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Ingenuidades peligrosas
¿Oposición democrática
a las órdenes de EE.UU.?
Por: Martín Guédez
Un jaque mate sufrido bajo una variable
desconocida o irresistible cuenta con el perdón de los dioses
protectores del juego ciencia. ¡Dígalo ahí maestro Matos!, pero… un mate
Pastor en cuatro movimientos a estas alturas del juego merece un
tablerazo en la cabeza. Significa, no sólo la ausencia de la más
elemental estrategia sino algo peor, una vocación irreductible a la
ingesta de caca. Una especie de coprofagía a velas desplegadas
merecedora del más clamoroso fracaso. Gente así sólo puede conducir sus
fuerzas a horcas caudinas. Derrotados y además humillados por la propia
estulticia. ¡El colmo de las desgracias!
Estamos hasta los tequeteques de oír, leer y soportar posiciones que
alaban “el espíritu democrático de la nueva jerarquía católica”; la
“postura valiente, racional y democrática” de Julio Borges; la
pertinencia de que Sumate tenga presencia en el Comité de postulaciones
para el CNE, o el “espíritu de sacrificio de Jorge Rodríguez” para tomar
la decisión histórica de renunciar a pertenecer al nuevo CNE.
¡Señores…por favor…aeropuerto a la vista…saquen el tren de aterrizaje,
porque sino lo que viene es una torta de película!
Aquí, como en el dogma de Dios… hay tres personas y un solo Dios
verdadero. Tres oposiciones y una sola oposición verdadera. Variedad en
el show: payasos, prestidigitadores, trapecistas y un solo dueño del
circo. Al final todos harán lo que el dueño del circo ha dispuesto y
este poderoso y zamarro dueño del circo tiene un solo plato central y
una ensalada de estrategias: extirpar, destruir, eliminar de la faz de
la tierra hasta el recuerdo de una tal Revolución Bolivariana. Enterrar
bien honda la esperanza de un pueblo y un continente. Perder de vista
esto es peor que criminal, es estúpido.
La estrategia central está cantada. ¡Que insufrible es la levedad de la
memoria!. Vean el acto. Ahora los payasitos, luego los trapecistas y más
tarde los prestidigitadores, -a veces simultáneamente en un circo de
tres pistas-llevarán el país hacia un retiro deslegitimador pocos días o
semanas antes de las elecciones, con el ambiente bien caliente, y todo
con el marco de fondo de una lucha por la autonomía y la libertad de la
República Libre e Independiente del Zulia. ¡La mesa está servida
caballeros!, todo listo, manos a los cubiertos y a comer. Una situación
desastrosa de derechos humanos, ingobernabilidad y la intervención de
las fuerzas pacificadoras de la OEA, la ONU, el Vaticano o los diablos
de Yare. ¡Eso que importa!
El globo de ensayo, -por eso y para eso pagaron el precio de quedarse
sin una voz en la Asamblea Nacional- lo hicieron en Diciembre de 2005.
Allí, ¿Quién lo duda?, probaron la eficacia de la variable. Se
demostraron a sí mismos que no fuimos capaces, -un gentío
colaboracionista y alcahuete de por medio- de responder al jaque. Hay
que quitarle la hojilla, -no la de Mario- a estos monos ingenuos o
perversos. Es mentira que “la oposición democrática” quedará satisfecha
si le ofrecemos en bandeja de plata la cabeza de Jorge Rodríguez, o si
le entregamos el CNE completico. ¡Despierten!. ¡Métanle a la hemeroteca
o la videoteca!. La mañana siguiente de la elección por el Tribunal
Supremo de Justicia de la directiva del CNE, presidida por Carrasquero,
todos, tirios y troyanos, se deshacían en elogios al “equilibrio”. Dos
tuyos, dos míos y uno imparcial e impoluto a priori. ¡Pero cuanta
ingenuidad, por Dios!. A los pocos días, en cuanto una decisión de ese
mismo Consejo les fue esquiva, comenzó la guerra. ¿Ya olvidaron las
descalificaciones al recién cantado “imparcial” Carrasquero?. Vamos a
ver: Indio, enano, miserable, mono, vendido, vergüenza su etnia…¿sigo?
¿No verdad?
Instantes antes de que Ravell y Granier impusieran su línea a Primero
Justicia, en las elecciones parlamentarias, el secretario general de ese
partido, Gerardo Blye , declaraba a los medios, asfixiado por un océano
de micrófonos, “¡lo hemos logrado… la seguridad del voto está blindada!.
Ese mismo caballero dice hoy, seguro de la amnesia colectiva, que se
retiraron porque “no estaban dadas las condiciones mínimas para
participar”. ¿Nadie recuerda que se les fue haciendo concesiones hasta
culminar con el punto de honor de las capta huellas?. ¿Ya olvidamos a
Rosales, con aire majestuoso de demócrata tolerante exigiendo esta
eliminación de las capta huellas para “garantizar su participación en el
proceso electoral?. ¿Quién carrizo es tan ingenuo o tonto útil como para
pensar que ahora será distinto?. ¿Quién no ve en la actitud de la
Conferencia Episcopal la estrategia de nadar y guardar la ropa cuando
“reserva para la sociedad civil” la decisión de llamar a votar? ¿Sería
acaso ese respeto por la sociedad civil el que llevó a esa jerarquía a
levantar las manos de Carmona y Ortega en la quinta La Esmeralda? ¿O
sería ese sacramental respeto el que animó al Cardenal Velasco y el
obispo Porras a participar en el golpe de Abril?. ¿Qué sería?
Reitero, hay que “hacerlos salir de la cueva”, como dice el compatriota
Manuel Brito, que Dios conserve clarito. Hay que demostrarles sin ningún
género de dudas que conocemos su juego, pero… hay algo más que hacer.
Algo infinitamente más importante. Lo primero podría servir para
hacerlos dudar de la eficacia de su estrategia. Lo segundo para
garantizar la victoria. Lo fundamental es informar, sembrar conciencia,
movilizar y activar al pueblo. Un pueblo activado es capaz de desanimar
cualquier estrategia sucia. Recordemos el 13 de abril, o si lo quieren,
más cercano en el tiempo, lo que acaba de ocurrir en Haití… el robo al
triunfo de Preval estaba montado. La movilización popular lo derrotó.
¡Moscas, porque cigarrón atora!
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