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Windows Vista servirá al espionaje de EE.UU.

Tony Sager, uno de los jefes de los servicios de espionaje de la NSA, dijo al Post que la intención de esta agencia era la de "ayudar a todo el mundo en todo lo posible".

La NSA despierta muchas suspicacias en Estados Unidos por sus poderes, que le permiten interceptar comunicaciones entre particulares de manera legal y extrajudicial.

La cuota en mercado mundial de los sistemas operativos de Microsoft es del 90%.      

Foto: aru.

@DIN, 13 de enero de 2007 - Una de las agencias de espionaje del gobierno de los Estados Unidos, la NSA, trabajó junto a los técnicos de Microsoft en la implementación del sistema operativo que reemplaza al Windows XP. La NSA despierta muchas suspicacias por sus "superpoderes", que le permiten interceptar comunicaciones entre particulares de manera "legal" y extrajudicial. La empresa de Bill Gates no es la primera que solicita esta ayuda, se defendieron voceros de la gigantesca Microsoft.
Microsoft llamó a profesionales del espionaje para ayudar a "mejorar la seguridad" del Windows Vista, indicó el diario norteamericano conservador The Washington Post, en un artículo periodístico.
Si bien esta no es la primera vez que la empresa solicita la "ayuda" de un servicio de seguridad secreto, es la primera vez que se reconoce abiertamente la situación, "común también para otras firmas del sector", según afirman los gerentes de Microsoft.
El Post indica que el trabajo de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA, por sus siglas en inglés) "tuvo que ver básicamente con la protección de los equipos" frente a ataques de virus y otras amenazas informáticas.
La NSA, que se encarga del espionaje dentro de las fronteras de los EEUU, dijo que su papel fue "colateral",aunque pusieron énfasis en la tarea ya que ellos mismos y en oficinas como las del Departamento de Defensa utilizan en sus equipos el sistema operativo de Microsoft.
Tony Sager, jefe de análisis de vulnerabilidades y del grupo de operaciones de la NSA, dijo al Post que la intención de esta agencia era la de ayudar a todo el mundo en todo lo posible.
Para probar el software, la NSA utilizó un equipo azul y otro rojo. El segundo de ellos tenía como objetivo corromper o robar información como si de un "adversario técnicamente competente y muy decidido" se tratase. “Ellos hacían de chicos malos”, dijo Sager.
En tanto, el equipo azul trabajó junto a los administradores del Departamento de Defensa con la configuración de Windows Vista.
Microsoft no es el único que trata de buscar este tipo de ayudas, dijeron sus empleados. Apple con su MacOS X y Novell con su distribución SUSE Linux también contactaron con la NSA para conocer la opinión de la agencia sobre estos productos, según indica The Inquirer.
“Nosotros trabajamos con un número de agencias gubernamentales sobre la seguridad del Mac OS X y colaboramos con la NSA en la guía de configuración de seguridad”, dijo a través de un email al Post, Anuj Nayar, vocero de Apple.

NSA puede interceptar comunicaciones

No es la primera vez que Microsoft colabora con los servicios secretos estadounidenses para desarrollar un programa. Pero sí que es la primera que lo reconoce abiertamente y, sobre todo, que una agencia gubernamental de este tipo participa en el desarrollo de un programa antes de su lanzamiento.
Si se tiene en cuenta, además, que ese programa es el sistema operativo es Windows Vista, que está llamado a ser el sucesor de XP y que sale a la calle para el gran público el 30 de enero próximo, es inevitable que se despierten las suspicacias sobre los motivos de esa colaboración. Así lo informaba en sus artículos de esta semana el diario The Washington Post.
En Microsoft reconocen la participación de la NSA (la agencia de seguridad nacional, encargada del espionaje dentro de las fronteras de EE UU), pero no dan detalles más allá de que su papel ha sido clave en el diseño y la construcción de las medidas de seguridad contra ataques maliciosos.
Desde la NSA se asegura que el papel de la agencia en ese desarrollo ha sido secundario, y que en todo caso, detrás de esta participación está su propio interés. Con cientos de miles de funcionarios del departamento de Defensa utilizando Windows, protegerles a ellos es protegerse la seguridad nacional, explican.
La NSA despierta muchas suspicacias en Estados Unidos por sus poderes, que le permiten interceptar comunicaciones entre particulares de manera legal y extrajudicial. Suspicacias que podrían multiplicarse en todo el mundo tras este anuncio: la cuota de mercado global de los sistemas operativos de Microsoft es del 90%."

