la
mayoría de los manifestantes.
No obstante, el primer ministro Fuad Siniora, que recibe en su sede a
visitantes extranjeros, asegura que no cederá a las presiones y las
amenazas, e invitó a la oposición a regresar a la mesa del diálogo.
Exigen la renuncia de Fouad Siniora
Con la intención de realizar una protesta de varios días, los seguidores de
Hizbolá, del movimiento chiíta Amal y del líder de la oposición cristiana
Michel Aoun, se congregaron con tiendas y colchones en el centro de la
capital libanesa. Alrededor de un millón de personas, provenientes de todo
Líbano, iniciaron este viernes una vigilia de toda la noche en el marco de
una manifestación convocada por el movimiento chiíta Hizbolá y la alianza
nacionalista para exigir la renuncia del primer ministro, Fouad Siniora.
Los manifestantes bloquearon las calles alrededor del Palacio de Gobierno y
exigieron la renuncia de Siniora, quien se encontraba dentro del edificio
junto a varios de sus ministros. Se proclamaron consignas
antiestadounidenses y se difundieron por radio partes del discurso del líder
de movimiento nacionalista, Hizbolá Hassan Nasrallah, en el que criticaba
duramente al gobierno de Siniora.
"Nuestros seguidores permanecerán aquí hasta que hagan caer el gobierno de
Siniora", dijo uno de los organizadores de la protesta. "Podemos decir que
el gobierno está rodeado. Que renuncie" .
Sin embargo, una fuente del gobierno dijo que contactos establecidos entre
el ministro de Defensa, Elias Al Murr, y el presidente del Parlamento, el
chiíta Nabih Berri, llevaron a los organizadores a relajar el bloqueo y a
abrir al menos tres accesos. "Había planes de rodear el palacio durante la
noche y quizá ingresar a la madrugada", sostuvo la fuente. "Pero ahora todo
está tranquilo y los organizadores se mantendrán en áreas en las que tengan
permitido por el gobierno realizar su protesta democrática y pacífica".
Despliegan fuerzas represivas
Mientras tanto, miles de integrantes de las fuerzas represivas fueron
desplegados en las principales vías de acceso a Beirut.
Desde el asesinato, el 21 de noviembre, del ministro de Industria antisirio
Pierre Gemayel, varios ministros y otros funcionarios permanecen en el
edificio del Parlamento por motivos de seguridad.
"Alrededor de 800.000 chiítas y cientos de miles de cristianos" siguieron la
convocatoria, dijo Aoun. Sin embargo, aclaró que el pedido de renuncia del
jefe de gobierno sunita no tiene relación con su creencia religiosa. "Exijo
la renuncia de Siniora y sus ministros y que se conforme un gobierno de
unidad nacional, ya que es la única solución", dijo el líder cristiano.
"Este gobierno no llevará al país al abismo. Hay varias medidas (que podemos
adoptar) si este gobierno no responde, pero yo digo que no podrán gobernar
Líbano con una administración estadounidense", agregó Aoun.
Sin embargo, Siniora dijo este viernes que "no permitiremos el golpe contra
el sistema democrático, sus leyes y sus instituciones. (Las marchas) no son
el camino para derribar a un gobierno". Ya desde el jueves, el premier había
llamado a "no tener miedo ni desesperarse". La mayoría en el gobierno, dijo,
defenderá la "democracia y la libertad". Al mismo tiempo culpó a la
oposición de querer hacer caer al gobierno para evitar el esclarecimiento de
los atentados de los últimos dos años y en los que al parecer estuvo
involucrada Siria, entre ellos el asesinato del ex primer ministro Rafik
Hariri, el 14 de febrero de 2005.
Por su parte, el líder druso Walid Jumblatt, quien integra la alianza
antisiria, pidió a los libaneses colocar banderas libanesas en sus viviendas
y aseguró que Hizbolá y sus aliados quieren que Líbano pase a "la tutela de
Siria".
Cuestionado sobre las manifestaciones en Líbano, el embajador de Estados
Unidos ante la ONU, John Bolton, acusó este viernes a Siria e Irán de
promover un golpe de Estado en aquel país. "La manifestación de Hizbolá
concuerda con lo que dijo hace unas semanas Hassan Nasralá. Forma parte de
los esfuerzos para derrocar a un gobierno elegido democráticamente",
declaró. "La gente tiene derecho de expresar sus opiniones políticas. Pero
en términos de formar parte de un golpe de Estado inspirado por Siria e Irán
contra Líbano, estamos muy preocupados", agregó.
