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FSLN retorna al poder 17 años después en Nicaragua

Daniel Ortega recibirá hoy la banda presidencial en el mismo sitio donde 17 años atrás, luego de perder las elecciones ante Violeta de Chamorro, anunció que el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) iba a gobernar desde abajo.        

Celebración sandinista. Foto: Shannon Howard..

@DIN, 10 de enero de 2007 - Daniel Ortega retornará al poder hoy, en un escenario político y social diferente al que conoció hace 17 años atrás como líder revolucionario, cuando la guerrilla del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) derrotó armas en mano a la dinastía criminal de los Somoza, luego de larga lucha popular. Posteriormente el gobierno de izquierda fue vencido a su vez en elecciones libres, por Violeta Chamorro, cuyo partido contaba con gran financiamiento internacional. Luego de varios gobiernos neoliberales, los números de la economía nicaragüense colocan a este país centroamericano en el segundo lugar entre los países más pobres de América, sólo detrás del paupérrimo Haití.
El histórico regreso al poder del FSLN será presenciado por los mandatarios de Venezuela, Hugo Chávez; de México, Felipe Calderón; de Bolivia, Evo Morales, entre otros. El objetivo de su gobierno será acabar con la pobreza de ocho de cada diez nicaraguenses.
El ministro de Educación, Ciencia y Tecnología, Daniel Filmus, encabezará la comitiva oficial de Argentina que participará hoy en la toma de posesión del presidente electo de Nicaragua, el sandinista Daniel Ortega.
La comitiva oficial estará integrada, entre otros, por el subsecretario para América Latina de la Cancillería, Agustín Colombo Sierra, y el subsecretario de Integración Económica, Eduardo Sigal, según informó el Ministerio de Asuntos Exteriores en un comunicado.
"Vamos a luchar desde abajo, vamos a gobernar desde abajo" afirmaba Ortega el 26 de febrero de 1990, en la Plaza de los No Alineados Omar Torrijos, en medio de la aflicción general que el revés provocaba entre los seguidores de la Revolución Sandinista.
"Ellos que en 1990 pensaron que íbamos a desaparecer... pues se equivocaron! Si pensaron que íbamos a traicionar nuestros principios, nuestros ideales, pues se equivocaron!", expresó Ortega el 19 de julio pasado, en ocasión del 27 aniversario del triunfo de la Revolución Sandinista.
El líder del sandinismo ganó el 5 de noviembre pasado los comicios con una ventaja de más de 9 puntos sobre su rival, Eduardo Montealegre. Estaban convocados más de 3,6 de los 5,4 millones de nicaragüenses.
Ortega, de 61 años, empieza un mandato de cinco años, con el desafío de mejorar las condiciones de vida de casi el 80 por ciento de la población, su principal promesa de campaña. Un sondeo de la firma M & R Consultores publicado en La Prensa de Nicaragua, señaló que un 67 por ciento de los ciudadanos sí cree que el gobierno de Ortega traerá prosperidad al país, mientras un 19 por ciento opina lo contrario. Además, un 50 por ciento estima que mejorará su situación política y económica en un año.
En los años 80, el líder sandinista debió enfrentar una guerra sucia financiada y alentada por Estados Unidos, que además de destruir la economía del país y causar decenas de miles de muertos, creó enormes divisiones entre los nicaragüenses.
Diecisiete años después, desde el punto de vista económico, Nicaragua no está mucho mejor que cuando el líder sandinista entregó el poder a Violeta de Chamorro en 1990.
