|
@DIN, 9 de
diciembre de 2006 - La II Cumbre Sudamericana fue inaugurada en Bolivia con
un llamamiento del anfitrión, Evo Morales, a seguir el ejemplo de unidad de
Europa, un mensaje precedido de los de otros presidentes también en pro de
una mayor integración. Siete presidentes, los de Bolivia, Brasil, Chile,
Guayana, Perú, Uruguay y Venezuela, dos futuros presidentes, los de Ecuador
y Nicaragua, y dos vicepresidentes, los de Argentina y Ecuador, asisten a la
reunión de dos días inaugurada en Cochabamba.
"Llegó la hora de la verdad y tal vez imaginarnos tener una (comunidad) como
una Unión Europea. He visto de cerca cómo cuando hay unidad se pueden frenar
ciertas imposiciones externas", dijo el presidente boliviano, Evo Morales,
al inaugurar la cumbre.
A firmó que en América van acabando las democracias subordinadas, sometidas
, y los modelos económicos de saqueo , que no solucionaron los problemas de
pobreza del continente.
"Esto no se para" , aseguró Evo Morales, quien destacó que el primer tema
que debe resolverse es el de la pobreza en la región, que en su país afecta
a la mayoría de la población.
Los presidentes de Nicaragua, Chile, Perú y Uruguay, en ese orden,
subrayaron en Cochabamba, Bolivia, la necesidad de la integración
sudamericana para enfrentar los problemas mas urgentes de la región.
A su arribo a la Terminal internacional Jorge Wilstermann, de Cochabamba, el
líder del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), Daniel Ortega,
señaló que el continente vive momentos trascendentales y es histórico que
Bolivia sea el escenario escogido.
Invitado a la Segunda Cumbre Sudamericana de Naciones, Ortega, recién electo
presidente de Nicaragua, aseveró que son tiempos de esperanza para la
añorada unidad.
Los países del sur están dando pasos trascendentes en esa dirección y sería
importante que a esa integración se unan naciones de Centroamérica y también
los del Caribe y México, consideró.
Señaló asimismo que se deberá avanzar hasta tener una América Latina "libre
e independiente de la influencia del imperialismo".
Ortega saludó al pueblo boliviano y a su presidente Evo Morales, a quien
consideró como un hermano y luchador valiente.
Por su parte, la presidenta chilena, Michelle Bachelet, recordó que era la
única mandataria que en 2006 había visitado Bolivia en dos ocasiones.
Reveló que su país y Bolivia tratan temas de una agenda bilateral, los
cuales se inscriben -dijo- en la voluntad de acometer proyectos
integracionistas y de cooperación en beneficio de ambos pueblos.
En su mensaje a los bolivianos, también el gobernante peruano, Alan García,
recordó que ambas naciones fueron una sola en otras épocas (Alto Perú) y
"llegó la hora de cumplir el sueño de unidad que tanto defendió el glorioso
combatiente, Andrés de Santa Cruz".
García adelantó que su gobierno propuso incoporar un tema nuevo a la
Declaración Final de la CSN, que deberán suscribir los mandatarios, hoy
sábado, referido a la integración en la esfera de la educación.
De consolidarse Suramérica como un solo bloque, García estimó que sus
naciones miembros están en mejores condiciones de desarrollarse, debido a
sus grandes riquezas naturales y reservas productivas.
A su turno, Tabaré Vázquez, presidente de Uruguay, el último de los
estadistas en arribar a Bolivia, también destacó que la verdadera
integración es considerada por todas la naciones imprescindible.
"Haremos todo lo que esté en nuestras manos para que esa unidad se consolide
en beneficio de los pueblos", aseguró.
Por su parte, el mandatario electo de Ecuador, Rafael Correa, visitó a los
más de cuatro mil delegados a un Foro Social que se realiza en Cochabamba de
manera paralela a la CSN.
Correa fue ovacionado varias veces por indígenas, campesinos y líderes de
organizaciones sociales del continente, al afirmar que los cambios en la
región apuntan a una nueva era de bienestar y justicia para las mayorías,
históricamente relegadas.
La CSN se inauguró anoche con una ceremonia oficial en el Paraninfo de la
Escuela de Comando y Estado Mayor.
Creada el 8 de diciembre de 2004 en la ciudad peruana de Cuzco, la Comunidad
Sudamericana de Naciones está integrada por Argentina, Bolivia, Brasil,
Colombia, Chile, Ecuador, Guyana, Paraguay, Perú, Surinam, Uruguay y
Venezuela.
Respaldo a Evo Morales
El presidente venezolano, Hugo Chávez, rompió el protocolo para saludar a
simpatizantes y abrazarse con el presidente electo de Nicaragua, Daniel
Ortega. Chávez expresó su apoyo al presidente boliviano, Evo Morales, quien
afronta una ola de huelgas de hambre por el sistema de votación que quiere
aplicar en la Asamblea Constituyente.
