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@DIN, 15 de
enero de 2007 - Ecuador iniciará desde el poder su camino hacia el nuevo
socialismo del siglo XXI, según lo anunció el ganador de las recientes
elecciones. El cristiano de izquierda Rafael Correa asume hoy formalmente la
presidencia de Ecuador con este propósito. Con las ricas experiencias de los
intentos socialistas del siglo XX, en la Unión Soviética, China, Corea,
Vietnam y otros, este país comenzará un período que despierta entusiasmos
renovados en el mundo entero. Pese a las limitaciones evidentes de la Unión
Soviética y China, no se puede ignorar que estos países salieron de la
miseria e injusticia extrema, donde los había postergado el capitalismo
salvaje, para convertirse en potencias mundiales en el transcurso de pocos
años. Esto demuestra la superioridad del sistema socialista sobre el
inevitable rapiñaje y la corrupción social, inmanentes al sistema
capitalista. Está en los nuevos gobiernos que hoy intentan el socialismo,
aprovechar los errores y aciertos de sus antecesores, con especial atención
en Cuba, un país que prácticamente sin recursos durante varios años, logró
superar una feroz campaña mundial de los grandes países capitalistas para
ahogarlo, sin éxito.
"La noche neoliberal está llegando a su fin, el nuevo día ha comenzado",
afirmó Correa ayer en una ceremonia en indígena al sur de Quito que tiene la
misión de mejorar la vida de unos nueve millones de ecuatorianos que viven
con menos de dos dólares diarios.
En el mismo día de la asunción en el Congreso Nacional, el economista de 43
años llamará a una Asamblea Constituyente que produzca una profunda reforma
política en el país.
El nuevo presidente de Ecuador, Rafael Correa, contará con una mayoría
parlamentaria a favor de su propuesta de establecer una Asamblea
Constituyente, con el cambio de postura del partido Sociedad Patriótica, del
ex presidente Lucio Gutiérrez.
Gilmar Gutiérrez, presidente nacional del partido Sociedad Patriótica (SP)
confirmó que ese grupo político, que antes estaba en el bloque de oposición,
decidió aceptar la Asamblea Constituyente y cambiar de bando.
"Se tomó la decisión de que sea la Asamblea Constituyente la que haga la
profunda reforma política", dijo Gutiérrez en declaraciones al canal
Gamavisión.
Agregó que Sociedad Patriótica está de acuerdo con la convocatoria a una
consulta popular para que sea la población quien exprese si se conforma o no
la Asamblea Constituyente para reformar la Carta Magna.
El nuevo mandatario, quien alguna vez se definió como un "cristiano de
izquierda", será el octavo mandatario en los últimos diez años; los últimos
tres presidentes elegidos constitucionalmente no terminaron su gestión y
dejaron el poder en medio de graves crisis económicas, políticas y
movilizaciones ciudadanas e indígenas.
En la toma de poder de Rafael Correa estarán presentes los mandatarios
Venezuela, Hugo Chávez, Evo Morales de Bolivia, Luiz Inacio Lula da Silva de
Brasil, Alan García de Perú, Michelle Bachelet de Chile, y Nicanor Duarte de
Paraguay, el flamante presidente de Nicaragua Daniel Ortega, el jefe de
estado Iraní Mahmoud Ahmadinejad, René Preval de Haití, Alvaro Uribe de
Colombia, el vicepresidente de Cuba Carlos Lage y el príncipe de Asturias,
Felipe de Borbón, entre otros invitados especiales.
¡Cómo ha cambiado América Latina!
Llegó la hora de Rafael Correa. Con la presencia de varios presidentes
latinoamericanos, el candidato al que votaron 2 de cada 3 ecuatorianos en la
segunda vuelta y que derrotó a la partidocracia asume el poder sabiendo que
no será fácil sus cuatro años de gobierno. Acabar con la pobreza, la
creciente marginalidad en las ciudades, mejorar los sistemas de salud y
educación, y recuperar la soberanía sobre los recursos naturales son algunos
de sus retos.