Los manifestantes impusieron el viernes un bloqueo contra las oficinas
gubernamentales, pero luego se retiraron tras unos contactos entre los
líderes de la oposición y diplomáticos árabes, dijo una fuente de la
oposición.
"El gobierno recibió nuestro mensaje", afirmó la fuente.
La oficina de Siniora dijo que el rey Abdala de Arabia Saudí le transmitió
el apoyo de su país al primer ministro y a los integrantes de su gabinete.
Arabia Saudí no aceptará un deterioro en la situación de seguridad, dijo
Abdala durante una conversación telefónica.
"El mayor referendo y reunión de masas en la historia de Líbano contra el
gobierno intruso", decía el sábado el titular principal del diario Ad Diyar.
Hizbolá se ha enfrentado con el Gobierno de Siniora por su fracaso a la hora
de apoyarles durante la guerra con Israel del pasado verano. Seis diputados
de la oposición dimitieron del Ejecutivo el mes pasado tras el fracaso de
las conversaciones sobre cómo darle mayor poder a la Resistencia Libanesa.
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Perros rabiosos
asuelan Líbano
James Petras
Rebelión - Agosto de 2006
Traducido del inglés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos
“Israel debe ser como un perro rabioso, demasiado peligroso para
molestarlo”, (General Moshe Dayan, ex- ministro de Defensa israelí).
“El jefe del ejército Dan Halutz ha dado orden a la fuerza aérea de destruir
diez edificios de varias plantas en el distrito Dahaya (de Beirut) como
respuesta a cada misil lanzado sobre Haifa”, (Radio del ejército
israelí, 24 de julio de 2006).
“Creo que es
importante que no caigamos aquí en la trampa de la equivalencia moral. Lo
que Hezbola ha hecho es secuestrar soldados israelíes y disparar misiles y
proyectiles de mortero sobre civiles israelíes. Lo que Israel ha hecho es
responder actuando en defensa propia”, (Embajador estadounidense ante
Naciones Unidas, John Bolton)
“Los
dirigentes israelíes deberían ser acusado de crímenes de guerra.” (Louise
Arbour, Alta Comisionada de Naciones Unidas de Derechos Humanos, julio
2006).
“La Tercera Guerra Mundial… ya ha empezado. Lo que ahora estamos viendo en
Oriente Medio es un capítulo de ella.”, (Daniel Gillerman, embajador
israelí ante Naciones Unidas, julio de 2006)
“Para la mayoría de los europeos Israel es la mayor amenaza para la paz”,
(Encuesta realizada por la Unión Europea a principios de 2006)
El
Kristalnacht, el asalto nazi de 1939 a las casas de los judíos en
‘represalia’ por el asesinato de un funcionario de la embajada alemana por
un judío, fue fiesta de jardín en comparación con la actual destrucción de
Líbano por parte del ejército israelí. La ‘represalia’ nazi llevó al
asesinato de varios judíos y daños por valor de millones de dólares. La
cuota de asesinato y la destrucción de Israel incluye actualmente a más de
400 civiles libaneses muertos, miles de heridos, 750.000 (algunos afirman
que 900.000) refugiados, la destrucción de cientos de edificios de
apartamentos, de miles de casas, escuelas, fábricas, acueductos, plantas de
tratamiento de agua y de potabilización, iglesias y mezquitas, estaciones de
radio y de televisión, todos los principales puentes y carreteras del país,
los aeropuertos y puertos -de hecho, cualquier cosa y cualquier persona que
estuviera en pie, se escondiera o huyera para salvarse.
El deliberado ‘bloqueo total’ de Israel, además de su bombardeo masivo, ha
provocado una catástrofe humanitaria para dos millones y medio de libaneses,
incluyendo los 750.000 refugiados. Según el Financial Times “la situación
humanitaria se ha visto empeorada por el bloqueo israelí por tierra y mar, y
los ataques a puentes y carreteras que dificultan la distribución de ayuda,
tanto a los refugiados como a quienes han quedado atrás”, (Financial Times
25 de julio de 2006, p.3). Los refugiados hablan de días de bombardeos
israelíes, falta de agua y comida, apagones y cortes en las líneas
telefónicas. Más siniestro aún, muchos refugiados afirman “que primero
Israel les dijo que se fueran solo para ser atacados por un bombardeo
israelí cuando ya estaban en la carrera para poder salvarse” (Financial
Times, ibid.)
