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@DIN, 12 de
enero de 2007 - El juez federal de San Rafael, Raúl Acosta, solicitó ayer a
Interpol "la captura y detención de Isabel Martínez de Perón" para que
declare en la causa sobre la desaparición de una persona en febrero de 1976
en el último período de su gobierno.
La petición está vinculada con la detención, el 10 de marzo de 1976, de
Héctor Aldo Fagetti Gallego, quien "desapareció definitivamente", informa el
juez en su resolución.
El juez Acosta explicó que "la detención (de Isabel Perón) está ordenada
desde hace dos o tres meses, pero faltaban algunos datos para poder
concretar el pedido de captura internacional".
El magistrado explicó, al hablar por una radio argentina, que el oficio que
establece la captura de la ex mandataria se libró hoy a través de Interpol.
Acosta agregó que la captura se basa en dos casos en el marco de tres
decretos -los números 2072/1/2- firmados durante el gobierno de Isabel en el
cual se establecía el "aniquilamiento" de los opositores, izquierdistas y
revolucionarios.
"Uno de los casos" -continuó el juez- "ocurrió el 25 de febrero del 76,
cuando una persona fue de detenida por el Ejército y la policía de Mendoza.
Luego se simuló su liberación y está desaparecida desde el 10 de marzo de
1976".
Acosta precisó que "la otra causa es por detención de un menor que fue
torturado y remitido a una cárcel de mayores, cuando la ley de minoridad del
momento lo prohibía explícitamente".
También agregó que este pedido de captura "no está vinculado con la
investigación por las actividades de la Triple A", que lleva adelante el
juez federal porteño Norberto Oyarbide.
El juez Acosta explicó que "tanto (Antonio) Cafiero como (Carlos) Ruckauf
están imputados en la misma causa".
"Cafiero obtuvo la eximición de prisión, mientras Ruckauf presentó un pedido
de eximición que le fue rechazado. Lo voy a citar a indagatoria, pero no se
lo puede arrestar por sus fueros de legislador".
Ruckauf es diputado nacional por la provincia de Buenos Aires por lo que
tiene fueros, de modo que el juez podría indagarlo si el legislador pide
renunciar a ese beneficio y la Cámara de Diputados de la Nación lo autoriza.
El magistrado dio más precisiones sobre la imputación contra María Estela
Martínez de Perón en relación a los decretos firmados durante su gobierno
sobre el "aniquilamiento" de opositores al decir que "si bien ella no los
firmó, los habría ejecutado" como comandante en jefe de las Fuerzas Armadas.
Los decretos referidos fueron firmados por Italo Argentino Luder, quien en
ese momento como Presidente Provisional del Senado ejercía el Poder
Ejecutivo por una licencia que había tomado Isabel Perón.
Acerca de los próximos pasos de la causa, el juez Acosta indicó que "Interpol
deberá informarme en caso de producirse la detención para activar el trámite
de extradición si es procedente".
Consultado acerca de si en la misma causa está imputado Luder, el magistrado
sostuvo que "es imposible que declare, porque si bien está vivo, estaría con
un problema mental avanzado que le impediría prestar declaración".
'Isabelita' asumió la jefatura el 29 de junio de 1974, dos días antes de la
muerte de su esposo, Juan Domingo Perón.
De bailarina a presidente
María Estela Martínez, más conocida como "Isabelita", soñaba con ganar
popularidad como bailarina, pero fue su azarosa llegada a la Presidencia de
Argentina la que le granjeó un tortuoso camino hacia la "fama".
La viuda del general Juan Domingo Perón, de 75 años, retirada en Madrid de
toda vida pública, es objeto de una orden internacional de captura librada
por un juez argentino por la desaparición de un joven durante su gobierno
(1974-1976).
"Isabelita" nació en La Rioja (noroeste argentino) el 4 de febrero de 1931,
en un hogar de clase media, y su vocación artística la llevó a Buenos Aires,
donde estudió en el conservatorio de Artes del Teatro Cervantes. A los 23
años, ya con el seudónimo de "Isabel" se unió como bailarina a una compañía
de teatro que, entre otros destinos de gira, recaló en Panamá.