EE.UU. podría intervenir Internet

La Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) de EEUU busca que las conversaciones por Internet estén sujetas a la vigilancia de la policía y los servicios de espionaje previa autorización judicial.
En estos momentos, la paranoia en Estados Unidos no tiene límites. Además de reconocer que aumentaron el nivel de alerta con datos anteriores a los atentados de las torres gemelas, ahora la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) propuso un nuevo método de control: que las conversaciones por Internet estén sujetas a la vigilancia de la policía y los servicios de espionaje, previa autorización judicial.
De esta manera, los proveedores de servicios de la nueva tendencia en comunicaciones, las llamadas por teléfono por Internet, conocidas como VoIP (Voice over Internet Protocol), estarán sujetas a una ley federal de 1994 que permite a las autoridades un mayor acceso a las tecnologías de punta. Esto quiere decir que el FBI y el Departamento de Justicia podrán investigar aquellas conversaciones por Internet que “levanten sospechas”.
El Departamento de Justicia, la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) y otras agencias federales insisten en que el Gobierno les permita acceso total a este tipo de telecomunicaciones, en aras de la seguridad nacional y en un momento donde el miedo reina en el país del norte ante la posibilidad de nuevos atentados.
Esta nueva regulación implicará un control casi total sobre todo lo que circule a través de Internet. Pero los grupos que representan al sector consideran que la regulación excesiva del Gobierno podría perjudicar a estos servicios. Por otro lado, seguramente habrá protestas de los consumidores por la clara invasión a la privacidad que presupone esta ley.
La reglamentación hecha por la FCC fue el primer paso formal en implementar este nuevo tipo de control.
Los servicios VoIP ya se convirtieron en una tendencia global en el sector de telecomunicaciones, y están siendo adoptadas por un creciente número de empresas en Estados Unidos y se está planificando su uso en muchos países, incluida Argentina y otros países de América Latina.
La compañía Comcast, por ejemplo, ha comenzado a ofrecer VoIP en tres mercados de EEUU y piensa ampliarlo a toda su base de más de 1,2 millones de clientes en todo el país.
Esta tecnología permite la transmisión rápida de llamadas telefónicas de la misma forma en que se envían los correos electrónicos en Internet a través de conexiones de banda ancha. Por ahora enfrenta dos limitaciones: el hecho de que sólo funciona con conexiones de banda ancha y que todavía no es muy conocido.
La tecnología ofrece también la ventaja de precios más bajos que las llamadas a través de las líneas convencionales. Según las visiones de muchos expertos en informática, de acá a 10 años la telefonía sobre Internet reemplazará al servicio telefónico convencional.