Todas las principales organizaciones judías de Estados Unidos, Europa y
Canadá son fieles al Estado de Israel y aprueban sus crímenes contra la
humanidad como hacen todos los medios de comunicación; ellos influencian o
controlan el Congreso estadounidense, la rama ejecutiva y las
confederaciones de sindicatos en Estados Unidos. La ‘Gran Mentira’ de las
‘represalias’ israelíes ha sido repetida tan a menudo en los círculos
mediáticos y oficiales que se ha tomado como un hecho aceptado. Si volvemos
a al hecho ‘pasado a la historia’ del 12 de julio de 2006, descubrimos que
Hezbola atacó un puesto del ejército israelí en la frontera con Líbano – un
objetivo militar sin significado civil. Inmediatamente después de este
incidente militar localizado, el primer ministro Olmert ordenó el bombardeo
masivo Beirut y de objetivos civiles por todo Líbano. Después del bombardeo
masivo por parte de Israel de civiles e infraestructuras por todo Líbano,
Hezbola respondió el 14 de julio de 2006 ‘declarando la guerra ’ Israel,
concretamente, bombardeando ciudades israelíes. El 14 de julio de 2006 la
propaganda y la máquina de poder del lobby judío entró en acción criticando
a Bush por mostrar preocupación por el régimen cliente libanés, que con
tanto trabajo había puesto en pie la Casa Blanca. (Forward , 14 de julio de
2006).
Abraham Foxman, Director Nacional de la Liga Anti-Difamación atacó duramente
a Bush por pedir a Tel Aviv que mostrara contención y no minara al primer
ministro libanés Siniora. La Conferencia de la Principales Asociaciones
Judías Estadounidenses puso a sus 52 grupos en acción. Bush dio marcha atrás
rápidamente y se olvidó de su cliente libanés. Israel y los ’52 grupos’
empujaron a Estados Unidos a suministrar más bombas de cinco toneladas para
que sus bombarderos las lanzaran sobre un país indefenso que no tiene una
fuerza aérea en funcionamiento. Los ideólogos dirigentes de lobby judío
empujaron a Estados Unidos a bombardear Irán y Siria, la ‘mano que está tras
Hezbola’ – con la esperanza de empezar la Tercera Guerra Mundial del
embajador israelí Gillerman.
El apoyo unánime de las principales organizaciones judías al etnocidio
israelí se extiende a las organizaciones pacifistas israelíes de ‘tiempo de
paz’ y progresistas como Amos Oz, que hizo un llamamiento a las
organizaciones pacifistas israelíes a cerrar filas tras los carniceros de
Beirut en nombre de la ‘defensa’ de Israel.
Mientras Washington se apresura a enviar su nuevo suministro de bombas de
cinco toneladas y ‘misiles de precisión’, no hay la menor duda de que la
destrucción por parte de los dirigentes israelíes de los hogares de civiles,
apartamentos e infraestructuras es un objetivo calculado con precisión (BBC
News, 23 de Julio de 2006). Mientras los misiles dirigidos de forma precisa
está desempeñando un papel fundamental en la estrategia militar de Israel,
es evidente que el repetido bombardeo de caravanas de refugiados y
ambulancias en las carreteras, de hospitales, mezquitas y de los sectores
musulmán y cristiano de Beirut y de otras ciudades forman parte de esta
estrategia.
El profesor Juan Cole arguye de forma persuasiva que la guerra contra Líbano
fue planificada hace al menos un año y cita las presentaciones hechas por
altos oficiales del ejército israelí a los think tanks, diplomáticos y
periodistas de Washington para esbozar la futura invasión (www.juancole.com
, 23 de julio de 2006).
El pretexto israelí de rescatar a los dos soldados capturados es ridículo
dada la masiva e instantánea ofensiva y la prolongada destrucción de todo el
Líbano, incluyendo amplias zonas del centro y norte de Líbano donde hay
poco, si no nada, Hezbola.
