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Cristiano de izquierda asume presidencia de Ecuador

"Como un milagro se han derrumbado los gobiernos serviles, las democracias de plastilina, el modelo neoliberal, y ha empezado a surgir la América Latina altiva, libre, soberana, justa y socialista del siglo XXI", dijo Correa en la ceremonia de Zumbahua.      

Foto: diario El Comercio, Ecuador.

@DIN, 15 de enero de 2007 - Ecuador iniciará desde el poder su camino hacia el nuevo socialismo del siglo XXI, según lo anunció el ganador de las recientes elecciones. El cristiano de izquierda Rafael Correa asume hoy formalmente la presidencia de Ecuador con este propósito. Con las ricas experiencias de los intentos socialistas del siglo XX, en la Unión Soviética, China, Corea, Vietnam y otros, este país comenzará un período que despierta entusiasmos renovados en el mundo entero. Pese a las limitaciones evidentes de la Unión Soviética y China, no se puede ignorar que estos países salieron de la miseria e injusticia extrema, donde los había postergado el capitalismo salvaje, para convertirse en potencias mundiales en el transcurso de pocos años. Esto demuestra la superioridad del sistema socialista sobre el inevitable rapiñaje y la corrupción social, inmanentes al sistema capitalista. Está en los nuevos gobiernos que hoy intentan el socialismo, aprovechar los errores y aciertos de sus antecesores, con especial atención en Cuba, un país que prácticamente sin recursos durante varios años, logró superar una feroz campaña mundial de los grandes países capitalistas para ahogarlo, sin éxito.
"La noche neoliberal está llegando a su fin, el nuevo día ha comenzado", afirmó Correa ayer en una ceremonia en indígena al sur de Quito que tiene la misión de mejorar la vida de unos nueve millones de ecuatorianos que viven con menos de dos dólares diarios.
En el mismo día de la asunción en el Congreso Nacional, el economista de 43 años llamará a una Asamblea Constituyente que produzca una profunda reforma política en el país.
El nuevo presidente de Ecuador, Rafael Correa, contará con una mayoría parlamentaria a favor de su propuesta de establecer una Asamblea Constituyente, con el cambio de postura del partido Sociedad Patriótica, del ex presidente Lucio Gutiérrez.
Gilmar Gutiérrez, presidente nacional del partido Sociedad Patriótica (SP) confirmó que ese grupo político, que antes estaba en el bloque de oposición, decidió aceptar la Asamblea Constituyente y cambiar de bando.
"Se tomó la decisión de que sea la Asamblea Constituyente la que haga la profunda reforma política", dijo Gutiérrez en declaraciones al canal Gamavisión.
Agregó que Sociedad Patriótica está de acuerdo con la convocatoria a una consulta popular para que sea la población quien exprese si se conforma o no la Asamblea Constituyente para reformar la Carta Magna.
El nuevo mandatario, quien alguna vez se definió como un "cristiano de izquierda", será el octavo mandatario en los últimos diez años; los últimos tres presidentes elegidos constitucionalmente no terminaron su gestión y dejaron el poder en medio de graves crisis económicas, políticas y movilizaciones ciudadanas e indígenas.
En la toma de poder de Rafael Correa estarán presentes los mandatarios Venezuela, Hugo Chávez, Evo Morales de Bolivia, Luiz Inacio Lula da Silva de Brasil, Alan García de Perú, Michelle Bachelet de Chile, y Nicanor Duarte de Paraguay, el flamante presidente de Nicaragua Daniel Ortega, el jefe de estado Iraní Mahmoud Ahmadinejad, René Preval de Haití, Alvaro Uribe de Colombia, el vicepresidente de Cuba Carlos Lage y el príncipe de Asturias, Felipe de Borbón, entre otros invitados especiales.

¡Cómo ha cambiado América Latina!