Aunque la estabilidad macroeconómica y las buenas notas otorgadas por los organismos financieros internacionales son pregonados a bombo y platillo por el gobierno saliente, Nicaragua ocupa hoy el penúltimo lugar entre los países más pobres de América Latina.
La principal razón para estar sólo por delante de Haití en esa negativa lista es la mala distribución de la riqueza y la aplicación de políticas de corte neoliberal durante los últimos 16 años.
De acuerdo con datos del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, el 80 por ciento de los cinco millones 100 mil habitantes de Nicaragua vive en la pobreza, y la mitad de ellos en la miseria.
Durante los años de su gobierno 1979-1989, Ortega instauró un régimen socialista en el que centralizó la economía e impuso el servicio militar obligatorio. En medio de una guerra civil con los "contras" apoyados por Estados Unidos tras derrocar al dictador Anastasio Somoza, enfrentó un bloqueo económico y una guerrilla financiada por el país del Norte, que dejó al país en la bancarrota.
Diecisiete años después, Ortega muestra una imagen más pragmática, opina un editorial de la Agencia Periodística Mercosur. Para llegar a la presidencia en su cuarto intento consecutivo, se adueñó de un discurso conciliador y pacifista, salpicado de citas bíblicas, y selló alianzas con antiguos enemigos políticos.
El presidente George W. Bush se refirió a un “compromiso con la democracia” con el presidente saliente de Nicaragua, Enrique Bolaños y el electo Ortega. En ese contexto, la Casa Blanca anunció la asistencia de una poderosa delegación a la ceremonia presidencial en Managua, que estará encabezada por el secretario de Salud, Michael Leavitt.
El portavoz de la Casa Blanca, Tony Snow, informó que a través de una llamada telefónica, el presidente George Bush reafirmó el “fuerte compromiso” por el bienestar del pueblo nicaragüenses y el interés continuo de una relación con Nicaragua.
Snow comentó que para el mandatario estadounidense, hay áreas de preocupación, como el Acuerdo de Libre Comercio entre Estados Unidos y Centroamérica, y la Cuenta del Milenio, un programa por el que EEUU concede incentivos económicos a países en desarrollo que acometan ciertas reformas .
Por otro lado, Venezuela también cooperará con Nicaragua. Chávez participará en el traspaso de mando presidencial a Ortega, y firmará con el líder sandinista un acuerdo macro de cooperación bilateral, que sustituirá el firmado en 1990 con el gobierno de la ex presidenta Violeta Chamorro.
Además de la cooperación de Venezuela a Nicaragua en petróleo y energía, el acuerdo incluye la condonación de la deuda venezolana estimada en más de 30 millones de dólares. “No son donaciones, no son dádivas, ni regalos que se van a hacer a los nicaragüenses; son préstamos, cooperación solidaria que Nicaragua pagará”, sostuvo el embajador de Venezuela en Managua, Miguel Gómez.
Más allá de las alianzas, los analistas aseguran que Ortega tendrá que movilizar a todos los integrantes de la sociedad nicaragüense, especialmente a los sectores productivos, para enfrentar el drama de la pobreza. Tendrá no sólo que mantener la cierta estabilidad en la economía nicaragüense, sino que además deberá desarrollar dinámicos programas sociales. Revertir las cifras económicas negativas de Nicaragua será el principal reto del nuevo mandatario, en quien los sectores más desposeídos, es decir, la mayoría de los nicaragüenses, tienen puestas todas sus esperanzas de poder vivir una vida digna.