La ignorancia del contexto histórico reciente del bombardeo israelí del
Líbano y de su asesinato gratuito de libaneses es general. Durante varios
años el lobby judío ha estado presionando a la Casa Blanca y al Congreso
para desarmar y destruir a Hezbola; para ello era necesario cambiar la
correlación de fuerzas en Líbano obligando a los sirios a salir [de él]– lo
que se consiguió con el asesinato de un prominente político libanés (Hariri)
y cargando después la culpa a los servicios de inteligencia sirios -- a
pesar de que nunca se presentó prueba alguna, más que un testimonio perjuro
del que su autor se retractó posteriormente. Después de salir Siria [de
Líbano] un asesino libanés a sueldo de los servicios secretos israelíes, el
Mossad, fue capturado por la anti-Siria policía libanesa, que admitió haber
cometido numerosos asesinatos con bomba de ciudadanos libaneses que eran
objetivo de los israelíes.
Con la salida de Siria de Líbano Washington consiguió una resolución
unilateral de Naciones Unidas llamando al desarme de Hezbola, sin concesión
militar o territorial alguna por parte de Israel, como su devolución a
Líbano de las ocupadas Granjas de Chaaba o la vuelta de los prisioneros
libaneses o de Hezbola que desde hace diez años languidecen en las cárceles
israelíes. La resolución de Naciones Unidas, probablemente la única acatada
por Israel por razones obvias, proporcionó subsiguientemente parte de la
cobertura para la invasión de Israel mientras éste bombardeaba Líbano hasta
reducirlo a un estado miserable más parecido al de Afganistán que al de la
vibrante república mediterránea . La estrategia de Israel era transparente:
trataba de aislar a Hezbola en el mundo, asegurarse el apoyo de Naciones
Unidas vía Washington y la presión del lobby sobre el gobierno Bush, y
promover un conflicto interno en Líbano entre Hezbola y el gobierno libanés,
en el que Estados Unidos/Naciones Unidas intervendría a favor de sus
clientes favoritos de Beirut.
Al fallar en ambos cálculos, Israel decidió, consultando con Washington,
lanzar un mortífero ataque frontal contra Líbano con el pretexto de los
soldados capturados y atacar a Hezbola. Aparte de destruir a la anti-imperialista
Hezbola, Washington vio en el ataque militar israelí varias posibilidades
favorables. Una era aislar y crear un pretexto para atacar a Siria e Irán si
estos hacía el menor esfuerzo en favor de los libaneses. En segundo lugar,
Washington vio en la invasión israelí una manera de distraer a la
horrorizada opinión publica mundial de la genocida ocupación estadounidense
de Iraq. En tercer lugar, el gobierno Bush trataba de asegurar la continua y
poderosa influencia mediática del lobby judío en apoyo de la ocupación
estadounidense de Iraq en un momento en que la mayoría de los ciudadanos
estadounidenses eran cada vez más hostiles a ella. Por ultimo, al
suministrar a Israel armas de destrucción masiva, como las bombas de cinco
toneladas, los republicanos y demócratas buscaban asegurarse fondos para sus
campañas [electorales] procedentes de los millonarios y multimillonarios
partidarios políticos judíos.
Para Israel el ataque militar tenía el objetivo de destruir todo el Líbano,
convertirlo en una vasta tierra baldía, con la idea de que por medio de la
limpieza étnica de los civiles libaneses del sur de Líbano, les resultaría
más fácil declarar el país una zona ‘libre de fuego’– para ser bobardeda a
voluntad y matar a cualquier simpatizante de Hezbola, activista, trabajador
social, medico y combatiente. La estrategia era ‘vaciar el estanque (el sur
de Líbano y el sur de Beirut- quizá el 40% de la población del país) para
pescar al pez (Hezbola)’. (Hezbola es un movimiento social y político de
masas que tiene unas bases formadas por un millón de libaneses). En el
proceso, Israel busca crear un régimen cliente en Líbano y cortar la ayuda
moral y material que Hezbola da al democráticamente elegido gobierno de
Hamas en Palestina.