Llegó la hora de Rafael Correa. Con la presencia de varios presidentes latinoamericanos, el candidato al que votaron 2 de cada 3 ecuatorianos en la segunda vuelta y que derrotó a la partidocracia asume el poder sabiendo que no será fácil sus cuatro años de gobierno. Acabar con la pobreza, la creciente marginalidad en las ciudades, mejorar los sistemas de salud y educación, y recuperar la soberanía sobre los recursos naturales son algunos de sus retos.
Ayer, Correa fue posesionado como presidente de Ecuador ante movimientos indígenas y campesinos en una ceremonia simbólica realizada en la comunidad de Zumbahua, al sur de Quito, en presencia miles de nativos y simpatizantes. La ceremonia incluyó una misa y una “limpia” (rito purificador) en el cual el electo jefe de Estado recibió el bastón de mando indígena, una escoba y un acial.
El acto, previo a su toma de posesión oficial de mañana, contó con la participación especial de los mandatarios Hugo Chávez, de Venezuela, y Evo Morales, de Bolivia, reafirmando así, la intención del nuevo jefe de estado de privilegiar a los menos favorecidos, tal como lo hacen los presidentes de Venezuela Y Bolivia.
Correa, quien ganó en el balotaje de fines de noviembre al multimillonario Alvaro Noboa, es crítico del neoliberalismo que imperó en los últimos años en su país, como también del gobierno de Estados Unidos, convocó a los ecuatorianos a "hacer una verdadera revolución democrática, constitucional".
"Como un milagro se han derrumbado los gobiernos serviles, las democracias de plastilina, el modelo neoliberal, y ha empezado a surgir la América Latina altiva, libre, soberana, justa y socialista del siglo XXI", dijo Correa en la ceremonia de Zumbahua.
"¡Cómo ha cambiado América Latina!, y seguirá cambiando, porque lo que vivimos no es una época de cambios sino un cambio de época. El servilismo, el entreguismo están siendo tirados por nuestros pueblos al basurero de la historia", sostuvo.
Correa subrayó que “el camino recién empieza, la segunda gran batalla es la Asamblea Constituyente para reformar estas estructuras caducas y acabar con los seudo dueños del país y los poderes fácticos que tanto daño nos han hecho".
Para cumplir su promesa de una Asamblea Constituyente, Correa convocará a una consulta popular hoy, tras asumir el mando, para que la población se exprese sobre el establecimiento o no de la instancia encargada de reformar la Carta Magna.

Correa nombra a siete mujeres en su gabinete

El presidente electo Rafael Correa anunció la conformación completa de su gabinete ministerial que, en un hecho sin precedentes en Ecuador, incluye a siete mujeres, incluso en la cartera de Defensa Nacional.
De los 17 ministerios, 10 estarán al mando de hombres y siete, de mujeres, dos de ellas en puestos claves: Guadalupe Larriva, abogada, legisladora y presidenta del partido Socialista, en el portafolio de Defensa Nacional, y María Fernanda Espinosa, poeta, ambientalista y geógrafa, en Relaciones Exteriores que se fusionará con el de Comercio Exterior.
Correa resaltó en una rueda de prensa, el hecho de que los nombramientos responden "a una política de meritocracia".
Antes ya había nombrado a colaboradores cercanos en su campaña electoral: en el ministerio de Economía, a Ricardo Patiño; en Energía, a Alberto Acosta, y en Gobierno, a Gustavo Larrea. Todos identificados como hombres de izquierda.
Patiño y Acosta participaban junto a Correa en el Foro Ecuador Alternativo, un organismo no gubernamental dedicado a estudiar la problemática social y económica del país y caracterizado por su posición abiertamente contraria a las políticas neoliberales.
Otros ministros nombrados: de Industrias, Raúl Sagasti; Trabajo, Antonio Gagliardo; de Salud, Caroline Chang; de Transporte y Obras Públicas, Trajano Andrade; de Agricultura, Jorge Encalada; de Vivienda, María Duarte; de Deportes, Raúl Carrión y de Cultura, Antonio Preciado.
Correa ratificó en sus cargos a los actuales titulares de las carteras de Educación, Medio Ambiente y Turismo que son parte del gobierno del presidente Alfredo Palacio.