Ayer, Correa fue posesionado como presidente de Ecuador ante movimientos
indígenas y campesinos en una ceremonia simbólica realizada en la comunidad
de Zumbahua, al sur de Quito, en presencia miles de nativos y simpatizantes.
La ceremonia incluyó una misa y una “limpia” (rito purificador) en el cual
el electo jefe de Estado recibió el bastón de mando indígena, una escoba y
un acial.
El acto, previo a su toma de posesión oficial de mañana, contó con la
participación especial de los mandatarios Hugo Chávez, de Venezuela, y Evo
Morales, de Bolivia, reafirmando así, la intención del nuevo jefe de estado
de privilegiar a los menos favorecidos, tal como lo hacen los presidentes de
Venezuela Y Bolivia.
Correa, quien ganó en el balotaje de fines de noviembre al multimillonario
Alvaro Noboa, es crítico del neoliberalismo que imperó en los últimos años
en su país, como también del gobierno de Estados Unidos, convocó a los
ecuatorianos a "hacer una verdadera revolución democrática, constitucional".
"Como un milagro se han derrumbado los gobiernos serviles, las democracias
de plastilina, el modelo neoliberal, y ha empezado a surgir la América
Latina altiva, libre, soberana, justa y socialista del siglo XXI", dijo
Correa en la ceremonia de Zumbahua.
"¡Cómo ha cambiado América Latina!, y seguirá cambiando, porque lo que
vivimos no es una época de cambios sino un cambio de época. El servilismo,
el entreguismo están siendo tirados por nuestros pueblos al basurero de la
historia", sostuvo.
Correa subrayó que “el camino recién empieza, la segunda gran batalla es la
Asamblea Constituyente para reformar estas estructuras caducas y acabar con
los seudo dueños del país y los poderes fácticos que tanto daño nos han
hecho".
Para cumplir su promesa de una Asamblea Constituyente, Correa convocará a
una consulta popular hoy, tras asumir el mando, para que la población se
exprese sobre el establecimiento o no de la instancia encargada de reformar
la Carta Magna.
Correa nombra a siete mujeres en su gabinete
El presidente electo Rafael Correa anunció la conformación completa de su
gabinete ministerial que, en un hecho sin precedentes en Ecuador, incluye a
siete mujeres, incluso en la cartera de Defensa Nacional.
De los 17 ministerios, 10 estarán al mando de hombres y siete, de mujeres,
dos de ellas en puestos claves: Guadalupe Larriva, abogada, legisladora y
presidenta del partido Socialista, en el portafolio de Defensa Nacional, y
María Fernanda Espinosa, poeta, ambientalista y geógrafa, en Relaciones
Exteriores que se fusionará con el de Comercio Exterior.
Correa resaltó en una rueda de prensa, el hecho de que los nombramientos
responden "a una política de meritocracia".
Antes ya había nombrado a colaboradores cercanos en su campaña electoral: en
el ministerio de Economía, a Ricardo Patiño; en Energía, a Alberto Acosta, y
en Gobierno, a Gustavo Larrea. Todos identificados como hombres de
izquierda.
Patiño y Acosta participaban junto a Correa en el Foro Ecuador Alternativo,
un organismo no gubernamental dedicado a estudiar la problemática social y
económica del país y caracterizado por su posición abiertamente contraria a
las políticas neoliberales.
Otros ministros nombrados: de Industrias, Raúl Sagasti; Trabajo, Antonio
Gagliardo; de Salud, Caroline Chang; de Transporte y Obras Públicas, Trajano
Andrade; de Agricultura, Jorge Encalada; de Vivienda, María Duarte; de
Deportes, Raúl Carrión y de Cultura, Antonio Preciado.
Correa ratificó en sus cargos a los actuales titulares de las carteras de
Educación, Medio Ambiente y Turismo que son parte del gobierno del
presidente Alfredo Palacio.