Los razonamientos de Israel y Estados Unidos fallaron el curso de los
hechos. Los terroríficos bombardeos masivos de Israel minaron al
pro-estadounidense régimen de Beirut e hicieron que la gran mayoría de la
población libanesa se volviera a favor de Hezbola. En la total ausencia del
gobierno libanés, fue Hezbola quien se apresuró a llevar a los heridos a los
hospitales, suministró comida, convoyes de evacuación y un mínimo alivio a
todos los libaneses sin tener en cuenta su afiliación. Las advertencias de
Washington a los israelíes de que respetaran a los civiles (libaneses) y las
infraestructuras civiles fueron ignoradas descaradamente por el Estado judío
desde el principio, perfectamente conscientes de que el lobby judío en
Estados Unidos aseguraría la complicidad de Washington en el asesinato
masivo y en la destrucción del su propio régimen cliente.
Nunca se puso en duda que si la Casa Blanca se enfrentara a la elección
entre defender un régimen conservador y recién instalado en Líbano o apoyar
la guerra total de Israel, apoyaría al lobby y a Tel Aviv sin la menor duda.
Si Estados Unidos calculó mal la ‘intervención de precisión’ de Israel, el
Estado judío sobreestimó su capacidad de someter a Hezbola a base de
bombardeos. El régimen israelí emprendió una guerra por tierra, lo que es
extremadamente costoso en las zonas montañosas del sur de Líbano. Por
primera vez hubo bajas militares israelíes a gran escala, que fueron en
aumento; los muertos no fueron únicamente las familias libanesas inocentes y
desarmadas asesinadas por los aviones y helicópteros israelíes. La acción de
Hezbola al atacar y capturar a dos soldados israelíes fue para ayudar
humanitariamente a los palestinos asediados de Gaza que sufrían los mazazos
de la invasión israelí y asesinatos diarios. Ni Siria ni Irán tuvieron
influencia alguna en la decisión de Hezbola de quitar la presión israelí
sobre los palestinos. Según varios expertos en Irán, “Irán ha adoptado una
postura pragmática en su política exterior y no quiere ninguna confrontación
seria con Israel,” (Financial Times , 18 de Julio de 2006, p 3). Otro
experto argumentaba que “Irán no buscaba una crisis en Líbano en un momento
crítico en la diplomacia nuclear”, (FT ibid). Un experto en Hezbola señaló
que “era inconcebible que Irán hubiera ordenado a Hezbola tomar prisioneros
a los soldados israelíes. Los dirigentes de Hezbola no son del tipo de los
que aceptan órdenes de otra parte ” (FT ibid). Además, Israel tenía muchos
prisioneros políticos libaneses, algunos desde hace más de una década, y
Hezbola buscaba asegurar un intercambio de prisioneros, así como liberara
territorio libanés que está aún bajo ocupación israelí.
Al atacar Líbano y tener como objetivo a Hezbola, Israel trataba de aislar
más al gobierno palestino y continuar su política de bombardear a su pueblo
hasta su éxodo ‘voluntario’. Durante las dos primeras semanas de los
bombardeos sobre Líbano, Israel continuó con su campaña de bombardeos y de
asesinatos en Gaza y Cisjordania, y mató e hirió a decenas de civiles, niños
y combatientes de la resistencia. De manera perversa, al aumentar el número
de muertos (cerca de 500), la destrucción (calculada en dos mil millones de
dólares) y el éxodo forzado de al menos 750.000 civiles en Líbano, Israel ha
distraído la atención de los medios de comunicación filo-israelíes de las
decenas de palestinos asesinados y heridos diariamente. La cobertura de los
medios sobre el genocidio israelí Líbano es de lo peor: las televisiones (CBS,
NBC, ABC, CNN), la Radio Pública Nacional y la prensa respetable no solo
repiten la propaganda israelí acerca ‘misiles de precisión…que destruyen los
búnqueres de Hezbola”, sino que se centran en el puñado de muertos y heridos
israelíes en contraposición con los miles de libaneses muertos y heridos, y
el millón de ellos que se han quedado sin hogar, sin electricidad o agua, y
están sometidos a bombas de cinco toneladas que buscan ‘búnqueres’ pero
localizan edificios de varios pisos de viviendas. Según afirmó el miembro de
Naciones Unidas Jan Egeland después de una inspección sobre el terreno, “al
menos un tercio de las víctimas libanesas son niños”. Menos de uno de cada
diez son combatientes Hezbola. Al tenerse que enfrentar con los bombardeos
masivos sobre civiles, la secretaria de Estado estadounidenses Rice se
refirió a ellos como ‘los dolores de parto’ de un nuevo orden, igual que su
predecesor en el Tercer Reich justificó el bombardeo de Londres durante la
Segunda Guerra Mundial.