Luego de aclarar que no quiere entrometerse en los asuntos de Bolivia,
comparó los problemas de Morales con los que él soportó para llevar adelante
“el proceso de revolución” en Venezuela. Subrayó que el “neoliberalismo es
el camino al infierno” y que Bolivia optó, al igual que Venezuela, por “el
camino de la libertad y la igualdad, el de la dignidad de los pueblos”, la
meta que a su juicio deben seguir el resto de los países sudamericanos.
El presidente brasileño, Luiz Inácio “Lula” da Silva, advirtió a su vez que
la integración sudamericana permitirá la independencia económica, el
desarrollo y el crecimiento, un mensaje similar al del mandatario electo de
Ecuador, Rafael Correa, a quien trajo en su avión luego de las reuniones que
ambos mantuvieron en Brasilia.
“Prefiero no opinar sobre problemas de otro país. Todos saben lo que pienso
de la victoria (electoral) de Evo Morales y lo que ello significa para el
mundo”, indicó Lula. “Todos tenemos problemas internos, yo los tengo,
(Néstor) Kirchner (en Argentina) los tiene, Chávez los tiene en Venezuela”,
agregó Lula.
Correa afirmó que Sudamérica comenzó a salir de una “larga noche neoliberal”
y por ello subrayó que la región “no vive una época de cambio, sino un
cambio de época”. El líder ecuatoriano opinó que la izquierda se debe
manejar sin dogmatismos, “sabiendo que ciertos sectores son fundamentales
para el desarrollo y que tenemos que tenerlos como aliados, pero sin
claudicar en nuestro principio, que es buscar la justicia social, defender
la soberanía del país”.
Por su parte, la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, destacó ayer la
agenda de trabajo que tiene con Bolivia y los avances en la integración
bilateral. “Chile y Bolivia trabajamos en una agenda muy completa y estamos
avanzando en el terreno de cómo integrarnos más”, dijo Bachelet.
En tanto, Kirchner se excusó de asistir a Cochabamba, donde la
representación de Argentina quedó a cargo de su vicepresidente, Daniel
Scioli.
MERCOSUR propuso integración con países andinos
El presidente de la Comisión de Representantes Permanentes del MERCOSUR,
Carlos "Chacho" Alvarez, afirmó que propuso la integración de ese bloque con
los países miembros de la Comunidad Andina de Naciones (CAN).
Poco antes de viajar a Cochabamba, Bolivia, donde asiste a la II Cumbre de
la Comunidad Sudamericana de Naciones (CSN), Alvarez anticipó que
aprovechará ese importante encuentro para plantear la unión de la CAN con el
Mercado Común del Sur (MERCOSUR).
El también ex vicepresidente argentino explicó que presentará esa iniciativa
teniendo en cuenta las políticas sociales y de integración productivas
comunes entre ambos mecanismos.
Expondremos nuestra idea a partir de las problemáticas concretas que
compartimos como región, en particular el desafío de desplegar políticas
sociales en un subcontinente que se caracteriza por su gran desigualdad en
la distribución del ingreso, subrayó.
Para el máximo representante del MERCOSUR -la unión aduanera integrada por
Argentina, Brasil, Uruguay, Paraguay y Venezuela-, la década de 1990 del
pasado siglo dejó a la región graves consecuencias en materia de pobreza y
marginalidad.
Aseguró que en la actualidad existe una oportunidad inestimable para
concretar esa ansiada integración productiva del Cono Sur.
Estamos en un momento histórico excepcional, porque nuestras economías
crecen con un horizonte de varios años por delante y esto hace posible
pensar en modelos de desarrollo que den respuestas a las demandas de
crecimiento y equidad social, remarcó.
Destacó, además, la situación privilegiada de esta zona, la cual -dijo-
concentra una enorme riqueza energética, recursos naturales, una gran
reserva de agua, economías que crecen, liderazgos políticos afines y al
margen de conflictos bélicos.
"Creo entonces que sobre esas bases tan sólidas podemos edificar una
integración en la diversidad, sin hacer divisiones artificiales entre las
estrategias distintas que eligieron soberanamente los países de acuerdo con
sus necesidades y objetivos", insistió.
Alvarez aludió a la situación de algunos Estados de la costa del Pacífico,
que firmaron tratados de libre comercio, y el modelo desarrollado por el
MERCOSUR, que rechazó el Area de Libre Comercio de las Américas impulsada
por Estados Unidos.
Rafael Correa se reunió con Lula Da Silva
El análisis de proyectos energéticos y de infraestructura dominaron la
agenda de la primera reunión que mantuvieron los presidentes de Brasil Luiz
Inácio Lula Da Silva y electo de Ecuador, Rafael Correa.