Socialismo ecuatoriano
El nuevo presidente de Ecuador, Rafael Correa, afirmó hoy que su país inició
el camino al socialismo con su victoria electoral y que esa ruta se
consolidará una vez que asuma el gobierno.
Correa realizó recientemente una gira por Venezuela, con una serie de
encuentros con funcionarios del gobierno, que incluyeron la visita a un
centro comunitario en Caracas, donde funcionan varias cooperativas de
producción financiadas con fondos petroleros.
Al destacar el funcionamiento del centro comunitario expresó: "Este proyecto
nos llena de mucha esperanza e ilusión, y demuestra que podemos salir
adelante, que juntos podemos construir esas patrias altivas, soberanas,
justas que todos soñamos y merecemos".
"Eso es lo que vamos a tratar de dar en Ecuador para que la propia gente sea
artífice de su bienestar y de su desarrollo", añadió.
Correa afirmó al ser elegido presidente que "en Ecuador no necesitamos
limosnas ni caridad",sino "justicia y oportunidades", porque sus habitantes
tienen "manos, mente y corazones para labrar" su "propio futuro".
"Tengan la seguridad de que Ecuador empezará esa senda el 15 de enero, con
el gobierno de Alianza País, y que Venezuela, Ecuador, Brasil, la Argentina,
Bolivia, Uruguay y Chile, juntos, construiremos la América latina
socialista, digna, justa y que todos merecemos", subrayó.
El presidente electo indicó que inmediatamente después de asumir el cargo
iniciará una gestión que entregará "los instrumentos" de participación
popular necesarios "para que la propia gente sea artífice de su desarrollo".
Luego de reunirse con Chávez, Correa dijo que el mandatario venezolano fue
receptivo a su solicitud de que Venezuela retorne a la Comunidad Andina de
Naciones (CAN), de la que se retiró este año por desacuerdos con algunos
socios que firmaron acuerdos de libre comercio con los Estados Unidos.
"No ha cerrado todas las puertas el presidente; yo comprendo perfectamente
su posición, hay una gran decepción sobre la CAN, los resultados son muy
pobres, la visión equivocada, hay una burocracia anquilosada en la CAN",
indicó.
Correa señaló además que hay buenas perspectivas para concretar acuerdos
mediante los cuales Ecuador planea refinar crudo en Venezuela.
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“Empieza a surgir la democracia digna y socialista
del siglo XXI”... dijo flamante Presidente ecuatoriano.
Altercom
15 de enero de 2007
En Zumbahua, provincia de Cotopaxi, a 3600 m. sobre el nivel del mar, nunca
se olvidará esta fiesta. Desde el día anterior, la pequeña parcialidad de
mayoría indígena, enclavada entre los tutelares riscos andinos, se preparó
para recibir al Presidente Rafael Correa, su amigo de años y desearle éxito,
salud, bienaventuranza, rectitud, lealtad, en el ejercicio del mandato del
pueblo que lo eligió.
Allí apareció con su camisa bordada con motivos precolombinos, su habitual
sonrisa, repartiédose en abrazos con ’viejas y viejos’ conocidos. Allí
estuvo su familia, sin aspavientos. Allí, los presidentes latinoamericanos
bienvenidos en esta posesión andina Hugo Chávez y Evo Morales. La ausencia
de Cuba, solidaria en su pobreza con los pueblos indígenas del Ecuador con
los que comparte educación en la isla y medicina exactamente en Cotopaxi,
fue sentida por grupos que agitaron la bandera de la estrella solitaria
junto a las de Venezuela y a la wifala del Qollasuyo.
