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Cría Cuervos...
La elección del CNE:
una decisión vital
Por: Martín Guédez
Si algo es
evidente en nuestra Venezuela es que no vivimos tiempos normales. No es
una oposición clásica la que adversa el proceso revolucionario. Es una
oposición teledirigida, nariceada, rabiosa, obcecada, torpe, inmoral y
capaz de cualquier cosa. Una oposición zombie dispuesta a ejecutar todos
los mandatos del amo. Una oposición que no es adversaria sino
rabiosamente enemiga, para la cual, un gesto de tolerancia es una
muestra de debilidad. Una concesión, cualquiera, sólo una oportunidad
para dar una puñalada. Una oposición sin planes propios ni otro objetivo
que extirpar hasta el hueso la intolerable, insoportable y odiada
revolución bolivariana. Una oposición que reza todos los días por un
desastre natural, una agresión armada o un rayo de Dios para que al modo
de Sodoma el país entero arda hasta convertirse en cenizas con todo lo
revolucionario dentro. ¡Cuánto evoca a la España fascista, que prefería,
mil veces, antes una España rota que roja!
Duele decir esto. Duele, cuando se es radicalmente pacífico y es el amor
el que guía todas las luchas y pensamientos. Pero, ignorarlo no traería
la paz. Sólo acrecentaría la posibilidad de violencia. No es cierto que
con el gobierno de los EE.UU., -alma y corazón de la oposición
venezolana- pueda haber paz. No descansan ni descansarán jamás hasta
barrernos. Toda la capacidad destructiva, todas las artimañas y trampas,
todas contra Venezuela. Todas están siendo utilizadas para destruir un
ejemplo de dignidad en el cual perciben, -con razón- un peligro real
para su imperio basado en la explotación, el robo, el atropello y la
violencia. Los personeros criollos son sus piezas en este ajedrez
diabólico y nada más. No son compatriotas opositores, -me refiero al
liderazgo- son la quintaesencia del fascismo, dispuestos a vender a su
madre por volver a sus perdidos privilegios.
La estrategia central está clara. No la esconden. Abierta y
descaradamente, -probablemente seguros de su éxito- la exhiben con pelos
y señales. No hay que ser un Fouché, ni siquiera el Dr. Miguel Peña de
los días del zarpazo a Bolívar, es suficiente no ser ciego y sordo para
advertir por donde vienen los tiros. Amén de que se les pueda dar otra
vía, por criminal que esta sea, todo este año irán construyendo el
escenario para un diciembre que desemboque en alguna forma de revolución
colorida. Naranja, melón, piña o aguacate, ¡poco importa!. Con recursos
y tenacidad, libres de principios éticos, montados sobre una enorme
capacidad mediática, nacional e internacional, están armando el lego de
la deslegitimación para diciembre. No hay que adivinarles las jugadas.
Las cantan, las anuncian, con fanfarrias las proclaman.
Siendo así, ¡y lo es!, cuesta entender como se les hacen concesiones que
no sólo no servirán para atenuar el ataque, sino que lo arreciará desde
mejores posiciones. ¿De que le sirvió al Dr. Jorge Rodríguez hacerle la
concesión de las capta-huellas, sino para que literalmente volaran a los
medios a gritar que las retiraban porque habían descubierto la “trampa”?
¿Cumplieron con el compromiso de participar si se eliminaban?. ¡¡¡No!!!.
¿De que sirvió entonces? Hoy es uno de sus más socorridos argumentos de
esta gentuza. ¿De que sirvió la presencia en el CNE de esa rata, -con el
perdón de las ratas- de Ezequiel Zamora, sino para confundir,
escandalizar, calumniar cada vez que, no bien concluido un Directorio,
salía a reunirse con los medios? ¿De que sirvió la presencia de Sobella
Mejías?. No es posible que la memoria sea tan leve. No es posible, pero
pareciera serlo. Hoy la revolución tiene toda la Asamblea Nacional.
¡Toda! Tener poder para no ejercerlo es una tristeza, una desgracia
infinita. El Libertador decía que: “llamarse Jefe para no serlo es la
peor de las desgracias!. ¿Cuántas concesiones le hizo el viejo Congreso
a la izquierda? ¿Cuántas? ¡Si sirviera para algo, pase! Pero…
Bien, la Asamblea Nacional acaba de elegir a los miembros del Comité de
Postulaciones. Una vez más se les hacen concesiones con la pretendida
intención de obtener algún gesto de tolerancia de esta oposición
apátrida. Justo la mitad de los 10 integrantes se les ha entregado a
miembros de la oposición, sólo por serlo. Los miembros han debido ser
elegidos entre personas íntegras y nada más, pero no, la mitad de los
miembros se han entregado como una dádiva. ¿Resultado de este gesto?,
¡por Dios!, esta misma mañana estaban algunos de los elegidos en los
programas de opinión atacando a la Asamblea. ¿Quién podía esperar lo
contrario?. ¿Qué harán y cómo actuarán en el seno del Comité?. ¡Ya va,
que últimamente le meto al adivino!. Una rueda de prensa, después de
cada sesión, -el mejor estilo del curdito Ezequiel- sembrando dudas,
regando calumnias, exaltando a la oposición con interpretaciones
terribles, denunciando “los atropellos del régimen” y más, mucho más.
¡Esperen y veremos¡ ¿O debí decir…esperen y sufriremos? ¿Alguien lo pone
en duda?
Ojalá nuestros diputados y diputadas no les tiemble el pulso ahora. En
el CNE tienen que estar los mejores. Los más probados hombres y mujeres,
comprometidos con su patria y no traidores. El CNE no puede ser una
parcela para que desde allí se construya, con las ventajas del medio, la
traición a la patria, la agresión al pueblo venezolano. La culpa no la
tiene el ciego sino quien le da el palo. ¿Imaginan como será,
-amplificado por los medios- el escándalo diario de una rector o rectora
amontonando mentiras, mostrando “documentos”, escandalizando y
redondeando el escenario para la agresión?. ¿Acaso no imaginan alguno de
estos rectores viajando a guashinton para denunciar al “régimen” ante la
OEA?. ¿Qué haremos? ¿Esperar que pase?. ¡No a la conspiración! ¡No al
desmantelamiento del CNE! ¡Sí a la patria…y punto! ¡No nos engañemos!
¡Lo único que pondrá a salvo la patria son los 10 millones de votos por
el buche en diciembre! ¡Vayan ellos o no vayan y lo demás es cuento! |