Fue allí donde el 23 de diciembre de 1955 conoció al general Juan Domingo
Perón, quien se había exiliado tras su derrocamiento como presidente
argentino en su segundo mandato (1951-1955). La pareja se mudó a Venezuela y
más tarde a la República Dominicana, para trasladarse en 1960 a Madrid,
donde contrae matrimonio el 5 de enero de 1961.
Desde entonces, María Estela, tercera esposa de Perón, se convierte en una
intensa promotora por el regreso de su esposo a Argentina, a donde viajó
varias veces para gestionarlo. Finalmente, en junio de 1973 integra la
comitiva que acompaña el regreso del general Perón de su exilio y el 12 de
octubre de ese año, integrando la fórmula con su esposo, asume como
vicepresidenta de Argentina. Pero el regreso de Perón al Gobierno encontró
al líder político anciano y con su salud muy debilitada.
"Isabelita" asumió la jefatura el 29 de junio de 1974, dos días antes de la
muerte de su esposo, y se convirtió así en la primera mujer en ocupar la
Presidencia del país, pero también abriendo las puertas de uno de los
períodos más oscuros de la historia argentina.
La espiral de violencia, desatada por la Triple A, organización parapolicial
de ultraderecha solventada por el gobierno peronista, contra los
"Montoneros", fracción izquierdista del peronismo expulsada del partido por
el propio general Perón en junio de 1974, y el izquierdista Ejército
Revolucionario del Pueblo, se acrecentaba.
Su máximo hombre de confianza y ministro de Bienestar Social, José López
Rega, había creado en 1973 esa banda para-policial ultraderechista "Alianza
Anticomunista Argentina", conocida como "la Triple A", que se lanzó a una
feroz cacería de supuestos opositores.
El descontrol de la situación llevó al Gobierno de Isabel a dictar una serie
de decretos facultando a las Fuerzas Armadas a "proceder a ejecutar las
operaciones militares y de seguridad" que fueran "necesarias a efectos de
aniquilar el accionar de los elementos subversivos en todo el territorio del
país".
Pero los jefes militares decidieron que el orden debería ser impuesto
mediante un "proceso de reorganización" que suponía la "salida" de la
"débil" viuda de Perón del poder. Sin embargo, hay contundentes pruebas de
que los elementos policiales, militares y delincuentes comunes que
integraban la Triple A, fueron absorbidos por los comandos represivos
lanzados por la dictadura militar contra la población argentina.
María Estela Martínez fue derrocada el 24 de marzo de 1976. Acusada de
malversación de fondos, fue puesta en prisión en la residencia de "El
Messidor" (Neuquén, sur del país) y luego en una finca a las afueras de la
capital argentina. Fue liberada el 6 de julio de 1981, cuando la ex
presidenta decidió partir hacia el exilio en Madrid, donde aún reside
discretamente.
Hoy, además de la captura internacional ordenada por un juez en relación con
una causa por la desaparición de un joven durante su gobierno, otro
magistrado estudia citarla a declarar por los crímenes de lesa humanidad
cometidos por la "Triple A".
Antonio Cafiero y Carlos Ruckauf, entre otros, fueron ministros de los
tiempos en que la Triple A,organización regenteada por López Rega mataba,
torturaba y hacía desaparecer a militantes populares de la Juventud
Peronista y la izquierda argentina.
Asimismo, el novedoso expediente de la Triple A puede significar también una
buena oportunidad para los defensores de los militares detenidos por violar
derechos humanos. Ellos quieren escudarse en que la violencia estatal venía
de antes del 24 de marzo de 1976 y volverán a decir que al “aniquilar la
subversión” después de esa fecha sólo cumplieron los decretos legales del
gobierno constitucional anterior.