El 24 de Julio de 2006 el Daily Alert, el boletín de noticias de los
presidentes de las principales organizaciones judías estadounidenses,
publico y reeditó artículos de escritos por defensores de la sangrienta
invasión de Israel. Ni una sola crítica de la huida de al menos 750.000
refugiados, ni una palabra de la destrucción de casas, ni siquiera una
mención de pasada a la muerte de más de cien niños. Citas del presidente
Bush oponiéndose al alto el fuego, del ultra-derechista y ‘archi-defensor de
Israel’ embajador Bolton (embajador estadounidense ante Naciones Unidas)
defendiendo el terrorista bombardeo de Israel argumentado que la destrucción
de Líbano es menos trascendente que unos pocos misiles pequeños caídos en
Israel con muertos pero sin efectos en las infraestructuras…Los artículos de
opinión del Washington Post, Los Angeles Times, Wall Street Journal y New
Republic apoyan el baño de sangre de Israel. Los editoriales del Washington
Post, Wall Street Journal y Miami Herald siguen a pies juntillas la postura
del lobby.
Toda la masiva máquinaria de propaganda judía y pro-Israel ha llenado los
medios estadounidenses con mensajes de apoyo incondicional al asesino
Israeli, con la negación del sufrimiento libanés y la justificación de la
destrucción sin sentido, presentada como un acto de defensa heroica … por
parte de los ‘perros rabiosos ’ (Moshe Dayan) de Israel. Se hace caso omiso
a las voces de los estadounidenses horrorizados por las atrocidades
israelíes o que, simplemente, sienten simpatía por sus víctimas o, peor, son
atacados o ridiculizados (la veterana octogenaria corresponsal de la Casa
Blanca, Helen Thomas, de origen libanés, fue calificada burlonamente de ‘la
voz de Hezbola’ por el secretario de prensa del presidente [Bush], Tony Snow).
El movimiento pacifista estadounidense al que sus judíos progresistas
prohíben expresar indignación hacia Israel y, mucho menos, hacia el lobby,
está moribundo. Una vez más, Israel sale impune del crimen: su correa de
transmisión política al otro lado del océano domina los medios de
comunicación. El Congreso estadounidenses se postra de rodillas ante los
dictados del lobby. Todo el personal de la Casa Blanca actúa como mensajeros
para el ministerio de Asuntos Exteriores israelí:
“¿Necesita dos semanas para más bombardeos? ¡Oh, no se preocupe, no habrá
tiempo límite…! ¡Sí, señor, encauzaremos la opinión pública estadounidense,
europea y mundial -les diremos que no habrá ‘alto el fuego’!”
“Destruir todo un país como represalia por dos prisioneros israelíes…creemos
que Israel tiene derecho a defenderse”.
La sumisión y complicidad de Estados Unidos con el etnocidio de Gaza y ahora
con la destrucción de Líbano sin un debate interno en el Congreso, en los
medios o siquiera en los denominados ‘movimientos pacifistas’muestra muy
claramente la fuerza del poder israelí dentro de Estados Unidos y el enorme
y continuo daño a nuestras libertades democráticas básicas. Estar en contra
del terrorismo totalitario y la complicidad de Estados Unidos debería se un
común acto reflexivo de decencia. Hoy, bajo el persuasivo dominio del lobby,
es un acto de valentía, aunque solo llegue a unas pocas decenas de miles a
través de los medios alternativos.
La idea de Israel de un ‘alto el fuego’ repetida como un loro por lobby
israelí y regurgitada por la secretaria de Estado Condoleeza Rice a los
dirigentes libaneses es, en primer lugar, para permitir a Israel continuar
con el bombardeo masivo de Líbano gracias a las recién enviadas bombas de
cinco toneladas estadounidenses, rechazando así la petición del primer
ministro libanés de un alto el fuego inmediato (FT , 25 de julio de 2006).