Socialismo ecuatoriano

El nuevo presidente de Ecuador, Rafael Correa, afirmó hoy que su país inició el camino al socialismo con su victoria electoral y que esa ruta se consolidará una vez que asuma el gobierno.
Correa realizó recientemente una gira por Venezuela, con una serie de encuentros con funcionarios del gobierno, que incluyeron la visita a un centro comunitario en Caracas, donde funcionan varias cooperativas de producción financiadas con fondos petroleros.
Al destacar el funcionamiento del centro comunitario expresó: "Este proyecto nos llena de mucha esperanza e ilusión, y demuestra que podemos salir adelante, que juntos podemos construir esas patrias altivas, soberanas, justas que todos soñamos y merecemos".
"Eso es lo que vamos a tratar de dar en Ecuador para que la propia gente sea artífice de su bienestar y de su desarrollo", añadió.
Correa afirmó al ser elegido presidente que "en Ecuador no necesitamos limosnas ni caridad",sino "justicia y oportunidades", porque sus habitantes tienen "manos, mente y corazones para labrar" su "propio futuro".
"Tengan la seguridad de que Ecuador empezará esa senda el 15 de enero, con el gobierno de Alianza País, y que Venezuela, Ecuador, Brasil, la Argentina, Bolivia, Uruguay y Chile, juntos, construiremos la América latina socialista, digna, justa y que todos merecemos", subrayó.
El presidente electo indicó que inmediatamente después de asumir el cargo iniciará una gestión que entregará "los instrumentos" de participación popular necesarios "para que la propia gente sea artífice de su desarrollo".
Luego de reunirse con Chávez, Correa dijo que el mandatario venezolano fue receptivo a su solicitud de que Venezuela retorne a la Comunidad Andina de Naciones (CAN), de la que se retiró este año por desacuerdos con algunos socios que firmaron acuerdos de libre comercio con los Estados Unidos.
"No ha cerrado todas las puertas el presidente; yo comprendo perfectamente su posición, hay una gran decepción sobre la CAN, los resultados son muy pobres, la visión equivocada, hay una burocracia anquilosada en la CAN", indicó.
Correa señaló además que hay buenas perspectivas para concretar acuerdos mediante los cuales Ecuador planea refinar crudo en Venezuela.

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Altercom
15 de enero de 2007


En Zumbahua, provincia de Cotopaxi, a 3600 m. sobre el nivel del mar, nunca se olvidará esta fiesta. Desde el día anterior, la pequeña parcialidad de mayoría indígena, enclavada entre los tutelares riscos andinos, se preparó para recibir al Presidente Rafael Correa, su amigo de años y desearle éxito, salud, bienaventuranza, rectitud, lealtad, en el ejercicio del mandato del pueblo que lo eligió.
Allí apareció con su camisa bordada con motivos precolombinos, su habitual sonrisa, repartiédose en abrazos con ’viejas y viejos’ conocidos. Allí estuvo su familia, sin aspavientos. Allí, los presidentes latinoamericanos bienvenidos en esta posesión andina Hugo Chávez y Evo Morales. La ausencia de Cuba, solidaria en su pobreza con los pueblos indígenas del Ecuador con los que comparte educación en la isla y medicina exactamente en Cotopaxi, fue sentida por grupos que agitaron la bandera de la estrella solitaria junto a las de Venezuela y a la wifala del Qollasuyo.
Los yachags -sabios indígenas andinos de Ecuador- le cubrieron con sus cintas, proyectándolo a los cuatro puntos cardinales. Agitaron en su cuerpo las hierbas sagradas y soplaron el aguardiente que limpia el aura del elegido, entre los sahumerios de las maderas y especias ceremoniales. Fue conducido por un yachag, quien lo obligó a dejarse guiar. Recibió el bastón de mando, el poncho y la bufanda blanca. Ungieron su coronilla con agua de su cerro y su laguna, que hasta ahora no han sido privatizadas.
Siguió la misa, con los sacerdotes salesianos que conocieron a Correa cuando éste realizó un voluntariado de 1 año en Zumbahua, donde enseñó a escolares, cooperó con las comunidades indígenas y aprendió el kichua, idioma en el que se ha dirigido numerosas veces a su electorado.
Después los discursos. El prefecto de Cotopaxi, César Umajinga, saludaba a los presentes. Cuando mencionó a los "Señores diputados del Congreso", una rechifla invadió la plaza. La multitud protestaba y agitando sus brazos, gritaba "Fuera... fuera..." El mensaje fue claro: ’con los diputados... ni a misa’. Estaba presente la última y sospechosa ’voltereta’ de Lucio, «el mejor aliado de Bush» como gustaba llamarse.
"Esto fue contra el ’cachetón’ y todos los corruptos" dijo una señora asistente al acto, "Correa ya sabe que no vamos a dejarle que lo enreden los mismos de siempre..., lo que queremos es constituyente y consulta ya... sin andar negociando".
Umajinga entregó los retratos de Evo y Chávez,obra de un artista latacungeño, y recordó que en esta provincia vivió y educó Simón Rodríguez, el maestro y amigo de Bolívar y Sáenz.
Las intervenciones de Evo Morales, presidente de Bolivia, y de Hugo Chávez, presidente de Venezuela, fueron seguidas con profunda atención. El hermano boliviano destacó que era hora de “acabar con el modelo neo liberal y avanzar en la nacionalización de nuestros recursos naturales”. El hermano venezolano parafraseó a José Martí: “Déme Ecuador en qué servirla y tendrá en mi un hijo”. Ambos recordaron la gesta soberana cubana y la figura de Fidel Castro, cuyas ideas germinan ahora.
En su discurso, Rafael Correa Delgado reiteró que el «Decreto 002» será para que el pueblo decida la convocatoria a constituyente. Negó un supuesto pacto con bloques parlamentarios para asegurar la convocatoria de la constituyente; fue rotundo en afirmar que él "no pacta con traidores", refiriéndose a Gutiérrez. Destacó la cobardía de Correa quien no dudó en votar contra de su propia esposa porque ella se pronunció por la asamblea. Recalcó que no confiaba en esas víboras, en esos traidores...
Dijo que "...falta la tercera batalla, la consulta va y sabemos que va arrasar, pero de ahí hay que convocar a elecciones de asambleístas, y ahí hay que controlar que las fuerzas progresistas, populares, democrática, nacionalistas integren esa asamblea”.
Recordó a Cuba, la pionera. Y a Fidel, de quien expresó el ejemplo de su perseverancia de construir una patria justa ilumina el nuevo camino de América.
Y sentenció: “empieza a surgir la democracia digna y socialista del siglo XXI”.