Los yachags -sabios indígenas andinos de Ecuador- le cubrieron con sus
cintas, proyectándolo a los cuatro puntos cardinales. Agitaron en su cuerpo
las hierbas sagradas y soplaron el aguardiente que limpia el aura del
elegido, entre los sahumerios de las maderas y especias ceremoniales. Fue
conducido por un yachag, quien lo obligó a dejarse guiar. Recibió el bastón
de mando, el poncho y la bufanda blanca. Ungieron su coronilla con agua de
su cerro y su laguna, que hasta ahora no han sido privatizadas.
Siguió la misa, con los sacerdotes salesianos que conocieron a Correa cuando
éste realizó un voluntariado de 1 año en Zumbahua, donde enseñó a escolares,
cooperó con las comunidades indígenas y aprendió el kichua, idioma en el que
se ha dirigido numerosas veces a su electorado.
Después los discursos. El prefecto de Cotopaxi, César Umajinga, saludaba a
los presentes. Cuando mencionó a los "Señores diputados del Congreso", una
rechifla invadió la plaza. La multitud protestaba y agitando sus brazos,
gritaba "Fuera... fuera..." El mensaje fue claro: ’con los diputados... ni a
misa’. Estaba presente la última y sospechosa ’voltereta’ de Lucio, «el
mejor aliado de Bush» como gustaba llamarse.
"Esto fue contra el ’cachetón’ y todos los corruptos" dijo una señora
asistente al acto, "Correa ya sabe que no vamos a dejarle que lo enreden los
mismos de siempre..., lo que queremos es constituyente y consulta ya... sin
andar negociando".
Umajinga entregó los retratos de Evo y Chávez,obra de un artista latacungeño,
y recordó que en esta provincia vivió y educó Simón Rodríguez, el maestro y
amigo de Bolívar y Sáenz.
Las intervenciones de Evo Morales, presidente de Bolivia, y de Hugo Chávez,
presidente de Venezuela, fueron seguidas con profunda atención. El hermano
boliviano destacó que era hora de “acabar con el modelo neo liberal y
avanzar en la nacionalización de nuestros recursos naturales”. El hermano
venezolano parafraseó a José Martí: “Déme Ecuador en qué servirla y tendrá
en mi un hijo”. Ambos recordaron la gesta soberana cubana y la figura de
Fidel Castro, cuyas ideas germinan ahora.
En su discurso, Rafael Correa Delgado reiteró que el «Decreto 002» será para
que el pueblo decida la convocatoria a constituyente. Negó un supuesto pacto
con bloques parlamentarios para asegurar la convocatoria de la
constituyente; fue rotundo en afirmar que él "no pacta con traidores",
refiriéndose a Gutiérrez. Destacó la cobardía de Correa quien no dudó en
votar contra de su propia esposa porque ella se pronunció por la asamblea.
Recalcó que no confiaba en esas víboras, en esos traidores...
Dijo que "...falta la tercera batalla, la consulta va y sabemos que va
arrasar, pero de ahí hay que convocar a elecciones de asambleístas, y ahí
hay que controlar que las fuerzas progresistas, populares, democrática,
nacionalistas integren esa asamblea”.
Recordó a Cuba, la pionera. Y a Fidel, de quien expresó el ejemplo de su
perseverancia de construir una patria justa ilumina el nuevo camino de
América.
Y sentenció: “empieza a surgir la democracia digna y socialista del siglo
XXI”.
Crónica de la
rebelión de Ecuador
Por Ana María Larrea
Instituto de Estudios Ecuatorianos
30 de abril del 2005
Los forajidos y las forajidas patean el tablero
En una semana el Ecuador ha sido testigo de insólitas transformaciones. Un
nuevo gobierno anuncia profundos cambios en la conducción del país. De un
régimen que se reconocía a sí mismo como el mejor amigo de los Estados
Unidos, se ha pasado a un gobierno que pide públicamente a Condoleezza Rice
no interferir en los asuntos internos. De un Presidente que pidió al
Congreso estudiar la posibilidad de conceder la inmunidad a los soldados
norteamericanos, a un régimen que anuncia no solo que no se concederá dicha
inmunidad, sino que además se revisará el convenio de la base de Manta. De
una política económica absolutamente ortodoxa y fiel a los mandatos del
Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial, a sorpresivos anuncios de
mayores inversiones para el área social a través de la eliminación del Fondo
de Estabilización Petrolera, anteriormente utilizado para la compra
anticipada de deuda externa.