El periodo histórico
El presidente de la Nación, general Juan Domingo Perón, había cumplido hacía
poco 81 años y estaba agonizando. Su reemplazo por la vicepresidenta María
Estela Martínez de Perón – en principio en forma interina – desde el 29 de
junio de 1974, abrió en la Argentina una de las etapas más controvertidas de
nuestra historia.
El libro Isabel y los barquitos de la historia, del periodista Ricardo E.
Brizuela, nos da la siguiente versión de este período:
El 5 de febrero del año 1975, la presidenta María Estela Martínez de Perón
firmó el decreto de "aniquilamiento" de la subversión en Tucumán, que abrió
el camino a la acción represiva mas cruenta en todo el país.
En este decreto, más allá de las fuerzas militares o policiales, se instruía
directamente al Ministerio de Bienestar Social - a cargo entonces de López
Rega - para que asuma una definida posición que fué la génesis de la
institucionalización de la AAA. El mismo es anterior a los decretos
similares Nº 2070/71/72 que fueron firmados a partir del 6 de octubre de
1975 y seguramente fueron adaptaciones para abarcar con la acción del
terrorismo de estado a todo el país, después de superar la coyuntura de
Tucumán.
La señora de Perón era conocida como Isabel - su seudónimo artístico - y su
acceso a los primeros planos de la política nacional tuvo ribetes
folletinescos.
María Estela Martínez nació en La Rioja el 4 de febrero de 1931. Perteneció
a un hogar de clase media, formado por María Josefa Cartas y Carmelo
Martínez, funcionario éste del Banco Hipotecario.
Sus estudios principales los realizó en Buenos Aires y en el conservatorio
del Teatro Cervantes canalizó su vocación por la danza, mientras tomaba
lecciones de piano y francés. Aún transcurrido los años, y pese a lo mucho
que se ha escrito sobre ella, son pocos los elementos fehacientes que pueden
completar su biografía.
En lo formal se destaca su decisión de integrar una compañía de teatro que,
cuando ella contaba veintitrés años, inicia una gira por países
latinoamericanos. Algunos contratiempos la retienen más de lo previsto en el
exterior, lo que origina su encuentro con el general Juan Domingo Perón, en
ese entonces en el exilio.
Este hecho se produce en Panamá, el 23 de diciembre de 1955, más
específicamente en el Hotel Washington.
Algunos cuentan que Perón se mostró interesado en conocerla después de
presenciar un espectáculo en el que actuaba y se vinculó con ella a través
de un conocido. La versión oficial dice que Isabel se ofrece al general para
atender su correspondencia y llevar su agenda en vista que el ex presidente
carecía de personal. Tres años después, una turba enardecida que volteó el
gobierno de Perez Gimenez los sorprendió en Caracas. Una tarde de enero
debió correr con un grupo de argentinos entre los que se encontraban
Guillermo Patricio Kelly, Roberto Galán y el mismo Perón, para refugiarse en
la embajada de la República Dominicana.
Desde Ciudad Trujillo, en otro día de enero pero del año1960, voló a España
en un viaje accidentado: al viejo avión de la línea Varig se le plantó un
motor en pleno océano y debieron regresar a tierra americana. Completado
posteriormente el itinerario, Isabel y Perón se radican en Madrid. El 5 de
enero de 1961 se casan en la capital española.
En 1964 acompaña al líder justicialista en un frustrado retorno que concluye
en Río de Janeiro; en 1965 llega a Buenos Aires e interviene como delegada
de su esposo en el conflicto peronista generado por Augusto Timoteo Vandor;
en el mismo carácter repite la visita al país en 1971. Finalmente el 17 de
noviembre de 1972 integra la comitiva que, en el vuelo de Alitalia, acompaña
el regreso del General de su exilio.
El 12 de octubre de 1973, integrando la fórmula con su esposo, asume como
vicepresidente.
Días antes de hacerse cargo del gobierno había recorrido Europa en un viaje
que compartió con José López Rega.
A la influencia de este personaje siniestro, se deben muchos de los
episodios que desencadenaron posteriormente la tragedia generada por el
golpe del 24 de marzo de 1976. De todas maneras, cuando la historia acceda a
la verdadera identidad de Isabel Perón, seguramente se encontrarán las
explicaciones a muchos de los increíbles hechos que jalonaron su gobierno.