Una vez que Israel haya devastado completamente el país, Washington
propondrá una ‘fuerza internacional’ (elegida por Israel) junto con el
ejército libanés para ocupar el sur de Líbano (actualmente bajo ocupación
israelí con el remanente de una batería desarmada de soldados de Naciones
Unidas para mantener la paz). Entonces se supone que la ‘fuerza
internacional’ procederá a desarmar totalmente y a desplazar por la fuerza a
todos los combatientes de Hezbola y al medio millón de personas que los
apoyan en el sur [de Líbano]. En ese momento Israel podría considerara un
alto el fuego. Por lo que se ve, la enfermedad de los perros rabiosos de
Israel es contagiosa y ha afectado a la poca materia gris que queda en la
Casa Blanca. Según el New York Times, no hay compromiso para la propuesta de
‘fuerza internacional’: “Estados Unidos ha desechado la participación de sus
soldados, la OTAN dice que sus recursos no dan más de sí, los británicos
sienten que su ejercito ya está excesivamente comprometido y los alemanes
afirman que desearía participar solo en el caso de que Hezbola esté de
acuerdo”, (NYTimes , 24 de julio de 2006). En segundo lugar, desde la
política de tierra quemada israelí, y la firme resistencia de Hezbola,
pocos, si no ninguno, soldados libaneses tomarán las armas para implementar
las condiciones de Israel, ya que hasta los dirigentes conservadores
libaneses rechazan una ocupación extranjera. En tercer, y más importante,
lugar, Hezbola está preparado y es capaz de emprender una larga guerra de
guerrilla popular de resistencia como a la que nunca antes se había
enfrentado Israel, en términos de organización y capacidad moral y militar.
Según el analista de Jane’s Defense Weekly, Nicholas Blandford, “los
miembros de Hezbola son veteranos combatientes de los noventa bien armadas y
bien motivados. Es la vieja estrategia de guerrilla de Mao Tsetung de
retirarse cuando el enemigo avanza y avanzar cuando el enemigo se retira”.
Según otro experto en Hezbola: “Operan en pequeñas células aisladas. Una
célula no sabe lo que está haciendo otra…Esta estructura descentralizada es
parte de la potencia militar del grupo”, (Saad-Ghoreyeb citado en Aljazeera
, 25 de julio de 2006). La fuerza militar de Hezbola, compuesta por hasta
7.500 combatientes, ha estado preparando tuneles a través del sur de Líbano
,como los primeros vietnamitas, y ha reunido un bien surtido arsenal
moderno. A diferencia de anteriores ejércitos árabes, que estaban muy
infiltrados y lucharon en ‘guerras fijas’ bajo mandos muy centralizados,
Hezbola trabaja en grupos pequeños y descentralizados que se mueven
rápidamente y han tomado medidas efectivas contra los soldados israelíes.
Hezbola está esperando a una invasión terrestre a gran escala para luchar
una guerra de guerrillas en las montañas y en su terreno. Según el
secretario general de Hezbola, el general Hassan Nasrallah, “cuando entren
los israelíes se lo haremos pagar caro en tanques, oficiales y soldados”,
(Al Jazeera, 25 de Julio de 2006). Claramente, Israel no va ganar una
‘guerra de siete días’. Incluso en los primeros diez días, Alon Ben-David,
un corresponsal del Janes Defense Weekly, escribió que el ejército israelí
ha sufrido “considerables víctimas” en su avance hacia en norte de Líbano.