Y todo esto gracias a la rebelión de "los forajidos", que patearon el
tablero del sistema político ecuatoriano, exigiendo ser dueños de su propio
destino a través de una protesta con múltiples repertorios, sumamente
creativa, espontánea, sin partidos políticos ni liderazgos visibles.
Un descontento acumulado
Si bien el movimiento de los forajidos surge de forma espontánea a través de
la convocatoria de una mujer que propone el día miércoles 13 de abril, a
través de Radio La Luna, realizar un "cacerolazo" en la noche ; las raíces
que permiten su aparición y alimentan sus reclamos son muy anteriores.
Y es que el derrocamiento de presidentes durante la última década en el
Ecuador no es una historia nueva. En 8 años el Ecuador ha tenido 8
presidentes. Todos los presidentes electos por votación popular desde 1996
han sido expulsados de Carondelet. Los ecuatorianos no deseaban que el
tercer derrocamiento de un presidente sea nuevamente "capturado" por los
sectores dominantes y los partidos políticos. En las dos ocasiones
anteriores, fue el pueblo el que protestó en las calles, los militares
quienes arbitraron la sucesión y los partidos políticos quienes decidieron
quién debía ser el sucesor. Tras el derrocamiento de Bucaram, en la ya
famosa camioneta que recorría las calles quiteñas proclamando el triunfo del
pueblo ecuatoriano se hallaban los líderes de los partidos políticos
tradicionales ; mientras que en el derrocamiento de Mahuad quienes
proclamaron la corta victoria fueron los entonces dirigentes del movimiento
indígena junto a los coroneles de la República. Pese a que en ambos casos,
la protesta popular tuvo como telón de fondo la crisis económica con las
consabidas medidas de estabilización, el cambio de presidentes no significó
una reformulación de las políticas públicas o un viraje al modelo de
desarrollo vigente, por el contrario, los nuevos inquilinos de Carondelet
aceleraron las reformas neoliberales impulsadas por el FMI. Existía entonces
un fuerte sentimiento de frustración en la sociedad, al ver que tras la
protesta venían los reacomodos del poder y no se daban cambios sustanciales.
En esta ocasión, los dirigentes políticos fueron expulsados de la protesta
social bajo la consigna "que se vayan todos".
La rebelión de los forajidos da cuenta de la profunda crisis del sistema
político ecuatoriano, crisis que no es nueva, pero que se ha agudizado en
los últimos años.
La elección del Coronel Gutiérrez como presidente de la República fue
justamente el resultado del agotamiento del sistema político. Los electores
de Gutiérrez veían en él una persona nueva que no pertenecía a los partidos
políticos tradicionales, que lideró una rebelión contra el gobierno que
impulsó la dolarización y concedió a los Estados Unidos la base de Manta y
que, en alianza con el movimiento indígena y los movimientos sociales,
ofrecía un programa de gobierno de corte "progresista".
Sin embargo, el programa de gobierno del Coronel cambió radicalmente después
de la primera vuelta electoral. Lejos de ser "progresista", Gutiérrez fue un
dócil funcionario de la embajada norteamericana, hipotecando la soberanía
del país. Su política económica fue totalmente ortodoxa y fiel a los
mandatos del FMI y del Banco Mundial. La política social se redujo al
reparto de dádivas y a la compra descarada de dirigentes sociales. El
movimiento indígena fue erosionado, fragmentado y divido como nunca antes en
su historia. La violencia política ganó terreno en el país. Grupos sociales
defensores del régimen fueron armados bajo la protección de la fuerza
pública.