Entre los proyectos estuvo el de producción de biodiesel, en la que Ecuador
está interesado, así como la financiación para la construcción de
refinerías.
En la cita, que duró alrededor de una hora, Correa y Lula hablaron sobre la
importancia del eje Manta (Ecuador)-Manaos (Brasil), un sistema de
comunicaciones terrestres y fluviales que “permitiría unir la costa pacífica
y atlántica”.
Correa aseguró que ese eje beneficiaría a toda Sudamérica porque “permitiría
evitar el paso por el canal de Panamá, lo que ahorraría mucho tiempo y
dinero”.
Parte de ese proyecto es un aeropuerto en Manta, donde actualmente funciona
un centro de operaciones de Estados Unidos contra el narcotráfico en la
región, que terminará sus operaciones en 2009, sin posibilidad de
renegociación, según Correa.
“Para nosotros soberanía es no tener soldados extranjeros en el suelo
patrio”, subrayó Correa. La base de Manta “es una de las mejores pistas de
Sudamérica y se hará un aeropuerto intercontinental complementario al puerto
de aguas profundas de Manta”, añadió.
Sobre las Preferencias Arancelarias Andinas y Erradicación de Drogas (ATPDEA,
siglas en inglés) que deben ser aprobadas hasta hoy, Correa dijo que no debe
existir condicionamiento para la firma del TLC.
“Ecuador no produce drogas y pese a ello combate el narcotráfico”, dijo y
expresó su esperanza de que Latinoamérica “acompañe” a Ecuador en su demanda
de lograr “las preferencias arancelarias en forma indefinida mientras dure
la lucha antidrogas”. No descartó una “ofensiva diplomática” para lograr la
extensión de las preferencias.
Rafael Correa defendió su acercamiento con el Mercado Común del Sur
(Argentina, Brasil, Uruguay, Paraguay y Venezuela) y expresó su esperanza de
que el Mercosur y la Comunidad Andina (CAN) se puedan unificar en pos de una
unidad suramericana.
“Ojalá los dos procesos: CAN y Mercosur, se unifiquen. Ya es hora de pensar
en Sudamérica, no en región andina o en la región sur de Sudamérica”, dijo
al recordar que Ecuador es un país asociado del Mercosur.
Otros temas
• Rafael Correa insistió que reincorporaría al Ecuador a la Organización de
Países exportadores de Petróleo (OPEP).
• Señaló que renegociará la deuda externa pero no presentó detalles sobre su
propuesta.
Los proyectos
• La construcción de una refinería y una conexión mixta fluvial y terrestre
entre el Pacífico y el Atlántico.
• Se iría por tierra desde Manta hasta San Francisco de Orellana, sobre el
río Napo, y desde ahí, previo dragado de algunos ríos, se saldría navegando
al Amazonas.
• El proyecto requeriría inversiones de 2.000 millones de dólares, aunque ya
hay 500 millones financiados por la empresa Hutchinson.
• La construcción de una refinería para crudos pesados en Jaramijó
demandaría una inversión de 3.000 millones de dólares.
Evo Morales: "Las elites no soportan un presidente indígena"
El mandatario boliviano habló de la integración regional. Sobre la crisis en
su país, dijo que la provocan quienes perdieron sus privilegios y no toleran
que un dirigente "indio y sindical saque adelante el país".
En una entrevista efectuada por Pablo Stefanoni, para el diario argentino
Clarín, Morales lamentó que Argentina hubiera declinado ser la próxima sede
de la Cumbre Sudamericana de Naciones.
El presidente Evo Morales mantiene, después de 10 meses en el poder, la
misma apariencia despojada de sus tiempos de líder cocalero. Ayer, en su
casa del barrio del Maestro, en la periferia de esta ciudad boliviana,
recibió a los enviados de Clarín. El cuarto donde se realizó la entrevista
consta de una mesa de fórmica y cuatro sillas tapizadas con cuero sintético.
El mobiliario se completa con una cama amplia, algunos armarios y un
anticuado televisor.
En ese ambiente austero, Morales no ocultó su decepción por la ausencia de
su colega Néstor Kirchner, justo en la cumbre de la Comunidad Sudamericana
de Naciones que le tocó organizar. Esperó al presidente argentino, con quien
tiene una entrañable relación —según sus propias palabras— hasta último
momento; pero ante el faltazo, Morales no emitió ni un sonido de queja.
En los medios diplomáticos y gubernamentales de la cumbre se llegó deslizar
que la ausencia presidencial argentina fue para eludir una propuesta: "Evo
había planteado que Argentina fuera la próxima sede de la cumbre de la
comunidad sudamericana, pero Kirchner no quiso". Mientras en Cochabamba se
discute la integración sudamericana, a unos 50 minutos de vuelo, en Santa
Cruz de la Sierra, crecía ayer el movimiento enemigo de Morales.