Crónica de la rebelión de Ecuador

Por Ana María Larrea
Instituto de Estudios Ecuatorianos
30 de abril del 2005

Los forajidos y las forajidas patean el tablero

En una semana el Ecuador ha sido testigo de insólitas transformaciones. Un nuevo gobierno anuncia profundos cambios en la conducción del país. De un régimen que se reconocía a sí mismo como el mejor amigo de los Estados Unidos, se ha pasado a un gobierno que pide públicamente a Condoleezza Rice no interferir en los asuntos internos. De un Presidente que pidió al Congreso estudiar la posibilidad de conceder la inmunidad a los soldados norteamericanos, a un régimen que anuncia no solo que no se concederá dicha inmunidad, sino que además se revisará el convenio de la base de Manta. De una política económica absolutamente ortodoxa y fiel a los mandatos del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial, a sorpresivos anuncios de mayores inversiones para el área social a través de la eliminación del Fondo de Estabilización Petrolera, anteriormente utilizado para la compra anticipada de deuda externa.
Y todo esto gracias a la rebelión de "los forajidos", que patearon el tablero del sistema político ecuatoriano, exigiendo ser dueños de su propio destino a través de una protesta con múltiples repertorios, sumamente creativa, espontánea, sin partidos políticos ni liderazgos visibles.