Autoridades de todo el mundo

Para hoy se espera con gran expectativa que arriben al país el presidente de Irán, Mahmud Ajmadinejad, y posiblemente Raúl Castro en representación de Cuba.
En tnto el Príncipe de Asturias, Felipe de Borbón, fue recibido ayer por la tarde por el canciller Norman Caldera a su llegada al aeropuerto de internacional de Managua.
El Príncipe de Asturias llegó a Nicaragua en representación de la Corona y Gobierno español para la toma de posesión del presidente electo, Daniel Ortega. El Príncipe tenía previsto reunirse con Ortega anoche, según informó la secretaria de comunicación del FSLN.
Está previsto que Ortega también se reúna con el presidente de Taiwán, Chen Shui Bian y los representantes de las delegaciones rusa y estadounidense que asistirán hoy miércoles a su investidura. Según la secretaría de Comunicación el primero en ser recibido por espacio de media hora a partir de las 7 de la tarde (01H00 GMT de hoy miércoles) será el Príncipe de Asturias, Felipe de Borbón, seguido por el presidente de Taiwán.
Inmediatamente después será el turno de Sergey Vadimovich Stepashin, contralor general de la Federación de Rusia y delegado personal del presidente Vladimir Putin Por último, Ortega recibirá al secretario de Salud y Servicios Humanos estadounidense, Michael Leawitt, que estará acompañado por el embajador Johnn J. Danilovich, director ejecutivo de la Corporación de la Cuenta del Milenio, y por Thomas Shannon, asistente del Secretario de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental, informó la secretaria de Comunicación del FLNS, Rosario Murillo, futura primera dama.
En tanto el presidente de Taiwán, Chen Shui-bian, arribó ayer por la tarde a Nicaragua para participar en los actos de toma de posesión del presidente electo Daniel Ortega Saavedra.
A las 2:00 de la tarde, hora de Managua, el mandatario chino llegó acompañado por una comitiva de más de 200 personas integrada por funcionarios de su gobierno, empresarios privados y periodistas de distintos medios de comunicación del país asiático.
En el aeropuerto internacional de Managua, Shui-bián fue recibido por el Ministro de Relaciones Exteriores, Norman Caldera, quien en breves declaraciones a los medios de comunicación dijo esperar que el nuevo gobernante mantenga y fortalezca las relaciones diplomáticas y comerciales con Taiwán.
Después de asumir el cargo, se espera que mañana el presidente Ortega se reúna en privado con su homólogo taiwanés, aunque el encuentro no ha sido confirmado oficialmente.
A lo largo de hoy miércoles tienen prevista su llegada a Managua el resto de las delegaciones extranjeras, 61 en total, de las que 14 estarán representadas por jefes de Estado, la mayoría latinoamericanos, entre ellos el venezolano, Hugo Chávez, el colombiano, Alvaro Uribe, y el mexicano, Felipe Calderón.
También está prevista la asistencia de los mandatarios centroamericanos, así como del boliviano Evo Morales y, según la secretaría de Comunicación sandinista, del presidente iraní, Mahmud Ajmadinejad. Es posible, sin embargo, que Ajmadinejad llegue a Managua hacia el fin de semana para reunirse con Ortega, con cuyo país mantuvo excelentes relaciones durante su primera presidencia de Nicaragua entre 1979 y 1990.
Aunque la Cancillería asegura que la delegación de Cuba estará dirigida por el vicepresidente, José Ramón Machado, los medios de comunicación locales barajan la posibilidad de que a última hora viaje Raúl Castro, cuyo convaleciente hermano, Fidel, ha sido mentor y amigo de Ortega.