El lado oscuro de Isabel
“No voy a confiar en ningún militar que no sea el almirante Emilio Massera”.
Esta frase la pronunció María Estela Martínez de Perón en 1981 en Madrid
ante el ofrecimiento que el dirigente gremial Lesio Romero le hacía de
formar una dupla con el coronel Luis Prémoli. La gestión del dirigente
estaba amparada económicamente por la empresaria Amalita Fortabat y
pretendía el armado de la fórmula presidencial que sucediera al “proceso”.
Romero viajó provisto de una chequera para gastos ilimitados y una jugosa
oferta. Precisamente el 6 de julio de 1981 la ex presidenta quedó en
libertad en Buenos Aires y viajó para radicarse en Madrid. En un proceso
judicial plagado de anormalidades fue condenada a la pena de siete años y
once meses y, habiendo cumplido las dos terceras partes, fue excarcelada.
Anteriormente en la causa principal había sido sobreseída El trámite fue la
más flagrante violación a las normas establecidas y constituye un baldón
para la justicia argentina: se ignoró el principio de cosa juzgada que
establece que nadie puede ser juzgado dos veces por la misma causa.
Isabel inició en Madrid un largo período de ostracismo voluntario. La
entrevista con Lesio Romero fue una de las pocas excepciones a esta
decisión. El ex dirigente del gremio de la carne relató así esta reunión, en
un diálogo con el autor de esta nota:
- “La ví en una agencia de turismo llamada Mundial Viajes por gestión de
Milo de Bogetich, un militar croata que era su secretario. Después supe que
esta oficina era una pantalla de la CIA norteamericana. Sinceramente me
sentí defraudado porque no encontré reconocimiento para quienes nos
arriesgamos sosteniéndola antes del golpe”.
- ¿Cuál era la posición de Isabel entonces?
- “De alguna manera ella quería inducirme la importancia de la figura de
Massera para el peronismo. Yo retorné de Madrid asombrado porque
consideraba, como tantos otros, que Massera fue el gran traidor del
peronismo al que le debía todo. Vea, Videla le debe su grado a José López
Rega, pero Massera subió porque Perón lo dispuso, desplazando a otros,
porque él ante el General se decía peronista y amigo. Massera, aparte de
sedicioso y asesino, es un traidor”.
- ¿Y que pasó cuando regresó a Buenos Aires?
- “Ahí muchos coincidimos y dijimos: “olvidemos a la señora”. Y a partir de
eso muchos dirigentes le perdieron el respeto que le tenían”.
El episodio relatado es uno más de los hechos controvertidos generados por
Isabel Perón. Antes, durante y después de su gobierno, fue protagonista de
sucesos que mantiene aún hoy en reserva, transformando su período en uno de
los más enigmáticos de la historia.
Es probable que el secreto del apogeo y caída de la ex presidenta esté
relacionado con un viaje que hizo a Roma después de su última visita a la
Argentina, cuando Perón todavía estaba exiliado. Durante el mismo,
acompañada por López Rega, conoció a Giancarlo Vallori, camarlengo del Papa
que, a su vez, le presentó a Licio Gelly. Gelly era la cabeza visible de la
P2, logia italiana con fuerte influencia dentro del Vaticano y los Estados
Unidos. A ella perteneció Massera, López Rega, Suarez Mason y muchos otros
personajes influyentes no solo en su gobierno sino en el del “proceso”.
Información
relacionada
Un ex miembro de la Triple A se confiesa
El 12 de
febrero de 1976. en la cárcel de Villa Devoto, un detenido de nombre
Salvador Horacio Paino, de 50 años, oficial retirado del Ejército Argentino,
declaró ante la Comisión Investigadora de la Cámara de Diputados. Sus
palabras abrieron de golpe el telón sobre el caso de la organización
terrorista Triple A que hasta entonces, a pesar de ser un secreto a voces,
era un enigma.