—Muchos analistas sostienen que la integración regional es una utopía. ¿Qué
expectativas tiene sobre esta cumbre?
—En Latinoamérica estamos en un tiempo de cambio. No hay dictaduras. Se
acaban las democracias serviles al imperio. Son tiempos de resolver los
problemas económicos y sociales con recursos naturales. Hay una estrecha
relación entre los presidentes y en esta cumbre, lo que nunca se hizo, nos
estamos encontrando los jefes de Estado con los movimientos sociales.
—Pero se ve una polarización social creciente en casi todos los países de la
región.
—Históricamente hubo elites que se opusieron a los procesos de cambio e
integración. Y las seguirá habiendo. Pero no podemos comparar esta coyuntura
con la de 15 ó 20 años atrás. Existen esas brechas entre grupos de las
elites con las mayorías; pero esta clase de integración que pretendemos debe
permitir superar esas asimetrías de familia a familia, de nación a nación.
—Esa polarización política y social, ¿no es un riesgo para las democracias
regionales?
—América Latina no soportaría una dictadura ni un golpe de Estado. Mire, en
Bolivia no hubo voto universal hasta 1952. Y si ahora conquistamos esta
democracia fue gracias a la lucha de los pueblos. Entonces, difícilmente
algún militar pueda aventurarse a un golpe. Ni siquiera podría prosperar una
dictadura civil. Lo que sí hay es un intento de ex presidentes de combatir a
los gobiernos. Las oligarquías resisten y resistirán. Lo que aquí importa es
que existe una gran conciencia nacional. Yo sólo creo en los movimientos
sociales organizados y movilizados para defender sus procesos de cambio.
—Aquí en Bolivia hay una gran ofensiva opositora.
—Permanentemente ha habido una provocación, una conspiración. Eso no nos
asusta. Es un derecho de ellos hacer la huelga. El retiro de los senadores
de la derecha del Senado es autoritarismo y antidemocracia. Pero estamos
resistiendo. Todo es un pretexto para un problema político: alguna gente no
acepta que un dirigente indígena sea presidente. Es parte del racismo
fascista.
—¿Espera que esta cumbre respalde su posición?
—Mire, nuestro sistema está fortalecido. El proceso que llevamos adelante es
irreversible. Pero alguna gente quiere perjudicar y son justamente las
familias que defienden sus privilegios. Cuando decidimos acabar con el
latifundio, saltaron. Lo que hay es codicia: no aceptan que un dirigente
indio y sindical, que fue acusado de terrorista y narcotraficante, pueda
sacar adelante al país junto con muchas personalidades. Dicen que el poder
no debe estar en manos de indígenas y de la izquierda. Se proponen
recuperarlo. Por eso hemos vivido estos 10 meses de gobierno de conspiración
en conspiración. Los neoliberales están en sus últimos aleteos.
—¿Bolivia piensa ser un socio pleno del Mercosur, como lo es ahora
Venezuela?
—Mañana justamente vamos hacer un anuncio al respecto.
—¿Cuál será exactamente?
—Todavía tenemos que discutir algunas cosas. Aquí hay un tema de fondo que
todavía no se ha resuelto: es el tema del comercio. No podemos regirnos por
los tratados de libre comercio, no son la solución para Latinoamérica.
—¿Usted se refiere a tratados de libre comercio con EE.UU.?
—Tanto con EE.UU. como internamente entre nosotros. El comercio es
importante, pero debe ser un comercio justo. Nosotros planteamos el tratado
de comercio de los pueblos. La otra cuestión es el achicamiento de las
asimetrías entre los Estados. Lo mejor para esta cumbre sudamericana es que
apostemos a que cualquier ciudadano tenga la ciudadanía regional, para
viajar libremente sin pasaportes ni visas.
—¿Cómo está la relación con Kirchner?
—Muy bien. Hablamos anteayer. Y él me contó que últimamente ha tenido
algunos problemas. Me dijo que intentaba venir y que no lo descartaba
totalmente. Es importante su presencia.
—¿Y se limaron las diferencias con Brasil?
—Los problemas eran de carácter técnico y jurídico de una empresa del Estado
como Petrobrás. Todo está resuelto, pero hace falta alguna forma de reforzar
esas negociaciones técnicas, políticas y jurídicas, para que todos los
países vecinos se beneficien con respecto al tema energético.
—¿Y con la presidenta chilena Bachelet?
—Es un escenario particular: es la segunda vez en 200 años que Bolivia
recibirá a un presidente de Chile. Primero fue Lagos en enero. Y ahora
Bachelet.
|