Un descontento acumulado

Si bien el movimiento de los forajidos surge de forma espontánea a través de la convocatoria de una mujer que propone el día miércoles 13 de abril, a través de Radio La Luna, realizar un "cacerolazo" en la noche ; las raíces que permiten su aparición y alimentan sus reclamos son muy anteriores.
Y es que el derrocamiento de presidentes durante la última década en el Ecuador no es una historia nueva. En 8 años el Ecuador ha tenido 8 presidentes. Todos los presidentes electos por votación popular desde 1996 han sido expulsados de Carondelet. Los ecuatorianos no deseaban que el tercer derrocamiento de un presidente sea nuevamente "capturado" por los sectores dominantes y los partidos políticos. En las dos ocasiones anteriores, fue el pueblo el que protestó en las calles, los militares quienes arbitraron la sucesión y los partidos políticos quienes decidieron quién debía ser el sucesor. Tras el derrocamiento de Bucaram, en la ya famosa camioneta que recorría las calles quiteñas proclamando el triunfo del pueblo ecuatoriano se hallaban los líderes de los partidos políticos tradicionales ; mientras que en el derrocamiento de Mahuad quienes proclamaron la corta victoria fueron los entonces dirigentes del movimiento indígena junto a los coroneles de la República. Pese a que en ambos casos, la protesta popular tuvo como telón de fondo la crisis económica con las consabidas medidas de estabilización, el cambio de presidentes no significó una reformulación de las políticas públicas o un viraje al modelo de desarrollo vigente, por el contrario, los nuevos inquilinos de Carondelet aceleraron las reformas neoliberales impulsadas por el FMI. Existía entonces un fuerte sentimiento de frustración en la sociedad, al ver que tras la protesta venían los reacomodos del poder y no se daban cambios sustanciales. En esta ocasión, los dirigentes políticos fueron expulsados de la protesta social bajo la consigna "que se vayan todos".
La rebelión de los forajidos da cuenta de la profunda crisis del sistema político ecuatoriano, crisis que no es nueva, pero que se ha agudizado en los últimos años.
La elección del Coronel Gutiérrez como presidente de la República fue justamente el resultado del agotamiento del sistema político. Los electores de Gutiérrez veían en él una persona nueva que no pertenecía a los partidos políticos tradicionales, que lideró una rebelión contra el gobierno que impulsó la dolarización y concedió a los Estados Unidos la base de Manta y que, en alianza con el movimiento indígena y los movimientos sociales, ofrecía un programa de gobierno de corte "progresista".
Sin embargo, el programa de gobierno del Coronel cambió radicalmente después de la primera vuelta electoral. Lejos de ser "progresista", Gutiérrez fue un dócil funcionario de la embajada norteamericana, hipotecando la soberanía del país. Su política económica fue totalmente ortodoxa y fiel a los mandatos del FMI y del Banco Mundial. La política social se redujo al reparto de dádivas y a la compra descarada de dirigentes sociales. El movimiento indígena fue erosionado, fragmentado y divido como nunca antes en su historia. La violencia política ganó terreno en el país. Grupos sociales defensores del régimen fueron armados bajo la protección de la fuerza pública.
Al no contar con una estructura de poder que le permitiera consolidar su mandato, el Coronel se alió con todos y cada uno de los partidos políticos en distintos momentos de acuerdo a las volátiles coyunturas del país, conservando como pilares de su gestión a las Fuerzas Armadas y a la Embajada Norteamericana.
En septiembre de 2004, tras una reunión con Bucaram en Panamá, se sella la última alianza del Coronel, que más tarde le llevaría a su derrocamiento : La alianza con el Partido Roldosista Ecuatoriano. Gutiérrez pasa entonces a ser parte de una disputa intraoligárquica : aliado a Bucaram y a Novoa empieza a minar algunas de las fuentes de poder de Febres Cordero. La izquierda y los movimientos sociales son incapaces de generar una posición autónoma y unitaria que presente otras opciones al país.
Tras un fallido intento de la oposición de enjuiciar políticamente a Gutiérrez, el Coronel logra establecer una mayoría en el Congreso Nacional que se reparte los puestos del Tribunal Supremo Electoral y del Tribunal Constitucional. Finalmente, en diciembre de 2004, esta mayoría comandada desde la Presidencia de la República destituye inconstitucionalmente a la Corte Suprema de Justicia y nombra nuevos jueces. Se empieza a acusar a Gutiérrez de dictador. Desde diciembre, la oposición en el Congreso intenta, sin éxito revocar a la nueva Corte Suprema.
Las protestas exigiendo el retorno al estado de derecho no se hicieron esperar : Gigantescas marchas en Quito, Guayaquil y Cuenca lideradas por las autoridades locales intentan canalizar el descontento ciudadano. El Alcalde de Guayaquil convoca a una marcha "cívica" y no política, por la autonomía y la seguridad de Guayaquil. En Quito y Pichincha, las autoridades locales y la Asamblea de Quito toman distancia de esta postura y convocan a una marcha política contra el Dictador, por la democracia y el retorno al estado de derecho. La marcha de Cuenca pide el retorno al estado de derecho, la consulta popular para la firma del Tratado de Libre Comercio y obras para la provincia.
Sin embargo, el pueblo demostró estar mucho más adelante que sus supuestos líderes. Mientras el clamor unitario en las marchas era la salida de Gutiérrez, sus líderes se empeñaban en reducirlas al cambio de la Corte Suprema de Justicia. La sociedad quiteña empieza a vivir un proceso de politización muy agudo. La discusión sobre el sentido de la protesta copó los espacios públicos y privados. El arco ideológico de los participantes en las marchas era muy vasto. Varias voces emergieron pidiendo que a más de la salida del Coronel Dictador se planteen los temas de fondo de la política ecuatoriana.
El gobierno minimiza las protestas y un mes más tarde, el nuevo presidente de la Corte Suprema archiva los juicios a Bucaram, Dahik y Noboa, permitiendo el regreso de las ex - autoridades al país. El retorno de Bucaram abona la ira del ya movilizado pueblo de Quito.
Para el 13 de abril las autoridades de Pichincha y Quito anuncian un paro provincial. Un paro con una débil convocatoria, pues hasta el día anterior, la realización de la protesta dependía de que se logre o no en el Congreso destituir a la Corte Suprema de Justicia. Una convocatoria signada además por la propia disputa al interior de la Izquierda Democrática, entre las posiciones más conservadoras del Alcalde de Quito y aquellas más radicales del Prefecto de Pichincha. El Congreso no destituyó a la Corte y el paro se realizó con medianos resultados y una gigantesca represión. Nuevamente, los líderes políticos no pudieron canalizar el descontento popular.