Al no contar con una estructura de poder que le permitiera consolidar su
mandato, el Coronel se alió con todos y cada uno de los partidos políticos
en distintos momentos de acuerdo a las volátiles coyunturas del país,
conservando como pilares de su gestión a las Fuerzas Armadas y a la Embajada
Norteamericana.
En septiembre de 2004, tras una reunión con Bucaram en Panamá, se sella la
última alianza del Coronel, que más tarde le llevaría a su derrocamiento :
La alianza con el Partido Roldosista Ecuatoriano. Gutiérrez pasa entonces a
ser parte de una disputa intraoligárquica : aliado a Bucaram y a Novoa
empieza a minar algunas de las fuentes de poder de Febres Cordero. La
izquierda y los movimientos sociales son incapaces de generar una posición
autónoma y unitaria que presente otras opciones al país.
Tras un fallido intento de la oposición de enjuiciar políticamente a
Gutiérrez, el Coronel logra establecer una mayoría en el Congreso Nacional
que se reparte los puestos del Tribunal Supremo Electoral y del Tribunal
Constitucional. Finalmente, en diciembre de 2004, esta mayoría comandada
desde la Presidencia de la República destituye inconstitucionalmente a la
Corte Suprema de Justicia y nombra nuevos jueces. Se empieza a acusar a
Gutiérrez de dictador. Desde diciembre, la oposición en el Congreso intenta,
sin éxito revocar a la nueva Corte Suprema.
Las protestas exigiendo el retorno al estado de derecho no se hicieron
esperar : Gigantescas marchas en Quito, Guayaquil y Cuenca lideradas por las
autoridades locales intentan canalizar el descontento ciudadano. El Alcalde
de Guayaquil convoca a una marcha "cívica" y no política, por la autonomía y
la seguridad de Guayaquil. En Quito y Pichincha, las autoridades locales y
la Asamblea de Quito toman distancia de esta postura y convocan a una marcha
política contra el Dictador, por la democracia y el retorno al estado de
derecho. La marcha de Cuenca pide el retorno al estado de derecho, la
consulta popular para la firma del Tratado de Libre Comercio y obras para la
provincia.
Sin embargo, el pueblo demostró estar mucho más adelante que sus supuestos
líderes. Mientras el clamor unitario en las marchas era la salida de
Gutiérrez, sus líderes se empeñaban en reducirlas al cambio de la Corte
Suprema de Justicia. La sociedad quiteña empieza a vivir un proceso de
politización muy agudo. La discusión sobre el sentido de la protesta copó
los espacios públicos y privados. El arco ideológico de los participantes en
las marchas era muy vasto. Varias voces emergieron pidiendo que a más de la
salida del Coronel Dictador se planteen los temas de fondo de la política
ecuatoriana.
El gobierno minimiza las protestas y un mes más tarde, el nuevo presidente
de la Corte Suprema archiva los juicios a Bucaram, Dahik y Noboa,
permitiendo el regreso de las ex - autoridades al país. El retorno de
Bucaram abona la ira del ya movilizado pueblo de Quito.
Para el 13 de abril las autoridades de Pichincha y Quito anuncian un paro
provincial. Un paro con una débil convocatoria, pues hasta el día anterior,
la realización de la protesta dependía de que se logre o no en el Congreso
destituir a la Corte Suprema de Justicia. Una convocatoria signada además
por la propia disputa al interior de la Izquierda Democrática, entre las
posiciones más conservadoras del Alcalde de Quito y aquellas más radicales
del Prefecto de Pichincha. El Congreso no destituyó a la Corte y el paro se
realizó con medianos resultados y una gigantesca represión. Nuevamente, los
líderes políticos no pudieron canalizar el descontento popular.