Acuerdos con Venezuela

Chávez firmará un “montón” de acuerdos con Ortega, titula hoy El Nuevo Diario de Nicaragua. Cooperación energética, salud, educación, cultura, deportes, agua potable, reparación y construcción de puertos, carreteras y hospitales, están entre los proyectos a discutir entre ambos mandatarios en Managua.
Durante su visita a Nicaragua, informa el principal matutino nicaragüense, el Presidente venezolano firmará acuerdos de cooperación con el presidente electo, Daniel Ortega.
El líder sandinista Daniel Ortega, que asume hoy el poder, suscribirá mañana en Managua con el jefe de Estado venezolano, Hugo Chávez, un "sustancioso" acuerdo marco de cooperación bilateral, aseguró hoy el alcalde de Managua, Dionisio Marenco.
Marenco precisó que Ortega y Chávez firmarán un "montón" de proyectos en los que fundamentalmente se plasmará el compromiso de Venezuela a financiarlos. El edil capitalino agregó que el acuerdo comprenderá los ámbitos de cooperación energética, salud, educación, cultura, deportes, agua potable, reparación y construcción de puertos, carreteras y hospitales.
"Entiendo que es una gama muy grande", dijo Marenco, quien es también vicepresidente de la empresa Alba Petróleos de Nicaragua (Albanic), una empresa mixta integrada por municipios nicaragüenses y la empresa estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA).
El embajador de Venezuela en Managua, Miguel Gómez, declaró recientemente que la ayuda que Caracas otorgará a Nicaragua en los próximos cinco años será "más sustanciosa" que la que ese país sudamericano presta actualmente a Argentina, Bolivia y Cuba.
"Me da la impresión, no puedo asegurarlo, de que la cooperación puede ser más sustanciosa que la que tenemos en este momento con Bolivia, Cuba y Argentina", dijo el embajador cuando le preguntaron si la ayuda a Nicaragua será superior a la otorgada a esas tres naciones.
El diplomático no precisó cifras de esta ayuda, pero resaltó que se trata de préstamos "solidarios" y no de donaciones. "Nos interesa resaltar mucho que esto no son donaciones, regalos que se van a hacer a los nicaragüenses, son préstamos, cooperación solidaria que Nicaragua va a pagar", enfatizó Gómez.
En este sentido dijo que Venezuela el año pasado envió a Managua 20.000 toneladas de urea para la agricultura y que parte de esta deuda ya ha sido pagada a su país sin precisar el monto. Agregó que con está cooperación Nicaragua va adquirir una deuda dentro de las posibilidades y los parámetros que tiene establecidos con el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, que hay que respetarlo.
Señaló que además del acuerdo marco se firmarán otros ocho acuerdos y dos cartas de intención para detallar con más precisión aspectos de la cooperación inmediata que necesita Nicaragua. Gómez dijo que no puede precisar cifras sobre el monto de la ayuda que Venezuela dará, aunque señaló que uno de los acuerdos establece que se exportarán 10 millones de barriles de petróleo anualmente al país y créditos para 200.000 viviendas.
También confirmó que el Banco de Desarrollo de Venezuela (Bandes) abrirá una oficina en Managua sobre lo cual ya hay negociaciones adelantadas con la Superintendencia de Bancos de Nicaragua.
Sobre la deuda que Nicaragua tiene con Venezuela de 30 millones de dólares, el embajador Gómez dijo que esta deuda está siendo estudiada para ser considerada como una deuda condonable. Sobre las condiciones que tiene que cumplir Nicaragua, el embajador dijo que "el único condicionamiento es fundado en los ideales bolivarianos de construir una gran patria en América Latina y el Caribe".
Agregó que está completamente seguro que Nicaragua formará parte de la Alianza Bolivariana de las Américas (Alba), alternativa propuesta por Venezuela ante el Área de Libre Comercio para las Américas (ALCA). Anotó que "el ALBA implica, evidentemente, tener una posición frente a todo el movimiento universal de libre comercio, que nosotros consideramos que no es el mejor para nuestros países en desarrollo".