Una protesta forajida

El 13 de abril, Radio La Luna abre sus micrófonos al público para una de sus ya conocidas "tribunas ciudadanas". Radio La Luna se ha caracterizado por acompañar constantemente los procesos de lucha del pueblo ecuatoriano, jugó un papel muy importante en los derrocamientos de Bucaram y Mahuad. Ha mantenido una posición crítica ante el gobierno de Gutiérrez, enfrenta un juicio impulsado por el régimen que intenta quitarle la frecuencia y su director ha sufrido múltiples amenazas.
En la tribuna ciudadana del 13 de abril, La Luna pregunta sobre nuevas formas de protesta. Una señora propone protestar en la noche, otra sugiere que el encuentro sea en la Avenida de los Shyris y así, se va configurando el primer "cacerolazo" contra Gutiérrez. Más de cinco mil personas se dan cita en la Avenida de los Shyris con sus cacerolas y un enorme repertorio de consignas contra el Coronel. Una vez concluido el "cacerolazo", unas cien personas se dirigen a la casa de Gutiérrez a continuar con la protesta. Al día siguiente, el ex - presidente, los llama "forajidos". Empiezan entonces, a aparecer miles de carteles pegados en los automóviles quiteños que decían "Yo también soy forajido". Los elementos de identidad del espontáneo movimiento empiezan a configurarse y los "forajidos" se multiplican noche a noche, utilizando para la convocatoria, la radio, el correo electrónico y los teléfonos celulares.
Después del "cacerolazo", vino el "reventón", luego el "tablazo", después el "rollazo", el domingo 17 fue el "golpe de estadio" durante los partidos de fútbol.
Cada noche la protesta agrupaba a más gente y la creatividad se desbordaba. Es importante mencionar la inmensa participación de niños y niñas en la radio y en las calles. El viernes 15, el Coronel decreta Estado de Emergencia y disuelve la Corte Suprema de Justicia. Pese al estado de emergencia, el ejército no sale a las calles a controlar las protestas. Al día siguiente, Gutiérrez se ve obligado a derogar el decreto. El sábado 16 los manifestantes intentan llegar al Palacio de Gobierno, a dos cuadras de Carondelet, los forajidos gritaban "Soldado, soldado, déjanos pasar, queremos saludar", la represión se incrementa.
Al día siguiente, en una entrevista a la CNN, Gutiérrez minimiza la protesta diciendo que se trata de máximo veinte mil personas, que no representan a Quito y menos al país. Los forajidos deciden entonces demostrar al Coronel cuántos eran y se convocan para el martes 19 de abril en el Parque de La Carolina. Empiezan a aparecer nuevos rostros en lo que hasta entonces, había sido un movimiento básicamente de las clases medias quiteñas, los sectores populares se suman a la protesta. De La Carolina parte una enorme marcha de alrededor de 150 mil personas hacia Carondelet. Tras una fuerte represión policial, Julio García, fotoperiodista chileno - ecuatoriano muere asfixiado por los gases lacrimógenos.
Renán Borbúa, primo del Coronel, anuncia desde Guayaquil que llegará a Quito acompañado de gente para defender al Presidente. En la mañana del 20 de abril, los forajidos habían convocado al "mochilazo", la protesta de los jóvenes colegiales. Mientras los estudiantes se encontraban en la Avenida de los Shyris, grupos armados convocados por Borbúa empezaban a llegar a la ciudad en decenas de buses. Los forajidos se concentran en las distintas entradas de Quito para proteger a la ciudad que empieza a sentirse sitiada por los defensores del régimen. Se producen enfrentamientos. Desde el Ministerio de Bienestar Social, jóvenes armados disparaban a la multitud bajo la dirección del Subsecretario de Binestar Social, Bolívar Gonzáles. Una protesta que hasta entonces se había caracterizado por ser pacífica y festiva empieza a enfrentar a la violencia.
Mientras tanto, la Embajadora de los Estados Unidos, Kristie Keney desayuna en Carondelet con Gutiérrez.
Hasta el día anterior, Condoleezza Rice había dado declaraciones respaldando al régimen. La Embajadora abandona el Palacio y a las 10h 30, el Comandante General de la Policía presenta su renuncia, argumentando que no está dispuesto a prestarse al enfrentamiento entre ecuatorianos. Horas más tarde, la oposición logra un acuerdo en el Congreso Nacional, destituye al Presidente y Primer Vicepresidente del Congreso, nombra a una nueva Vicepresidenta, le encarga la dirección de la sesión y destituye al presidente de la República por 60 votos, argumentando abandono del cargo como presidente constitucional.
Minutos más tarde, las Fuerzas Armadas declaran públicamente que han retirado su apoyo al Coronel y que abandonarán el Palacio de Gobierno. El Congreso posesiona al Vicepresidente de la República, Alfredo Palacio, como nuevo Presidente. Sin embargo, la fuerza pública no brinda protección al nuevo jefe de estado, sino seis horas más tarde, dejándolo en medio de una multitud encolerizada que exigía que se vayan todos y que existan cambios profundos en la conducción del país. Varios diputados fueron golpeados, el Presidente tuvo que esconderse para evitar ser agredido y la policía brilló por su ausencia.
Paralelamente, un grupo de forajidos se dirigió al aeropuerto nacional para impedir la huida de Gutiérrez. La avioneta en donde se encontraba no pudo despegar de la pista por la presencia de los manifestantes. Finalmente, Gutiérrez fue rescatado por un helicóptero. El gobierno brasileño aceptó el pedido del Coronel de asilo político.