Dijo entonces Paino:
"La organización de la Triple A me la encomendó a mí el señor Jorge Conti,
asesor de prensa del Ministerio de Bienestar Social. La Triple A la manejaba
el ministro José López Rega, pero su responsabilidad es relativa. También la
manejaban sus asesores y sus enlaces. El día 3 de marzo de 1974, el señor
Conti me entregó un cheque de dos millones de pesos contra Banco Nación,
sucursal Bartolomé Mitre y Callao -el cheque era de Sucesos Argentinos-, y
me dijo que cobrara ese dinero y que lo guardara- porque tenía que organizar
un grupo para una operación comando. El 20 del mismo mes me entregó otro
cheque, de tres millones, de Honegger y Compañía, la imprenta que editaba la
revista Las Bases. El cheque era contra Banco Shaw, sucursal Congreso. El
señor Conti me dijo que ese cheque era para pagarle a un grupo armado que
tenía que matar al diputado Rodolfo Ortega Peña y al abogado Antonio Tomás
Hernández, vicepresidente de la empresa Dicon (Canal 11). Me negué
terminantemente, tuve un fuerte cambio de palabras con el señor Conti y
decidí alejarme del ministerio. Yo había entrado en el ministerio citado por
el señor Carlos Alejandro Villone, que me mandó un telegrama v me presentó
al señor Conti y a otros colaboradores. Mis funciones iban a ser de prensa v
administración. Cuando me hablaron de organizar un "cuerpo de seguridad
dinámica" me lo explicaron como si se tratara de un grupo de seguridad para
defender el ministerio de ataques terroristas. Pero cuando ocurrieron cosas
como el incendio del diario Clarín, hablé con el señor Conti y le dije que
estaba totalmente en desacuerdo con esos métodos y que no me iba a prestar a
organizar un grupo extremista. El señor Conti me dijo que si no cumplía la
orden que me había dado me vería en dificultades. Dos o tres días después, a
eso de las dos de la madrugada, sonó el portero eléctrico de mi departamento
(Tres Arroyos 874. Capital). Atendí. Alguien dijo: "Paino, traemos una orden
urgente de Morales y de Conti". Tengo experiencia en estas cosas. Bajé por
la escalera. Cuando prendí la luz, desde afuera dispararon dos veces, al
parecer con Itaka. Rompieron los vidrios y perforaron el ascensor. A la
mañana fui a la casa del señor Conti (Las Heras 1619, sexto "D". Capital).
Me dijo textualmente: "Mira. Painito. Lo de anoche fue un aviso, nomás. La
próxima va en serio. Vos sabes lo que tenés que hacer". Me dijo también que
él actuaba en nombre del ministro López Rega. Las armas que usaba la Triple
A las traían de la ciudad de Pedro Juan Caballero, en el Paraguay. Los
dólares con que se pagaban las armas (ametralladoras Stein) me los daba el
director de Administración del ministerio, señor Rodolfo Roballos, aunque
creo que él no sabía para qué era el dinero. Las armas se compraban por
medio de un miembro de la custodia, un ex policía de apellido Coquibu, y de
un señor Roberto Viglino, que trabajaba en la oficina de prensa de Bienestar
Social. Más tarde los paraguayos las entraban de contrabando y había que ir
a buscarlas a una casa de la avenida Figueroa Alcorta donde vivía un señor
paraguayo que era representante de la firma que las vendía, íbamos a
buscarlas con los vehículos de Bienestar Social y las depositábamos en el
tercer subsuelo del ministerio. Todo esto se hizo antes del 20 de marzo,
fecha en qué para mí empezaron a actuar las tres A. Cuando me negué a
cumplir esa misión, que según el señor Conti había sido ordenada por López
Rega, viajé a Mar del Plata. Al volver me detuvo la custodia de López Rega