Una protesta forajida
El 13 de abril, Radio La Luna abre sus micrófonos al público para una de sus
ya conocidas "tribunas ciudadanas". Radio La Luna se ha caracterizado por
acompañar constantemente los procesos de lucha del pueblo ecuatoriano, jugó
un papel muy importante en los derrocamientos de Bucaram y Mahuad. Ha
mantenido una posición crítica ante el gobierno de Gutiérrez, enfrenta un
juicio impulsado por el régimen que intenta quitarle la frecuencia y su
director ha sufrido múltiples amenazas.
En la tribuna ciudadana del 13 de abril, La Luna pregunta sobre nuevas
formas de protesta. Una señora propone protestar en la noche, otra sugiere
que el encuentro sea en la Avenida de los Shyris y así, se va configurando
el primer "cacerolazo" contra Gutiérrez. Más de cinco mil personas se dan
cita en la Avenida de los Shyris con sus cacerolas y un enorme repertorio de
consignas contra el Coronel. Una vez concluido el "cacerolazo", unas cien
personas se dirigen a la casa de Gutiérrez a continuar con la protesta. Al
día siguiente, el ex - presidente, los llama "forajidos". Empiezan entonces,
a aparecer miles de carteles pegados en los automóviles quiteños que decían
"Yo también soy forajido". Los elementos de identidad del espontáneo
movimiento empiezan a configurarse y los "forajidos" se multiplican noche a
noche, utilizando para la convocatoria, la radio, el correo electrónico y
los teléfonos celulares.
Después del "cacerolazo", vino el "reventón", luego el "tablazo", después el
"rollazo", el domingo 17 fue el "golpe de estadio" durante los partidos de
fútbol.
Cada noche la protesta agrupaba a más gente y la creatividad se desbordaba.
Es importante mencionar la inmensa participación de niños y niñas en la
radio y en las calles. El viernes 15, el Coronel decreta Estado de
Emergencia y disuelve la Corte Suprema de Justicia. Pese al estado de
emergencia, el ejército no sale a las calles a controlar las protestas. Al
día siguiente, Gutiérrez se ve obligado a derogar el decreto. El sábado 16
los manifestantes intentan llegar al Palacio de Gobierno, a dos cuadras de
Carondelet, los forajidos gritaban "Soldado, soldado, déjanos pasar,
queremos saludar", la represión se incrementa.
Al día siguiente, en una entrevista a la CNN, Gutiérrez minimiza la protesta
diciendo que se trata de máximo veinte mil personas, que no representan a
Quito y menos al país. Los forajidos deciden entonces demostrar al Coronel
cuántos eran y se convocan para el martes 19 de abril en el Parque de La
Carolina. Empiezan a aparecer nuevos rostros en lo que hasta entonces, había
sido un movimiento básicamente de las clases medias quiteñas, los sectores
populares se suman a la protesta. De La Carolina parte una enorme marcha de
alrededor de 150 mil personas hacia Carondelet. Tras una fuerte represión
policial, Julio García, fotoperiodista chileno - ecuatoriano muere asfixiado
por los gases lacrimógenos.
Renán Borbúa, primo del Coronel, anuncia desde Guayaquil que llegará a Quito
acompañado de gente para defender al Presidente. En la mañana del 20 de
abril, los forajidos habían convocado al "mochilazo", la protesta de los
jóvenes colegiales. Mientras los estudiantes se encontraban en la Avenida de
los Shyris, grupos armados convocados por Borbúa empezaban a llegar a la
ciudad en decenas de buses. Los forajidos se concentran en las distintas
entradas de Quito para proteger a la ciudad que empieza a sentirse sitiada
por los defensores del régimen. Se producen enfrentamientos. Desde el
Ministerio de Bienestar Social, jóvenes armados disparaban a la multitud
bajo la dirección del Subsecretario de Binestar Social, Bolívar Gonzáles.
Una protesta que hasta entonces se había caracterizado por ser pacífica y
festiva empieza a enfrentar a la violencia.
Mientras tanto, la Embajadora de los Estados Unidos, Kristie Keney desayuna
en Carondelet con Gutiérrez.