El país después de Gutiérrez

Lucio Gutiérrez deja tras de sí la mayor crisis institucional de la historia contemporánea del Ecuador. Un país fragmentado, dividido pero dispuesto a reconstruirse desde nuevos enunciados. Un país sin Corte de Justicia, con una institucionalidad débil y totalmente desacreditada, una falta de confianza en el manejo de la cosa pública, una crisis total de representación tanto de los partidos políticos, cuanto de las organizaciones sociales. La crisis del sistema político ecuatoriano ha arrastrado consigo a las organizaciones sociales, que se encuentran también divididas y atrapadas en el juego institucional por el que muchas de ellas optaron.
También nos queda un pueblo movilizado, crítico y dispuesto a construir un nuevo país con sus propias manos. Unas clases medias radicalizadas, que se movilizaron masivamente por un futuro mejor. Un movimiento mayoritariamente compuesto por mujeres y jóvenes que no están dispuestos a que su voz no sea escuchada.
Sin embargo, la falta de organicidad, una de las características más novedosas de los forajidos, que contribuyó al éxito de la protesta, es también uno de sus principales límites en el momento de generar propuestas y construir ese país distinto. Si bien, el Ecuador pudo apreciar la gran cantidad de demandas del movimiento, los argumentos políticos de fondo se presentaron diluidos, con una amplia gama de contenidos distintos y contradictorios, algunos de corte revolucionario, otros con contenidos autoritarios y fascistoides. La única demanda que generó consenso fue la salida del presidente junto a toda la clase política y la refundación del país desde el pueblo. Pero un pueblo aún no organizado, con el que es difícil interlocutar, pues no ha construido referentes visibles y en donde aparecen aún difusos los contenidos programáticos para la fundación de ese soñado país. En algunos lugares se están impulsando las Asambleas Populares, que pueden constituirse en los referentes para la construcción de una nueva democracia más participativa. Habrá que ver si estos embriones de organización logran mantenerse e incidir en la vida pública.
La rebelión de los forajidos también deja perpleja a una clase política que estaba acostumbrada al intercambio de favores, al acomodo, al palanqueo y a la corrupción y que ahora será vigilada, cuestionada y combatida. Pues no es ya posible una democracia sin la voz de los forajidos.

 

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