en la calle Chacabuco 145. Me sucedió en el cargo el señor Juan Carlos
Rousselot. Este señor estaba muy interesado en lograr un puesto en Bienestar
Social. En los últimos días de febrero de 1974 el señor Conti nos dijo que
sería muy buen negocio conseguir el paquete accionario de una radio de
Zarate (Radio Nuclear) porque él conocía muy bien el medio y se podía hacer
de ella una radio cabecera de zona. Yo me desentendí: de radios no entiendo
nada. El señor Conti me dijo que si todo resultaba no se iba a olvidar de mí
y que iba a hablar con el señor Rousselot. El señor Rousselot se había ido
al Chaco a dirigir un diario pero las cosas no le iban bien y trataba de
conseguir un crédito de Bienestar Social. Tengo un testigo de que el señor
Conti me ordenó organizar la Triple A. El 23 de marzo me encontré con el
doctor Lozada, hermano del que fue juez, v le dije que estaba desesperado
por lo que me ordenaban, que me iba a enloquecer. Hablé con él en la
Municipalidad, donde este doctor era asesor jurídico. No sé si el doctor
Lozada querrá hacer alguna declaración, porque yo me manejaba directamente
con el señor Conti, con el señor Carlos Villone, con el señor Julio Yessi y
con don Felipe Romero, el director de la revista El Caudillo, que tenía a su
cargo uno de los grupos de la Triple A. La revista El Caudillo se pagaba con
fondos de Bienestar Social. El señor Conti manejaba la caja chica: unos
quinientos mil pesos del año 1973 se destinaban todos los meses a la revista
El Caudillo. Todo esto está documentado en el ministerio. Pero cuando pidan
las facturas van a descubrir que son de cosas que no existen.
Pero el señor Conti no sólo manejó la Triple A. Le hizo firmar al ministro
López Rega una disposición: toda la publicidad del ministerio a los diarios
(avisos oficiales) debía salir de nuestra oficina. El señor Conti, junto con
el señor Suárez Asín y el señor Tejera, de la agencia Télam, decidían las
páginas, los minutos de filmación, las pautas, todo. Cualquier negociado que
haya en Télam tiene como responsables al señor Conti y al señor Suárez Asín.
Esto es iodo lo que sé. El organigrama de la Triple A está a disposición de
ustedes en el juzgado del doctor Teófilo Lafuente, y también las carpetas
con los cargos que cada uno ocupaba en la Triple A, que fueron escritos
directamente de puño y letra por el ministro López Rega".
Pocos días después de estas declaraciones. Jorge Conti habló también ante la
Comisión Investigadora de la Cámara de Diputados. Dijo entonces Conti: "A
Paino lo conocí internado en el Borda. Me habían dicho que él sabía adonde
estaba enterrado el cadáver de Felipe Vallese y pensé que con ese tema podía
hacer una buena nota periodística. Después de mucho tiempo apareció en el
ministerio. Lo habían soltado el 25 de mayo, después del decreto de
amnistía, y necesitaba trabajo. Empezó a trabajar en la administración de
personal. Controlaba la entrada y salida de los empleados, autorizaba los
gastos de la caja chica, repartía las credenciales y además me pagaba las
cuotas del coche y de la sastrería. Era muy servicial. Pero al poco tiempo
hubo problemas con él y me di cuenta de que no estaba en su sano juicio.
Primero dijo que dos hombres lo habían seguido y que trataron de matarlo.
Después, que alguien fue a llevarle un mensaje a su casa y le disparó con
Itaka. Más adelante le pidió un préstamo al imprentero de la revista Las
Bases, trató de sacarle una comisión a Sucesos Argentinos y trató de cometer
una estafa con unas órdenes de compra en las que puso el sello de Roballos.