Hasta el día anterior, Condoleezza Rice había dado declaraciones respaldando
al régimen. La Embajadora abandona el Palacio y a las 10h 30, el Comandante
General de la Policía presenta su renuncia, argumentando que no está
dispuesto a prestarse al enfrentamiento entre ecuatorianos. Horas más tarde,
la oposición logra un acuerdo en el Congreso Nacional, destituye al
Presidente y Primer Vicepresidente del Congreso, nombra a una nueva
Vicepresidenta, le encarga la dirección de la sesión y destituye al
presidente de la República por 60 votos, argumentando abandono del cargo
como presidente constitucional.
Minutos más tarde, las Fuerzas Armadas declaran públicamente que han
retirado su apoyo al Coronel y que abandonarán el Palacio de Gobierno. El
Congreso posesiona al Vicepresidente de la República, Alfredo Palacio, como
nuevo Presidente. Sin embargo, la fuerza pública no brinda protección al
nuevo jefe de estado, sino seis horas más tarde, dejándolo en medio de una
multitud encolerizada que exigía que se vayan todos y que existan cambios
profundos en la conducción del país. Varios diputados fueron golpeados, el
Presidente tuvo que esconderse para evitar ser agredido y la policía brilló
por su ausencia.
Paralelamente, un grupo de forajidos se dirigió al aeropuerto nacional para
impedir la huida de Gutiérrez. La avioneta en donde se encontraba no pudo
despegar de la pista por la presencia de los manifestantes. Finalmente,
Gutiérrez fue rescatado por un helicóptero. El gobierno brasileño aceptó el
pedido del Coronel de asilo político.
El país después de Gutiérrez
Lucio Gutiérrez deja tras de sí la mayor crisis institucional de la historia
contemporánea del Ecuador. Un país fragmentado, dividido pero dispuesto a
reconstruirse desde nuevos enunciados. Un país sin Corte de Justicia, con
una institucionalidad débil y totalmente desacreditada, una falta de
confianza en el manejo de la cosa pública, una crisis total de
representación tanto de los partidos políticos, cuanto de las organizaciones
sociales. La crisis del sistema político ecuatoriano ha arrastrado consigo a
las organizaciones sociales, que se encuentran también divididas y atrapadas
en el juego institucional por el que muchas de ellas optaron.
También nos queda un pueblo movilizado, crítico y dispuesto a construir un
nuevo país con sus propias manos. Unas clases medias radicalizadas, que se
movilizaron masivamente por un futuro mejor. Un movimiento mayoritariamente
compuesto por mujeres y jóvenes que no están dispuestos a que su voz no sea
escuchada.
Sin embargo, la falta de organicidad, una de las características más
novedosas de los forajidos, que contribuyó al éxito de la protesta, es
también uno de sus principales límites en el momento de generar propuestas y
construir ese país distinto. Si bien, el Ecuador pudo apreciar la gran
cantidad de demandas del movimiento, los argumentos políticos de fondo se
presentaron diluidos, con una amplia gama de contenidos distintos y
contradictorios, algunos de corte revolucionario, otros con contenidos
autoritarios y fascistoides. La única demanda que generó consenso fue la
salida del presidente junto a toda la clase política y la refundación del
país desde el pueblo. Pero un pueblo aún no organizado, con el que es
difícil interlocutar, pues no ha construido referentes visibles y en donde
aparecen aún difusos los contenidos programáticos para la fundación de ese
soñado país. En algunos lugares se están impulsando las Asambleas Populares,
que pueden constituirse en los referentes para la construcción de una nueva
democracia más participativa. Habrá que ver si estos embriones de
organización logran mantenerse e incidir en la vida pública.
La rebelión de los forajidos también deja perpleja a una clase política que
estaba acostumbrada al intercambio de favores, al acomodo, al palanqueo y a
la corrupción y que ahora será vigilada, cuestionada y combatida. Pues no es
ya posible una democracia sin la voz de los forajidos.
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