EEUU vigila vida privada de los latinoamericanos

EPIC (Electronic Privacy Information Center ) a través de una solicitud de acceso a la información descubrió contratos por más de 11 millones de dólares, a través de los cuales, el INS y el Departamento de Justicia solicitaban la adquisición de registros de votantes, registros nacionales, licencias de conducir y otros listados de México, Colombia, Venezuela, Argentina, Brasil, Costa Rica, Guatemala, Honduras, El Salvador y Nicaragua. Venezuela se encuentra entre los países que están en la mira.
Todos los datos personales privados de innumerables personas en toda Latinoamérica pueden estar en manos de otras personas del servicio de espionaje de EEUU, sin saber qué uso le dará a éstos.
Eso puede estar sucediendo, ya que Venezuela y todos los países latinoamericanos forman parte de una red de países cuyas bases de datos integrados, con información privada de sus ciudadanos, podría haber sido adquirida por la empresa estadounidense Choice Point, señalada de comprar este tipo de información para luego venderla a las agencias de seguridad de Estados Unidos.
Esta situación se puso al descubierto luego que el Electronic Privacy Information Center - EPIC, grupo que opera desde Washington, demandó la desclasificación de documentos concernientes a las relaciones del Servicio de Inmigración y Naturalización de Estados Unidos (INS) con Choice Point, logrando ganar el litigio.
El resultado permitió que salieran a luz pública contratos por más de 11 millones de dólares, a través de los cuales, el INS y el Departamento de Justicia solicitaban la adquisición de registros de votantes, registros nacionales, licencias de conducir y otros listados de México, Colombia, Venezuela, Argentina, Brasil, Costa Rica, Guatemala, Honduras, El Salvador y Nicaragua.
La información ha tomado ribetes de escándalo internacional.
Los gobiernos de México, Honduras y Argentina iniciaron las investigaciones para determinar las razones por las cuales esta empresa norteamericana adquiere la información y el uso que dará a la misma.
Al respecto, el Consejero Diputado de Epic, Christopher Hoofngale, en entrevista con el Grupo de Diarios de América, manifestó que “no es muy claro” el uso que el gobierno de Estados Unidos hace de estos registros porque se escuda en “fines de seguridad de Estado” para impedir el acceso a información más precisa.
En Venezuela los cuerpos de seguridad del Estado no han iniciado una investigación sobre este hecho, porque, según el comisario jefe de la división contra delitos informáticos, César Alvarado, “no se ha recibido ninguna denuncia formal al respecto, ni tampoco una orden de la Fiscalía General de la República”.
Esta versión fue ratificada por el comisario Ted Mendoza, jefe de la división contra la delincuencia organizada, quien dijo sin embargo, que están alerta y mantienen contacto con Interpol por si se detecta cualquier delito de este tipo.
Recordó que a finales del pasado año realizaron una investigación porque las bases de datos del Consejo Nacional Electoral (CNE) y de la propia policía científica, antigua PTJ, estaban siendo vendidas por buhoneros.
El procedimiento permitió determinar que se trató de fraude, por cuanto, la información que contenían los CD no era confidencial como se hacía creer. Doce personas fueron detenidas y procesadas por los tribunales y todo los equipos fueron decomisados.
El gobierno de Ciudad de México realizó una investigación sobre la empresa Choice Point, luego que ésta comprara el padrón electoral de ese país generando un escándalo que sigue en manos de las autoridades. El resultado de la investigación, según informó el secretario de gobierno de Ciudad de México, Alejandro Encinas, a un diario local, arrojó que esta empresa no pertenece al sector de telemarketing. “Está dedicada a la identificación y verificación de credenciales”.
Denunció que al parecer el hermano del presidente de Estados Unidos, George W. Bush, es socio de dicha corporación. Encinas calificó a la empresa de “oscura” y de estar “al servicio del Presidente estadounidense”.
La gran preocupación que invade a millones de ciudadanos latinoamericanos que hoy están bajo la lupa de las agencias de seguridad de Estados Unidos, cualquier otro gobierno o institución privada, es: Qué uso le están dando a esa información y cómo los puede perjudicar.
En Argentina, la diputada del Partido Intransigente, Lucrecia Monteagudo, pidió informes sobre las actividades de Choice Point. “No conocemos cómo se manejan estos datos, pero es evidente la posibilidad de ser manipulados con fines de control político, económico, social y hasta militar”, señaló la parlamentaria.
Según el documento que fue desclasificado por demanda de EPIC, el Departamento de Justicia y el Servicio de Inmigración y Naturalización de Estados Unidos, requirieron a la empresa Choice Point información detallada de varios países. Cada base de datos solicitada tiene su valor. En el caso de Venezuela se cancelarían 90 dólares por el registro de búsqueda de todos sus ciudadanos, al igual que en Honduras, Nicaragua y Guatemala.
En el caso de Argentina, se solicitaron registros de búsqueda de ciudadanos en $30, listado de teléfonos ($15) ; record detallados de empresas ($40). En Brasil, listado de teléfonos ($15) ; perfiles de inversionistas ($100) ; propietarios de corporaciones ($100), record de empresas ($50). En Colombia se adquirieron registro de ciudadanos ($90) ; información detallada de empresas ($80). En México el registro de ciudadanos ($30) ; registro de licencias de conducir ($20) ; identificación de vehículos ($20) ; listado de teléfonos ($15) ; detalles de empresas mexicanas ($40).
Esta información también es manejada por el FBI, la CIA y la Dirección de Seguridad Interna.

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Periodistas de provincias tras el espionaje estadounidense


