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Millones claman por gobierno libre en el Líbano  

El presidente de Líbano, el cristiano Emile Lahud, rechazó el decreto del Gobierno que faculta a la ONU a juzgar la muerte en atentado del ex primer ministro Rafic Hariri.       

La manifestación de este domingo. Foto: AP.

@DIN, 11 de diciembre de 2006 - La oposición libanesa efectuó este domingo la segunda gigantesca manifestación en una semana. Según medios árabes, fue una jornada histórica en la ofensiva popular para hacer caer el Gobierno prooccidental de Fuad Siniora. Asimismo, ha comenzado hoy un paro general que mantiene totalmente detenidas las actividades en el Líbano.
Una multitudinaria manifestación de dos millones de personas se reunió este domingo en Beirut, organizada por el partido chiita Hizbolá para exigir la renuncia del primer ministro del Líbano, Fuad Siniora.
Los manifestantes ondeando banderas marcharon por el centro de Beirut tras un llamamiento de la oposición, liderada por Hizbolá, de incrementar su campaña de 10 días para derrocar el Gobierno de Líbano, que cuenta con el respaldo de Occidente.
Una fuente de seguridad dijo a Reuters que el número de manifestantes del domingo era la mayor que se había visto jamás en el Líbano. Fuentes locales dijeron que había dos millones de manifestantes, aproximadamente la mitad de la población del país.
Los manifestantes llegaron a las plazas Riad Al Solh y de los Mártires con la consigna "Beirut libre. Siniora fuera" y enarbolando banderas del Líbano, Hizbolá , Amal y la Corriente Patriótica Libre, del cristiano Michel Aoun.
Los oradores decían a la multitud que el Gobierno era esclavo de Estados Unidos, repitiendo acusaciones de que los aliados de Siniora hubieran deseado que Israel aplastara a Hizbolá en su reciente guerra con Israel.
El segundo jefe de Hizbolá , el jeque Naim Qassim, reclamó el fin de la "tutela" de Israel y Estados Unidos sobre Líbano.
"Ustedes, ladrones del Líbano, abran los ojos, abran los oídos, escuchen el grito de su pueblo que desde el primero de diciembre está en la plaza para pedir el fin de tutela estadounidense e israelí sobre Líbano", dijo Qassim.
La multitud respondió al mensaje con el grito "muerte a Estados Unidos, muerte a Israel".
El dirigente de Hizbolá se refirió de ese modo a Siniora y a los ministros del gobierno antisirio, al que respaldan las potencias occidentales.
Por su parte, Aoun dijo que la oposición "está lista para ocupar la sede del gobierno y el parlamento, como en Ucrania y en Serbia".
El diario Al-Akhbar, cercano a Hizbolá, reportó bloqueos de carreteras, puertos, aeropuertos y la paralización de la Administración.

Presión popular

Por nueve días consecutivos, los libaneses se mantienen a las afueras de la oficina del primer ministro del Líbano, Fuad Siniora, para exigir su renuncia y expresar su descontento por la gestión gubernamental.
Provenientes de todas partes del Líbano arribaron a Beirut millares de personas, simpatizantes de Hizbalá (Partido de Dios), del movimiento chiíta Amal y la Corriente Cristiana Libre, los cuales demandan la renuncia del primer ministro libanés, Fuad Siniora.
Portando la bandera nacional y la del Partido de Dios, los manifestantes gritaron consignas contra el jefe del gabinete, a quien consideran fiel aliado de Estados Unidos.
Desde el pasado 1 de diciembre las Fuerzas Armadas y la policía libanesas tomaron medidas especiales en las principales arterias, con el despliegue de vehículos blindados hacia los alrededores del palacio presidencial.
El primer ministro del Líbano, Fuad Siniora, acusó a Hizbolá de amenazar con un golpe de Estado, mientras el movimiento Chiíta, efectuó una multitudinaria protesta pacífica este domingo a fin de exigir la renuncia de Siniora.
En tanto, numerosos seguidores de Hizbolá se mantienen en vigilia como medida de presión frente al palacio del gobierno de Beirut.
Desde hace hace nueve días el líder de movimiento Chiíta, Hassan Nasrallah, mantiene activa una serie de protestas para exigir la renuncia del primer ministro libanés, Faud Siniora, quien ante este rechazo ha llamado a la oposición para iniciar un diálogo en pro de la unión de Líbano.
Las tensiones comenzaron aquí cuando seis ministros, cinco chiítas y un cristiano, renunciaron en desacuerdo con la actuación de la administración y con la decisión de crear un tribunal internacional.
La corte sería formada para juzgar a los presuntos implicados en el asesinato del ex primer ministro Rafic Hariri, muerto en un atentado con coche bomba en febrero del 2005.
El pasado viernes el jefe del ejecutivo libanés acusó al secretario general de Hizbalá, Hassan Nasralá, de instigar un golpe de Estado para derrocar al gobierno y lo tildó inconsecuente en sus declaraciones.
Mientras él habla de democracia y participación, subrayó, "sus discursos están llenos de amenazas y divisiones".
Un día antes Nasralá llamó a sus seguidores a mantener las manifestaciones hasta lograr el derrocamiento del primer ministro, a quien acusó de haber impedido durante la guerra contra Israel que el movimiento islámico se proveyera de armas.
En el mensaje del domingo, el papa Benedicto XVI pidió desde Roma a la comunidad internacional, a los líderes políticos y pueblo libaneses buscar soluciones urgentes para una salida pacífica a la crisis.
Medios de prensa locales y de la región coinciden en que el acontecer político que vive ahora el Líbano se asemeja al período en que el país se sumió en una guerra civil, que costó la vida a centenares de personas.

