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Guerra
Sucia en México
Réplica a Los Aficionados
El Lic. Pablo Tasso,
miembro del equipo que efectuó la investigación oficial sobre la
Guerra Sucia en México, envió a @DIN una nota con pedido de
publicación. Ella se refiere a un artículo publicado en el periódico
Reforma, de México.
Estimado Sergio Aguayo,
me refiero a su nota 'Los aficionados' del 8 de marzo, y a su
réplica de hace unos días, a la carta de Olga Murguía. Comparto con
usted muchas de sus razones, como comparto con mi compañera de
trabajo, Olga, la molestia por las imprecisiones de su texto. No nos
deben seis meses.
No hemos renunciado. No nos han despedido. Nos han cerrado las
puertas a la oficina, sin explicación, ni verbal ni escrita. Ni
siquiera hemos podido sacar nuestras pertenencias, que están allá
confiscadas. Hemos
sido de-te-ni-dos, sin argumentos, como si existiera para ello una
razón de Estado.
¿Qué estábamos haciendo? Después de entregar el borrador, nos
abocamos al orden y elaboración de los expedientes físicos de los
desaparecidos, las historias matrias de los pueblos más castigados
de Guerrero (Río Chiquito, Los Piloncillos, San Francisco del
Tibor...), las historias de los grupos que tomaron las armas, la de
organizaciones estudiantiles, la depuración de una base de datos que
contiene datos de 8 mil personas, la corrección del material
metodológico para explicar las operaciones críticas realizadas al
analizar la documentación de las policías y el ejército (no siempre
verdadera, a veces, deliberadamente falsa). Y la propia corrección
del borrador. Eso hacíamos, porque
formaba parte del trabajo, y fuimos detenidos.
Sus imprecisiones tocan a don José Sotelo Marbán. El tampoco es
quien presuntamente filtró el Informe. La nota de un periodista de
El Universal que lo aseguró, surge del dato de que Carlos Monsiváis
tenía una copia (en papel), que estaba leyendo y comentando. Pero
eso no es una filtración, como el periodista quiso entender. Digamos
que fue un curioso error, como fue un error suyo asegurar que
habíamos renunciado.
Se perdona. Pero Olga Murguía no se equivoca cuando describe a don
José Sotelo. Llevó adelante a un grupo que cobró su primer mes de
salario el año pasado, recién en septiembre. Un equipo que hoy tiene
que demandar para que le reconozcan siquiera su salario.
Pero ¿no le llama la atención que la investigación y elaboración de
"uno de los documentos más complejos y polémicos sobre la historia
del México contemporáneo" se haya realizado en estas condiciones de
trabajo? Olvide las imprecisiones, pero no la perspicacia, don
Sergio.
Es extraño que teniendo una versión del informe a su alcance, en
medio de un escándalo lamentable, mire hacia el curriculum de los
que lo hicieron, y señale errores reservándose el derecho a
mencionarlos en un futuro posible. Le mostraré hasta qué punto estoy
de acuerdo con su nota: las omisiones y errores que contiene ese
borrador son, según mi opinión, del doble de lo que usted piensa.
Hasta reivindicaría el uso de la palabra aficionados, aunque para
asegurar que el trabajo no fue hecho por los 'profesionales' de
siempre. Efectivamente, no es el fruto del trabajo de profesionales
como Ángeles Magdaleno, que como le confesó a la revista Proceso,
invirtió su tiempo en sacar de los archivos, información útil para
Roberto Madrazo, porque eso le pidieron. Es decir, a través de ella,
nuestros impuestos se utilizaron no para fines históricos, sino para
fines propios de los 'servicios', de las viejas 'operaciones'.
Espero que en México no se instaure a partir de las declaraciones de
funcionarios como Magdaleno, el debate de la obediencia debida. Dice
el Fiscal que usted la recomendó.
Lo importante es que la historia de México, la que duele, nos
compete a todos. No se pueden seguir aceptando accesos restringidos
a los archivos del Cisen, aunque sea a 'profesionales'. No más,
nunca más.
La historia reciente de México no merece ser un botín de nadie,
porque no es un objeto a administrar.
Si tiene usted algún señalamiento importante, corrijámoslo,
discutámoslo. El Informe necesita del análisis de muchos. La Femospp
nos ha cerrado las puertas. Pero aceptemos que lo que entorpece,
detiene; pero solo un momento. Las ganas de trabajar no se cierran,
la memoria no se cierra. No existe la puerta que detenga el camino
de una sociedad que quiere justicia. Para analizar el pasado,
siempre estaremos a tiempo. Pero nada nos dice que tenemos que
esperar sentados, nada. Ni a que llegue el próximo 15 de abril. Ni
el 10 de junio, ni el 23 de septiembre. Ni un nuevo 2 de octubre.
Lo saludo con aprecio.
Pablo Tasso
pablotasso@gmail.com |