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Editorial |
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Capitalismo |
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28 de enero de 2006 |
Tres conceptos básicos sustentan al capitalismo. Ellos son: egoísmo, mezquindad y violencia. El primero -egoísmo- sustenta la apropiación individual de los bienes comunitarios. El segundo -mezquindad- sustenta la acumulación necesaria para agigantar estos recursos por medio de astutas acciones especulativas. El tercero -violencia- constituye el núcleo de un mecanismo que garantiza el predominio de la injusticia sobre la humanidad desde sus orígenes. La violencia ha sido el garante original de la acumulación que dio origen a los ricos. Luego algunos inteligentes serviles crearon leyes para justificar la desigualdad social. Enseguida –o simultáneamente- aparecieron otros vivos que adjudicaron a la riqueza el atributo de ser bendita por Dios. De tal manera, pues, los humanos crearon el imperio de la injusticia sobre la tierra. El capitalismo salvaje que asola en este principio del tercer milenio al mundo entero, no es otra cosa sino la excrecencia enferma de las tendencias más brutales de la humanidad. Como enfermedad, debe ser extirpado cuanto antes. De otra manera, la humanidad perecerá. |