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Por: Jorge Eduardo Rulli
Los
FSM, Foros Sociales Mundiales, han sido hasta ahora un espacio donde
expresar la diversidad de los movimientos populares y la tolerancia entre
las diferentes formas y métodos de lucha. Los Foros a lo largo de estos años
impactaron sobre el imaginario de las izquierdas al develar las diversas
manifestaciones de la colonialidad del poder. Es decir, de la persistencia
de patrones del orden colonial, tales como el del machismo, el eurocentrismo,
el urbanismo, el academicismo, el vanguardismo y el del color de la piel,
como formas larvadas del dominio y de las relaciones de poder naturalizadas.
Y fue una de las más importantes tareas de los Foros poner en descubierto
esta naturalización de los mecanismos de dominio y denunciarlos. Este
aspecto de los Foros, los transformó en caja de resonancia de innumerables
voces silenciadas y le imprimió un carácter revulsivo y contestario.
Sin embargo, fue tal vez más importante y trascendente para los Foros el
tema de la traducción, es decir el cómo en cada caso, expresar lo propio
para ser comprendido por los otros. El esfuerzo de hacerse comprender nos
abre a un ejercicio de la alteridad, nos obliga a comprender y también,
aceptar, la mirada del otro, y ese es un viaje de ida y vuelta en que nunca
volvemos igual. Este efecto multiplicador del diálogo y del esfuerzo de
traducirse mutuamente para ser comprendidos, no fue suficientemente valorado
hasta ahora por quienes condujeron los Foros y muchas veces los Foros
aparecieron más como infinitas sumatorias de fragmentos diversos que como
una pieza musical única o armónica guiada por la misma melodía.
A
poco andar los participantes del Foro descubrimos el poder de la
colonialidad, también entre las grandes redes que conducían los foros,
estableciéndose relaciones de poder y de exclusión a contrapelo de todos los
discursos y en desmedro de las organizaciones pequeñas. Hoy el Foro en su VI
gran encuentro en la ciudad de Caracas, vive una profunda crisis de la que
no sabemos cómo habrá de emerger aunque todos confiamos en las propias
fuerzas de la diversidad y del imaginario del conjunto para hallar un camino
correcto. Ramonet, uno de los padres del Foro, ha propuesto públicamente,
tanto en su último editorial en Le Monde como ahora en las reuniones del
Foro, el transformarlo en una gran asamblea de los Pueblos, en una especie
de parlamento de los movimientos sociales. He allí entonces, una propuesta
que otra vez nos remite a resolver una de las causas de la creciente
despolitización del Foro, en el sentido de no producir consecuencias
prácticas o propositivas acordes con las preocupaciones y necesidades de los
participantes y en transformarse en un gran escaparate de voces múltiples
pero también, y lamentablemente, de las vanidades de las izquierdas.
Podemos pretender cambiar el mundo sin tomar el Poder, pero no podemos dejar
de plantearnos seriamente el gran tema del Poder. Muchos de los
participantes del Foro este año son funcionarios de diversos gobiernos
progresistas y populistas a lo largo y ancho del Continente, en una
tendencia de modelos que promete multiplicarse, sin embargo, tal como bien
sabemos, muchos de esos nombramientos distan mucho de haber satisfecho las
expectativas que se depositaron en ellos.
El
hecho de no poder expresarse propuestas en los Foros, que se carezca de un
nivel de toma de decisiones e inclusive que sea difícil interpelar o abrir
debates desde el Foro con la dirigencia que maneja poder, dificulta la
expresión y la posible resolución de estos nuevos problemas. Sin embargo, el
potencial revolucionario del Foro se hizo oír en estos días intensos de
Caracas, en las muchas voces que nos recordaron que la transformación social
ya no cuenta con un tiempo infinito por delante, que lo que tenemos que
hacer o sea detener al Capitalismo Globalizado, lo hacemos ahora o no lo
haremos nunca, porque el tiempo del planeta se acaba. Que el sueño de un
progreso ilimitado tanto de izquierdas como de derechas, y el mandato
heredado de dominar a la Naturaleza, está a punto de concluir con una
estruendosa victoria del hombre y que esa victoria tan cercana, significará
ineluctablemente el fin de la especie y quizá de la vida sobre la Tierra.
Si para el Socialismo del siglo XIX los factores decisorios fueron el
Capital, el trabajo y la renta de la tierra, hoy venimos a descubrir que ese
discurso fue también parte de la modernidad, de una modernidad de la que
sólo conocimos su lado oscuro, su peor costado, y que concluyó para los
países centrales pero no para muchos de nuestros líderes progresistas que,
asumen tardíamente y como un postrero mandato de la historia, ser ahora
“desarrollistas” para consumar en la periferia del mundo, aquellos
anacrónicos sueños de progreso a costa de nuestros mejores sueños de una
vida mejor. Y no me estoy refiriendo sólo a las papeleras del Río Uruguay
sino también a proyectos faraónicos como el gasoducto entre Venezuela y la
Argentina, proyecto de imprevisibles y seguramente devastadores impactos
sobre las zonas de continente de mayor biodiversidad. Ellos, nuestra
dirigencia política, no comprenden, y quizá por su formación de izquierda en
los años setenta en adelante, no pueden o les cueste mucho comprender que,
hoy son los recursos naturales el factor central a tener en cuenta en toda
gestión de gobierno, y que de la defensa de esos patrimonios surgen las
nuevas manifestaciones de la resistencia y de la lucha por la vida sobre la
Tierra, luchas que también, se expresaron con fuerza y con lucidez, en las
jornadas de este Foro en la ciudad de Caracas.
Y
por último, como colofón de este rápido panorama del VI Foro que,
seguramente adolece como toda mirada de un acontecimiento tan vasto y tan
complejo, de ser una visión parcializada, y como expresión de esperanzas,
digamos que en el día de ayer en Caracas se manifestaron unos cuatrocientos
miembros de poblaciones indígenas de la Sierra de Perijá, en contra de los
proyectos gubernamentales de explotación carbonífera en sus tierras
ancestrales, proyectos destinados a alimentar el inagotable mercado de la
energía de los Estados Unidos. Y digamos también, que pese a la adhesión que
despierta la figura del Presidente Chávez para el común de los
latinoamericanos que participan del Foro, fueron muchísimos los que
abandonaron los talleres para sumarse a una marcha de protesta que viene a
instalar con fuerza los nuevos desafíos, comprender que ya no puede haber
proyectos sociales sin preservación de los ecosistemas y que hablar de
nuevos Socialismos sin una comprensión y un acabado respeto por la
Naturaleza se transforma inevitablemente en un divague discursivo de
peligrosas consecuencias...
Difundido verbalmente en
el programa Horizonte Sur, de Radio Nacional, el 28 de enero de 2006
www.grr.org.ar
- horizontesur@radionacional.gov.ar -
grupodereflexionrural@hotmail.com.ar
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