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Maquiavelo vive en el Uruguay de Tabaré

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Por: Andrés Cañas

El candor, la ingenuidad, la credulidad, son actitudes generosas que en determinadas situaciones pueden conducir al crédulo, cándido e ingenuo, a incurrir en errores cuya salvedad es, por lo común, tardía debido a la mediación del candor, la ingenuidad y la credulidad.
Entonces, ¿por qué el presidente uruguayo Tabaré Vázquez impulsa la política que impulsa? Una continuidad del neoliberalismo tan denostado hoy en la región, una continuidad del neoliberalismo tan dañino para los pueblos. El interrogante abre caminos a las respuestas.

La propuesta de Danilo Astori

El ministro de Economía muestra vocación de remero, rema contra viento y marea... y propone y gobierna. Uno de sus anhelos estratégicos, y más audaces, es modificar el programa del Frente Amplio. “La realidad de la inserción económica internacional del Uruguay de hoy es absolutamente diferente a la que existía cuando se hizo el programa”, ha manifestado y agregado: “los programas no son eternos”.
Astori confiesa contar con el apoyo del presidente Vázquez para materializar sus desvelos: el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos es uno de los factores que altera el sueño del ministro. Al respecto ha señalado que “el tema recién está comenzando a plantearse, estas cosas por lo general llevan un proceso largo y complicado porque son temas complejos”; en relación con el presidente dijo: “Estoy seguro que estará siempre dispuesto a considerar todos los aspectos relativos al mismo, porque tiene la apertura suficiente para considerarlo”.
En el seno de la prensa Astori ha forjado voceros. Jorge Jauri trasunta el pensamiento de quien dirige la economía uruguaya. Dice Jauri sobre el MERCOSUR, “...volvimos al sur buscando pistas a tientas, en una comarca habitada por poblaciones más pobres y desintegradas aún que la nuestra y lo que es peor con valores más confusos aún que los nuestros”. ¿En que punto cardinal está la solución? “El problema es la radicación de inversiones externas directas. Allí está la guerra y el conflicto: basta observar lo que sucede actualmente en los puentes del litoral. Porque allí, en ese proceso de radicación de la inversión externa directa y sus normas complementarias reside, única y exclusivamente, la posibilidad de solucionar por la vía de la exigencia externa lo que no podemos resolver solos, encerrados en la comarca”.

La propuesta del Pepe y el Ñato

Ambos desean incorporar mayor valor agregado a las exportaciones, utilizar los adelantos tecnológicos para una producción de mayor calidad, tecnificar el campo. Con Jorge Larrañaga, presidente de los “blancos”, Mujica sostiene diálogos sobre “el gasoil productivo, el tema del repoblamiento de la campaña a través de un fondo de tierras que ayude al Instituto Nacional de Colonización”. Mediante el proyecto sucro alcoholero el ministro de Ganadería espera asegurar la industrialización de 2.800 hectáreas de caña de azúcar, en un comienzo, apuntando llegar posteriormente a 10.000, lo que generaría 6 mil puestos de trabajo. Mujica ha mostrado su disconformidad con el MERCOSUR y lamentado que “parece ser un terrible defecto ser pequeño, en nombre de nuestra pequeñez, nos cortan los puentes, tratando de defender, supuestamente, el medioambiente”. Al Pepe le llama la atención que el MERCOSUR “no se preocupe por esta disidencia”, se refiere al conflicto por la instalación de las plantas de celulosa, y afirma que es “una cuestión a esta altura de mínima soberanía del país”.

Propuesta inconclusa de la disidencia

Los uruguayos militantes de base sostienen que las empresas multinacionales “ya desembarcaron por el agua”. Esa militancia ha comenzado a dar una lucha singular por la concreción de la reforma agraria, argumentan que el gobierno otorga y vende tierras a los beneficiarios de siempre. La primera ocupación de tierras la realizaron en Bella Unión, lugar emblemático donde Raúl Sendic forjara su leyenda. Los trabajadores rurales de Bella Unión reclaman tierras y observan con temor que el proyecto sucro alcoholero sólo beneficie a productores con capital. “No queremos que alguien escupa sangre, para que otro viva bien”, sostienen los trabajadores de Bella Unión trasuntando su hartazgo. “No queremos tener un país de monocultivos. Siquiera de caña. El monocultivo deja la tierra muerta, sin nutrientes. No importa que sea de caña, de soja o de arroz. Es igual de erosionador. Nosotros queremos cultivos diversificados y rotativos”, cuenta Jorge Rodas, uno de los líderes de los trabajadores. Después... los campesinos irán por el agua.

¿Qué pasa en la Banda Oriental?