Sandinista confirmado como presidente de legislatura

El diputado sandinista reelecto René Núñez Téllez fue elegido ayer como presidente de la Asamblea Nacional, por un período de dos años, en una sesión en la que se retiraron tres legisladores del Movimiento de Renovación Sandinista (MRS). De esta manera el Parlamento inauguró un nuevo período legislativo con 92 diputados divididos en cuatro formaciones de izquierda y derecha que acompañarán la gestión del nuevo gobierno.
Núñez Téllez, del izquierdista Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), y de 60 años, fue elegido con el voto a favor de 89 de 91 diputados presentes en la sesión de ayer, y dos abstenciones. René es hermano menor del fallecido "Comandante" de la revolución Carlos Núñez Téllez, presidente del Parlamento durante el Gobierno sandinista de los años 80.
El presidente del Consejo Supremo Electoral (CSE), Roberto Rivas, dio lectura a la elección de Núñez Téllez, luego de juramentar a los 90 diputados electos durante los comicios del 5 de noviembre pasado.
"Quedáis en posesión de vuestros cargos", anunció Rivas, tras juramentar a los legisladores que integrarán el nuevo Parlamento en los próximos cinco años y que hoy miércoles serán testigos de la entrega de la banda presidencial a Daniel Ortega por el presidente saliente Enrique Bolaños.
El nuevo Parlamento está conformado por 92 diputados, de los cuales 38 pertenecen al Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN, izquierda), 25 al Partido Liberal Constitucionalista (PLC, derecha), 22 a la Alianza Liberal Nicaragüense (ALN, derecha) y cinco al disidente Movimiento de Renovación Sandinista (MRS, izquierda).
También ocuparán un escaño en el nuevo Parlamento el ex candidato presidencial de ALN, Eduardo Montealegre, a quien la ley le concede automáticamente un escaño por haber quedado en segundo lugar en la elección presidencial del 5 de noviembre, y otro al mandatario saliente Enrique Bolaños.
Núñez Téllez, ministro de la Presidencia durante el Gobierno de Daniel Ortega (1985-1990), recibirá mañana 10 la banda presidencial del mandatario saliente, Enrique Bolaños, y se la colocará a Ortega durante la ceremonia de traspaso de mando, en la Plaza de los No Alineados "Omar Torrijos", en Managua.
Para la primera y segunda vicepresidencia del Parlamento fueron elegidos el liberal disidente y ex "contrarrevolucionario" Luis Callejas, de la Alianza Liberal Nicaragüense (ALN), y el re-electo diputado Oscar Moncada, del Partido Liberal Constitucionalista (PLC), respectivamente. En la tercer vicepresidencia resultó electo el disidente sandinista Juan Ramón Jiménez, del Movimiento Renovador Sandinista (MRS), en una elección que provocó protestas y la retirada de tres de sus colegas de partido
El jefe del grupo parlamentario del MRS, Víctor Hugo Tinoco, uno de los que se retiró en medio de la elección, propuso al disidente sandinista Enrique Sáenz para ese cargo; y su colega Mario Valle, del MRS, pero que apoya a Ortega y es considerado por sus compañeros de partido como "infiltrado" sandinista, propuso a Jiménez.
La propuesta de Valle fue secundada por el presidente del Partido Resistencia Nicaragüense (PRN) y aliado sandinista, Salvador Talavera y Wálmaro Gutiérrez, del FSLN, lo cual fue cuestionado por el disidente liberal Eliseo Núñez, quien acusó a los sandinistas de incumplir los acuerdos alcanzados previamente. "Los sandinistas están sacando las garras demasiado temprano, al incumplir un acuerdo de caballeros, de no veto a las propuestas de los partidos", señaló el legislador disidente liberal.
La diputada Mónica Baltodano, del MRS, ex guerrillera sandinista, acusó a sus ex compañeros de temer a su organización partidaria al "torpedear" la elección del candidato propuesto por ellos.
"Es una verdadera chanchada, digna de la imagen de este Parlamento", estalló la legisladora, que sentada a la par de su colega Valle, lo acusó de enriquecerse de forma ilícita y de ser infiltrado del ex jefe de la seguridad del Estado sandinista, Lenín Cerna. "Quédense con sus cargos si quieren, pero no crean que la dignidad de las personas se va a comprar con esta chanchadita", dijo la diputada, que advirtió que la justicia tarda, pero llega.
Tras el acalorado debate en el que además participó el sandinista Tomás Borge en defensa de Valle, el presidente del CSE sometió a votación resultando elegido Jiménez con 64 votos a favor, contra 26 que obtuvo Sáenz, y una abstención. Ese resultado provocó la retirada de tres de los cinco diputados electos del MRS, aun cuando faltaba elegirse las tres secretarías del Parlamento.
En la primera y segunda secretaría resultaron elegidos los diputados re-electos Wilfredo Navarro, del PLC, y Alba Palacios, del FSLN. La tercer secretaría correspondió al conservador Javier Vallejos, de la ALN
Ortega deberá negociar
La nueva correlación de fuerzas parlamentarias obligará al gobierno de Ortega a negociar con los dos partidos de derecha la aprobación de las leyes requeridas para impulsar su programa económico y social enfocado a reducir la pobreza (70%).
Algunos analistas consideran que las discrepancias que prevalecen entre los partidos de derecha, que unidos formarían mayoría frente al gobierno de Ortega, facilitará al FSLN mantener la alianza que mantiene desde hace seis años con el PLC en el marco de un cuestionado "pacto" político. El FSLN y el PLC, que dominaron la Asamblea en los últimos diez años, cuentan en la presente legislatura con 63 diputados, con los que reúnen fácilmente mayoría simple y calificada para impulsar cualquier iniciativa de envergadura.