Por Saúl Fernández
Diario La Nueva España

En Estados Unidos está prohibida la tortura y eso, en estos tiempos convulsos, supone un gran problema de estrategia. El 11 de septiembre de 2001 dos aviones se incrustaron contra las Torres Gemelas de Nueva York, otro más fue a parar a una de las alas del Pentágono y la cuarta -el famoso vuelo «United 93»- terminó en los bosques de Pennsylvania. Estos cuatro ataques coordinados fueron reivindicados por los terroristas islamistas de Osama Bin Laden y fueron el primer ataque exterior en territorio norteamericano desde lo de Pearl Harbour. Aquel día fue el del inicio del siglo XXI, según se sabría después. Episodios similares a éstos se dieron años después en Madrid, en la estación de Atocha, y en Londres, en el servicio de Metro de la capital británica. Occidente herido. La Casa Blanca de George W. Bush, después de muchas vacilaciones, lideró la invasión de Afganistán -sin hallar, de momento, a Bin Laden- y promovió la segunda guerra del Golfo, de la mano de José María Aznar y Tony Blair. El último episodio de este conflicto se dio hace sólo unos días: la ejecución de Saddam Hussein.
Ésta es la historia principal. A esta línea argumental primera se vinculan algunos episodios de forma contrapunteada referidos, generalmente, a las reacciones occidentales a los ataques terroristas: el campo de Guantánamo, los aviones-prisión de la CIA. Tres periodistas del «Diario de Mallorca» -Felipe Armendáriz, Marisa Goñi y Matías Vallés-, de la Editorial Prensa Ibérica, el mismo grupo al que pertenece LA NUEVA ESPAÑA, desde las Baleares se decidieron a ahondar en estos últimos episodios dado que el aeropuerto de la capital isleña recibió con misterio varios «vuelos negros» fletados por la Central de Inteligencia Americana, CIA. Mallorca está a mitad de camino entre el Occidente sin torturas y el Oriente permisivo.
CIA Airlines es el relato de una larga conspiración para salvar las limitaciones legales de los Estados Unidos. La búsqueda paranoica de todos los «terroristas» árabes, de los responsables de los ataques al territorio norteamericano, todo ello bajo el amparo de la llamada ley Patriótica -la que suspende ciertas libertades civiles en favor del llamado bien común-. Este libro es la síntesis de dos años de investigación de un asunto de derivaciones mundiales y es, en cierta medida, un tributo al periodismo local capaz, si se pone, de ser citado en las páginas más esclarecidas del diario «The New York Times», la biblia de todos los redactores. Desde Palma de Mallorca, una capital esquinada de España, para todo el mundo.
El reportaje periodístico en forma de libro no parece ser un género editorial muy en boga en este país. Existen relatos periodísticos, pero escritos ex profeso para salir en un libro, no síntesis del día a día, como es el caso de estos profesionales mallorquines. Todos los hombres del presidente, de Bob Woodward y Carl Bernstein, parece el título por antonomasia: la relación del espionaje electoral de los republicanos de Nixon a los demócratas de la década de los setenta.
Armendáriz,Goñi y Vallés son tres periodistas de provincias satisfechos, por lo que se trasluce de la lectura de este libro, con esta condición. CIAAirlines lleva, de hecho, como subtítulo «Cómo un periódico local desveló la trama ilegal contra el terrorismo». Los tres autores tratan de «desglamourizar» el oficio al que dedican sus empeños. Ninguno se siente a la altura de Woodward, por ejemplo, son periodistas de pueblo que, por casualidad, se dieron de bruces con la historia más fantástica de sus vidas: la Inteligencia Americana decidió hacer escala en Mallorca en sus viajes en clase «torturista», como dicen ellos. Traslados de presuntos terroristas.
«La realidad siempre es más prosaica que sus habitantes», escriben. El 10 de marzo de 2005 Matías Vallés, uno de los autores, concluida la jornada laboral, de noche, se internó en el proceloso mar de internet porque, como asegura, «no sólo utiliza los motores de búsqueda para consultar páginas pornográficas». O sea, que Vallés, aburrido, se mete en Google, escribe «Majorca» combinada con otra palabra. De ahí salió un enlace con la revista «Newsweek» referido al extraño secuestro del ciudadano alemán de origen libanés Khaled el-Masri. Su historia nunca fue aceptada hasta que se pudo contrastar con las rutas aéreas. El semanario decía que una de las paradas fue en la isla de Mallorca. «De confirmarse, una isla española habría sido la base del secuestro de un ciudadano de la Unión Europea», dicen. Dos días después, el 12 de marzo de 2005, abría el «Diario de Mallorca» su portada a cinco columnas y dos líneas: la CIA había utilizado el aeropuerto de Son Sant Joan como base de un secuestro. Aquí comenzó la historia. Después vinieron los meses de la travesía en el desierto, los meses protagonizados por los tres periodistas en soledad, hasta que «El País», nueve meses después, tirase de la cuerda, hasta que «The New York Times» citara el trabajo desempeñado por los tres periodistas mallorquines, también en noviembre de aquel mismo año. Los aviones-prisión, los secuestros de la CIA, eran ya de dominio público. Pero la espita la abrieron tres redactores mallorquines, sin Gargantas Profundas, sin moverse de la isla, con dos o tres fuentes extranjeras, sin «glamour». Ciertas historias logran que el oficio del periodismo merezca la pena.

 

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