Epilogo
Gracias al poder del lobby judío-estadounidense y al alcance de sus
afiliados internacionales, el gobierno estadounidense consiguió el acuerdo
de la reunión de las potencies mundiales en Roma celebrada el 26 de Julio de
2006 de dar rienda suelta a los ‘perros rabiosos’ de Israel para continuar
sus políticas genocidas en Líbano y Gaza, una decisión aplaudida por el
portavoz de los presidentes de las principales organizaciones judías [de
EEUU] (Daily Alert , 27 de Julio de 2006). Dados los supremos esfuerzos del
lobby por reprimir a los disidentes del genocidio, es especialmente
importante el hecho de que la votación de Roma tuviera lugar menos de 24
horas después de que Israel asesinara (decapitara) deliberadamente a cuatro
observadores de Naciones Unidas al atacar directamente su sede y tras haber
recibido más de una docena de desesperadas llamadas telefónicas de los
asediados observadores antes, durante y después del ataque israelí con
misiles y tanques (Noticias de la BBC , 25 de julio de 2006). Ni siquiera el
Secretario General de Naciones Unidas Kofi Annam pudo aceptar la
justificación israelí de que fue un error. Sus declaraciones de que los
israelíes atacaron deliberadamente a los observadores de Naciones Unidas en
su puesto de avanzada claramente señalizado provocó ataques de indignación
en Israel y entre sus defensores en Estados Unidos. No es necesario decir
que el lobby judío en Estados Unidos automáticamente apoyó la carnicería de
los observadores de Naciones Unidas y publicó la exigencia del embajador
israelí al de Estados Unidos de que el Secretario General Annam ‘pidiera
disculpas’ por sus acusaciones ‘infundadas’. (Daily Alert , 26 de julio de
2006). Mientras, la prensa respetable, encabezada por el ultra-sionista
Washington Post, siguió proporcionando a los defensores del genocidio
israelí en Líbano espacio para noticias y editoriales. David Rivkin, Jr. y
Lee A. Casey arguyeron que los masivos bombardeos terroristas sobre Líbano
(y con la misma lógica, sobre Gaza) están “dentro del derecho (de Israel)” y
dieron los más enrevesados argumentos pseudo-legales que hubieran hecho
enrojecer a Goebbels. (Washington Post , 25 de julio de 2006). No hay ni que
decir que es sabido que ambos autores desempeñaron cargos en el departamento
de Justicia de Reagan; al parecer iniciaron su carrera haciendo versiones
asépticas de los campos de la muerte de América central.
Los crímenes de Israel y la impunidad que le concedió el ‘encuentro de Roma’
es vista como una licencia para cometer cada uno de los crímenes atroces
prohibidos por la Carta de Naciones Unidas bajo la rúbrica de “Crímenes
contra la Humanidad”. El periódico británico The Guardian informó el 25 de
julio de 2006: “Las luces delanteras de la ambulancia estaban encendidas, la
luz azul de encima del techo estaba centelleando y otra luz iluminaba la
cruz roja cuando cayó el primer misil israelí y destrozó la pierna derecha
del hombre que iba en la camilla. Mientras yacía gritando en medio de del
fuego y del humo, los pacientes y los trabajadores de la ambulancia trataron
de protegerse rápidamente, arrastrándose en la oscuridad. Entonces cayó otro
misil sobre la segunda ambulancia”, (The Guardian, 25 de julio de 2006).
Mientras la atención del mundo se volvía hacia el genocidio en Líbano, la
maquinaria militar israelí continuaba masacrando niños y civiles palestinos…Reuters
(26 de Julio de 2006) informó de que 19 palestinos, más de la mitad de ellos
civiles, incluyendo tres niños menores de cuatro años, fueron asesinados y
60 personas resultaron heridas. La cifra de palestinos muertos y heridos en
el ataque de un mes de duración por parte del Estado judío asciende a más de
mil.
Los pacifistas oficiales israelíes se han unido a la fiesta de guerra, lo
mismo que la mayoría de sus seguidores. Una encuesta publicada por el diario
israelí Maariv muestra que el 82% apoya la continua ofensiva y el 95% afirma
que la acción de Israel está justificada. (Noticias de la BBC , 27 de julio
de 2006). Puesto que Israel es considerado generalmente como una democracia
limitada a sus ciudadanos judíos, podemos afirmar con seguridad que la
aplastante mayoría de los judíos israelíes son cómplices voluntarios de los
crímenes israelíes contra la humanidad. (¿Tuvo alguna vez Goldhagen un
consenso del 95% de los alemanes a favor de la limpieza étnica de los
nazis?). De la misma manera, la gran mayoría de las organizaciones sionistas
y sus activistas en Estados Unidos y Europa son extremadamente activos para
asegurar el apoyo de Estados Unidos al genocidio israelí. El horror y las
voces ocultos de disidencia de muchos ciudadanos estadounidenses están
sofocados por el autoritario dominio de el monopolio por parte del lobby
judío de los medios de comunicación. Es como si la invasión de Iraq
promovida por el lobby judío fuera un simulacro del respaldo de la invasión
israelí del Oriente Medio, cuyo objetivo es provocar guerras más importantes
contra Irán y Siria. Esto es un panorama promovido activamente por la
mayoría de los ideólogos judíos neoconservadores, como William Kristol del
Daily Standard.
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