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Ortega se apresta a gobernar "desde arriba" en Nicaragua

Por: Néstor Marín
Prensa Latina - Managua

Daniel Ortega recibirá hoy la banda presidencial en el mismo sitio donde 17 años atrás, luego de perder las elecciones ante Violeta de Chamorro, anunció que el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) iba a gobernar desde abajo.
"Vamos a luchar desde abajo, vamos a gobernar desde abajo" afirmó el líder sandinista el 26 de febrero de 1990, en la Plaza de los No Alineados Omar Torrijos, en medio de la aflicción general que el revés provocaba entre los seguidores de la Revolución Sandinista.
Muchos interpretaron aquellas palabras como un simple intento de consolar a las masas, pero con el transcurrir del tiempo, las palabras de Ortega resultaron premonitorias.
Pese a encajar otras dos derrotas electorales consecutivas y sufrir numerosas deserciones, el FSLN logró mantener en el tiempo el apoyo de los sectores populares, consolidar su organización, y ampliar las cuotas poder en muchas instituciones del Estado.
La lealtad de esos nicaragüenses "de abajo", unido a la división de la derecha, le permitieron a Ortega recuperar finalmente la presidencia de Nicaragua en los comicios del 5 de noviembre pasado.
Hoy, casi 17 años después, el líder sandinista volverá a la Plaza de los No Alineados Omar Torrijos, en medio del júbilo de sus seguidores, para ceñirse la banda presidencial, para gobernar "desde arriba".
"Ellos que en 1990 (.) pensaron que íbamos a desaparecer... pues se equivocaron! (.) Si pensaron que íbamos a traicionar nuestros principios, nuestros ideales, ípues se equivocaron!", expresó Ortega el 19 de julio pasado, en ocasión del 27 aniversario del triunfo de la Revolución Sandinista.
Para esa fecha, aún no iniciaba la contienda electoral que cuatro meses después lo devolvería a la Presidencia, a pesar de la campaña de miedo orquestada por la derecha local y por Washington.
La vuelta al poder a través de las urnas del FSLN, que hace 27 años llegó al gobierno a punta de bala tras derrotar a una dictadura sangrienta y dinástica, constituye un hecho inédito y digno de ser presenciado.
En consonancia, ese momento histórico que tendrá lugar hoy aquí en horas de la tarde, será presenciado por al menos 14 jefes de Estado, y alrededor de dos mil invitados extranjeros llegados desde Europa, Asia, Africa y el resto de América.
Diecisiete años, sin embargo, no pasan en vano, y el líder sandinista, ahora de 61 años de edad, muestra una imagen más pragmática.
Para llegar a la presidencia en su cuarto intento consecutivo, Ortega, ahora dueño de un discurso conciliador y pacifista, salpicado de citas bíblicas, forjó incluso alianzas con antiguos enemigos políticos.
Su principal reto, por lo tanto, será conciliar, ahora "desde arriba", los intereses de los diferentes sectores de la sociedad nicaragüenses, y encausarlos hacia la meta que él mismo se trazó: erradicar la pobreza que padece el 80 por ciento de la población.

 

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