Gobierno transitorio

El general cristiano libanés Michel Aoun, jefe de un importante grupo parlamentario, advirtió hoy de que la oposición formará un gobierno transitorio si el Ejecutivo de Fuad Siniora no responda a las exigencias de los opositores.
La advertencia de Aoun coincidió con la multitudinaria manifestación celebrada este domingo por los seguidores de la oposición, liderada por Hizbolá, en el centro de Beirut para forzar la dimisión del Gobierno de Fuad Siniona, al que acusan de pro occidental.
'Esperaremos algunos días antes de formar un gobierno de transición donde (los grupos de la mayoría parlamentaria) tendrán una tercera parte', dijo Aoun, aliado de Hizbolá.
Se refería a la demanda de la oposición que exige un gobierno de unidad nacional en la que tengan la tercera parte mas uno para que puedan vetar cualquiera decisión que estimen contraria a los intereses del Líbano.
Aoun aseguró que los opositores utilizarán solo 'medios pacíficos' para obtener satisfacción a sus exigencias.
También dio a conocer que la manifestación dominical, la segunda multitudinaria desde que la oposición iniciara sus protestas el pasado 1 de diciembre, 'será la ultima de nuestra lucha antes de alcanzar la independencia'.
Por su parte, el primer ministro libanés pidió hoy a los libaneses que se unan para 'hacer frente a los desafíos' actuales, y reafirmó que su Gobierno es capaz de superar la actual crisis política en el país.

Manifestantes

Una joven maestra chiíta, Hana Madi, llegó el viernes de Nabatiyeh, al sur de Líbano, horas después de escuchar el llamamiento del líder de Hizbolá, Hassan Nasrallah, quien aseguró que la oposición no dejará las calles sin lograr su objetivo.
"Estaré aquí con mis dos hijos y esta vez me quedaré todo el tiempo que haga falta", anuncia esta joven, en referencia a la semana de campamento frente a la sede del Gobierno. Son miles, chiítas, cristianos, hombres y mujeres de todas las edades, estudiantes y simpatizantes de la oposición, reunidos en torno a los cientos de tiendas alineadas sobre las dos grandes plazas del corazón de la capital, múltiples rostros de un Líbano convencido de su victoria.
"El domingo marcará un antes y un después. Si no nos hacen caso dejaremos de pagar nuestras facturas, de ir al colegio, al trabajo...", promete.
Con 28 años, Hana enseña inglés en una escuela de Nabatiyeh tras haber estudiado en la universidad pública de Beirut. Nació en 1978, el año en que Israel invadió el sur de Líbano. Hizbolá nació en ese marco como respuesta a la ocupación y es ya el principal referente de la comunidad chiíta, oficialmente un tercio de la población ­cálculos extraoficiales lo sitúan por encima del 40%­, pero marginada durante decenios por el poder central libanés.

Cristianos y sunitas

El líder cristiano Michel Aoun participa en la plataforma de oposición y sus partidarios, con sus banderas naranjas, han instalado su campamento de tiendas sobre la gran plaza de los Mártires. Andre Ibrahim, empleado de banca de 33 años, llegó con una veintena de vecinos de la localidad de Anfeh, en el norte de Líbano. Llevan ocho días viviendo en una tienda pero este cristiano ortodoxo asegura que "seguiremos aquí (...) La mayoría actual no es representativa", denuncia, haciendo referencia al sistema electoral que en la primavera de 2005 dio la mayoría a las fuerzas pro occidentales en el Parlamento. "Es por eso que reclarmamos un Gobierno de unidad nacional, para permitir a todas las corrientes políticas, a todas las religiones, tener voz".
Llegados de Saida, la gran localidad sunita del sur, tres jóvenes abogados y amigos desde la Universidad, participarán en la manifestación. Explican que sus familias son "neutrales", pero que se han convertido en simpatizantes de Hizbolá "porque tenemos la convicción de que existe hoy discriminación entre las comunidades". Prometen que permanecerán en Beirut "el domingo y todos los días hasta la independencia".
"El lunes será un nuevo día en Líbano. Las instituciones serán paralizadas, sobre todo el puerto y el aeropuerto de Beirut, así como la Administración Pública", anunciaba en su edición de ayer el diario “Al-Akhbar”, próximo a Hizbolá, que anuncia asimismo cortes en las principales carreteras.
El principal diario libanés, el progubernamental “An Nahar”, asegura que la oposición "vive en un impasse", porque, a su juicio, la manifestaciones no han logrado "minar el apoyo interior y exterior al Gobierno de Siniora".
El apoyo exterior, léase occidental, está claro. El presidente francés, Jacques Chirac, renovó el viernes su apoyo al "legal y legítimo Gobierno" de Siniora. La secretaria de Estado de EEUU, Condoleezza Rice no tuvo empacho alguno en certificar "presiones exteriores" ­concretamente de Siria e Irán­ contra el Ejecutivo de Fuad Siniora mientras le mostraba pública y reiteradamente el apoyo sin fisuras de la suya, de la Administración Bush.
En tanto el presidente de Líbano, el cristiano Emile Lahud, rechazó el decreto del Gobierno que faculta a la ONU a juzgar la muerte en atentado del ex primer ministro Rafic Hariri. Lahud insistió en basar su rechazo al decreto en "su falta de valor legal y constitucional en razón de la falta de legitimidad constitucional y consensual de la instancia que lo adoptó". Y es que es competencia del presidente supervisar este tipo de tratados internacionales.

 

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