El Frente Amplio se resquebraja. Jorge Croce, político frenteamplista, narró la preocupante relación entre el gobierno y el Frente. “La realidad nos muestra que se están procesando las cosas, con total, voluntaria y deliberada prescindencia de la fuerza política, aún en contra de sus expresas decisiones, cuando esto no gusta al que llamaremos genéricamente “equipo de gobierno”. No existe el diálogo mínimo imprescindible entre un equipo de gobierno, mandatario de una fuerza política de la que emergió, gracias a las virtudes de ésta, acuñadas en más de treinta años de actuación enmarcada en sangre, sudor y lágrimas”, razona Croce.
Para el senador frenteamplista Alberto Couriel el hecho protagonizado por Danilo Astori expresando su interés de que Uruguay firme el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, a través de la prensa, constituyó una “provocación a la interna del Frente Amplio”. Couriel estimó que “es muy importante que mantengamos una posición coherente en el sentido de una política internacional donde el elemento estratégico son los vecinos del MERCOSUR y desde allí conseguir una inserción internacional lo más adecuada posible”.
La ministra de Desarrollo Social, Marina Arismendi –muy criticada por los allegados a Vázquez- sostuvo desde La Habana: “Nosotros no estamos de acuerdo con el Tratado de Libre Comercio, porque además de libre no tiene nada”, y enfatizó, “eso se votó en un congreso”.
Viejos amigos se distancian, el poder es mal consejero. Frenteamplistas en funciones de gobierno sufren la sordera del poder –muchos de ellos-, la soberbia los aísla hasta de la gente bien intencionada, caso Eduardo Galeano, y unos pocos recurren a palabras arteras. Raúl Sendic hijo afirmó que la toma de tierra por parte de los cañeros se maneja desde un apartamento de Punta Carretas. La República, un diario amigo del gobierno, escribió que en Bella Unión “hay una miseria crónica, que el subconsumo, la marginación y el hambre son características que no se pueden desconocer”; en relación con lo argumentado por Sendic hijo, desde el diario se respondía: “...es como sostener que se trata de una movilización armada y los ocupantes son partiquinos y sus reclamos una fantochada”.
Desde las Ciencias Sociales se remarca que uno de los recursos más usados por quienes optan por la alineación como táctica de gobierno es el generalizar un particular, Tabaré Vázquez es Uruguay. De allí al chauvinismo y a la histeria colectiva de un pueblo caracterizado por su reflexividad, y una sociedad que había forjado un ambiente de convivencia envidiado por sus vecinos, es sacudida por maniobras que la inducen a actuar con valores que posponen la solidaridad regional y la encierran en un ámbito competitivo que termina por afectar los lazos internos. Tabaré Vázquez ocupa la primera plana de los diarios declarando: “A este gobierno y a este pueblo no lo patotea ni Greenpeace ni nadie”. Suficiente, aunque hay varias manifestaciones y acciones de este tipo.

Una conversación con viejos militantes permite adentrarse en enigmas que es necesario desentrañar para comprender algo de lo que parece inexplicable. Es urgente dejar de lado al crédulo y cándido. Los viejos militantes no reconocen en Tabaré Vázquez una historia de lucha, “durante la dictadura trabajaba como médico, sin molestias”, dicen, y agregan que su ingreso a la política fue tardío, cuando no había militares demarcando el horizonte político.
Que el Pepe Mujica y Eleuterio Fernández Huidobro se enredan en el tejido tendido por la burguesía uruguaya al pretender desarrollar con ella un proyecto nacionalista que dé continuidad a la revolución inconclusa de Artigas y al batllismo de comienzos del siglo XX. La falta de una perspectiva socialista los induce a dar estos pasos con la burguesía como actor principal del proceso.
Los viejos militantes marcan otra ruta, construida con mojones que se asientan en la reforma agraria, la conservación de las reservas acuíferas, el desterrar la cultura del consumo y arribar al socialismo. Creen que Vázquez y Astori lideran una maniobra astuta de los monopolios internacionales, en tanto y en cuanto un gobierno popular da continuidad a la política que pretende cubrir el suelo uruguayo con árboles –para empresas que fabriquen pasta de celulosa-, con soja y maíz transgénico. El Pepe y su trayectoria le aportan credibilidad al proyecto. ¿Por qué? Dicen que se siente derrotado, al fin, por los monopolios, y que estima a la alternativa burguesa desarrollista como la única posible.
Perdón por la digresión, sueño... desde la credulidad y la ingenuidad –valgan las rimas internas, estamos soñando-, que el Pepe y el Ñato se dan una ducha, se ponen la ropa de “fajina”, se abrazan con viejos compañeros, y el Uruguay de Artigas nos hace enloquecer de alegría. Si el pasado y el futuro nos pertenecen a los de a pie.

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