Se encerraba largas horas en su oficina y se reía a carcajadas. Obligaba a
su secretaria a comprarle anfetaminas. Le compró joyas a un chofer del
ministerio y nunca le pagó. Paino me odia porque yo lo mandé preso. Creo que
fui demasiado bueno con él. Paino tiene una mentalidad enfermiza. Es un
paranoico. Se me puede acusar de negligencia acerca del personal que he
tomado para el ministerio. Pero es mentira que soy el organizador de la
Triple A. Nunca tuve nada que ver con una organización extremista. Jamás
hablé de ese tema en ninguna parte. Tampoco tuve nada que ver con la compra
de armas. A López Rega lo conocí un día en la CGT. mientras mi canal
trasmitía una reunión de Isabel con sindicalistas. Me dijo: "A usted lo
quiero ver mañana en el ministerio. Necesito un periodista peronista para la
Secretaría de Prensa". Así empecé a trabajar con él. Tenía esas cosas raras
del espiritismo, pero conmigo nunca las comentó." [Fuente: revista Mágicas
Ruinas, http://www.magicasruinas.com.ar/]
Documentos
El decreto que autoriza "aniquilar la subversión"
Decreto "S" N° 261
Buenos Aires, 5 de febrero de 1975
VISTO:
Las actividades que elementos subversivos desarrollan en la Provincia de
Tucumán y la necesidad de adoptar medidas adecuadas para su erradicación:
LA PRESIDENTE DE LA NACION ARGENTINA
en Acuerdo General de Ministros
DECRETA:
Artículo 1°: El Comando General del Ejército procederá a ejecutar las
operaciones militares que sean necesarias a efectos de neutralizar y/o
aniquilar el accionar de los elementos subversivos que actúan en la
Provincia de Tucumán.
Artículo 2°: El Ministerio del Interior pondrá a disposición y bajo control
operacional del Comando General del Ejército los efectivos y medios de la
Policía Federal que le sean requeridos a través del Ministerio de Defensa ,
para su empleo en las operaciones a que se hace referencia en el artículo
1°.
Artículo 3°: El Ministerio del Interiror requerirá al Poder Ejecutivo de la
Provincia de Tucumán que proporcione y coloque bajo control operacional el
personal y los medios policiales que le sean solicitados por el Ministerio
de Defensa (Comando General del Ejército), para su empleo en las operaciones
precitadas.
Artículo 4°: El Ministerio de Defensa adoptará las medidas pertinentes a
efectos de que los Comandos Generales de la Armada y la Fuerza Aérea presten
a requerimiento del Comando General del Ejército el apoyo necesario de
empleo de medios para las operaciones.
Artículo 5°: El Ministerio de Bienestar Social desarrollará, en Coordinación
con el Ministerio de Defensa (Comando General del Ejército), las operaciones
de acción cívica que sean necesarias sobre la población afectada por las
operaciones militares.
Artículo 6°: La Secretaría de Prensa y Difusión de la Presidencia de la
Nación desarrollará a indicación del Ministerio de Defensa (Comando General
del Ejército), las operaciones de acción sicológica concurrentes que le sean
requeridas.
Artículo 7°: El gasto que demande el cumplimiento de la misión encomendada
por el presente Decreto hasta la suma de pesos CUARENTA MILLONES será
incorporado a la Jurisdicción 46, Comando General del Ejército,
correspondiente al Presupuesto del año 1975.
Artículo 8°:Las disposiciones del presente decreto rigen a partir de la
fecha.
Artículo 9:Comuníquese, dése a la Dirección Nacional del Registro Oficial y
Archívese.
Hay un sello que dice: Decreto "S" N° 261
FIRMADO:
María Estela de Perón - Presidente de la Nación
Alberto L. Rocamora - Ministro del Interior e interino de Justicia.
Oscar Ivanissevich: Ministro de Educación
Alberto J. Vignes: Ministro de Relaciones Exteriores y Culto.
Adolfo M. Savino: Ministro de Defensa
José López Rega: Ministro de Bienestar Social
Alfredo Gómez Morales: Ministro de Economía
Ricardo Otero: Ministro de Trabajo
Cronología de las causas
del juez Oyarbide y del juez Acosta
Causas contra los integrantes de la Triple A, por crímenes de lesa
humanidad, y contra Isabel Martínez de Perón, por la desaparición de dos
personas en Mendoza durante su mandato.
La siguiente es la cronología de los hechos en las causas contra los
integrantes de la Triple A, por crímenes de lesa humanidad, y contra Isabel
Martínez de Perón, por la desaparición de dos personas en Mendoza durante su
mandato.
-2 de noviembre 2006: el juez federal de San Rafael, Mendoza, Héctor Acosta,
comenzó a investigar a la ex presidenta María Estela Martínez de Perón y a
sus ex ministros, Antonio Cafiero y Carlos Ruckauf, en una causa por
desaparecidos, a raíz de la firma de tres decretos en 1975 que ordenaban
"aniquilar el accionar de los elementos subversivos".
-3 de noviembre de 2006: el juez Acosta se negó a confirmar si había
solicitado la detención de la ex presidenta y se excusó en el secreto
sumarial, aunque admitió que ordenó la investigación de "un montón de
personas".
-7 de noviembre: el abogado José Bibiano Cedrún Gutiérrez presentó ante el
Consejo de la Magistratura un pedido de remoción contra el juez Acosta con
el argumento de que el letrado habría ordenado la detención de la ex
presidenta y dos de sus ministros sólo para "adquirir notoriedad".
-9 de noviembre 2006: el juez Acosta hizo lugar al pedido de exención de
prisión del ex ministro Antonio Cafiero y solicitó una fianza de 200.000
pesos que fue apelada por el apoderado legal del ex senador por considerarla
excesiva.
-19 de diciembre de 2006: Revelan que en la ciudad de Valencia vive el ex
subcomisario Rodolfo Almirón, un ex jefe de la Triple A y jefe de la
custodia de Perón y López Rega.
-20 de diciembre 2006: La Justicia federal envió un informe a Interpol de
España recordándole que desde 1984 en la Argentina existe un pedido de
captura contra Almirón.
-21 de diciembre 2006: El Movimiento Argentinos en el Exterior, que lidera
Lois Pérez Leira, presentó al juez Baltazar Garzón y al ministerio del
Interior de España un pedido formal de detención de Almirón.
-26 de diciembre: el juez Oyarbide declaró delitos de lesa humanidad
imprescriptibles a los crímenes cometidos por la Triple A y ordenó la
captura internacional de Almirón. -27 de diciembre 2006: Oyarbide no
descartó la convocatoria de Isabel Perón, por la causa de los desaparecidos
en Mendoza.
-28 de diciembre 2006: La policía española arrestó en la provincia de
Valencia a Almirón. -5 de enero 2007: el abogado español José Angel Pérez
Nievas denunció que Almirón participó en acciones de la ultraderecha
española e italiana.
-8 de enero 2007: Juan Ramón Morales, ex policía y uno de los jefes
operativos de la Triple A, quedó bajo arresto domiciliario en Buenos Aires,
tras ser indagado por Oyarbide. -9 de enero 2006: Oyarbide afirmó que
existía la posibilidad de citar a declarar a la ex presidenta y sus dos
ministros, Ruckauf y Cafiero.
-10 de enero 2007: Atilio Neira, uno de los abogados de la ex presidenta,
insistió en desvincularla de las acusaciones respecto a la desaparición de
dos ciudadanos mendocinos.
-11 de enero 2007: el juez Acosta solicitó a Interpol la captura y detención
de María Estela Martínez de Perón para que declare en la causa sobre la
desaparición de Héctor Aldo Faggetti Gallego, secuestrado en 1976 durante el
mandato de la ex presidenta, y de un menor.
-12 de enero 2007: Miguel Angel Rovira, ex policía sindicado como uno de los
asesinos de Julio Troxler -ex subjefe de la Policía bonaerense durante el
gobierno de Héctor Cámpora en 1973-, fue detenido hoy con arresto
domiciliario, luego del pedido de captura que hizo Oyarbide. Además, otro
implicado en la causa, Felipe Romeo, también con pedido de captura, habría
sido ubicado en Londres por efectivos de Interpol.
-12 de enero 2007: La ex presidenta fue detenida en Villanueva de la Cañada,
localidad madrileña, en España.
Más información
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