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¿Quién le pone el cascabel al
gato?
Los medios privados
propician un genocidio
Por: Martín Guédez
Hay
momentos en que la democracia revolucionaria en Venezuela luce
desamparada y vulnerable como un bebé. Para quienes sufrimos la
represión de la democracia representativa y burguesa por años, esta
indefensión resulta desconcertante. Con impunidad redonda e impoluta,
sectores de la burguesía más apátrida del planeta, no sólo conspiran
para derrocar el gobierno a partir de sus propias fuerzas, sino que se
ofrece entusiasta para producir, crear, inventar y generar los motivos
que permitan una invasión terrible y cruenta contra su propio país.
No conocen límites. No se manejan dentro de ningún parámetro moral por
muy baladí que este sea. Ponen en la construcción de ese ambiente
propicio para una agresión imperialista toda su capacidad creativa, toda
su cólera destructiva. Es difícil encontrar paralelos en la historia que
se acerquen siquiera a tanta miseria humana. Acaso Francisco Franco,
cuando pactó la destrucción de prueba por la aviación nazi del pueblo de
Guernica pudiera dar una idea.
En macabro contubernio con el imperio más genocida de la historia no
sólo reciben dinero para desestabilizar, aterrorizar y sumir en el caos
su patria, sino que ahora han dado un paso más adelante en esta caída
libre por el barranco de las miserias. Producen, desde el seno mismo de
la patria, los argumentos que luego serán utilizados por el imperio para
justificar sus acciones genocidas contra un pueblo que asiste, con
angustia y desconcierto, al espectáculo diario de estas hienas con sus
fauces chorreando sangre. Me temo que juegan con fuego. Irresponsables
hasta el paroxismo, estoy persuadido que no vislumbran siquiera el
horror que están creando. Se pasean como pavos reales por emisoras de
radio, estudios de televisión y editoriales de periódicos en medio de un
pueblo que cada día sabe más lo que están haciendo.
Están poniendo las piezas necesarias para un baño de sangre que, sin
duda, los alcanzará también. Día a día, por ejemplo, en ese programa de
Globovisión llamado Aló Ciudadano, dirigido por un irresponsable que ha
hecho del antichavismo el negocio de su vida y una payasita de risa
ofensiva y estridente, colocan una cancioncita que dice “¡No pasa nada…
Aquí no pasa nada…!”. No puedo evitar pensar, cada vez que la oigo, si
ellos sabrán lo importante que es para sus propias vidas que aquí no
pase nada. Porque, si estas macabras acciones tuvieran éxito, ellos,
probablemente, serían los primeros en caer. ¡No importa! ¡No lo verán!
¡Nada ciega más que la soberbia!
Lo último que están haciendo es producir desde Venezuela los “informes
de inteligencia” para el Departamento de Estado o el Comando Sur de los
Estados Unidos. El general comandante de este comando, encargado por
cierto de tejer los hilos para consumar la agresión, declaraba hace
apenas tres días que poseían información delicada proveniente de la
prensa venezolana que confirmaría la adquisición a Irán por parte de
Venezuela de cohetes con carga atómica. Lo primero que viene a la cabeza
es la “seriedad” de estos informes. Sin embargo eso no debe
sorprendernos, deben ser tan “serios” como aquellos que justificaron la
invasión a Iraq. Lo importante aquí es que la “fuente confiable de la
prensa venezolana” fue el diario 2001. Este diario, participante en esta
trama sangrienta y apátrida, le concedió un titular a ocho columnas en
letras rojas a un trabajo de “investigación” de un tal Jesús Brando. Un
trabajo que a su vez tenía como base “fuentes confiables” consultadas
por el periodista. ¿Es inocente esto? ¿Acaso fue sorprendido el
“periodista” en su buena fe? ¡No! Es parte de la nueva estrategia. Se
genera la noticia en Venezuela y luego se rebota a todo lo largo y ancho
del mundo. Va adquiriendo credulidad según los medios que reboten la
noticia hasta que llega a las manos del Jefe del Comando Sur.
Ayer, el Departamento de Estado, con cinismo insuperable, colocaba a
Venezuela como país que “sustenta, ideológica y financieramente a grupos
terroristas”. Incluso señala que estos grupos terroristas no sólo son
las guerrillas de las FARC o ELN, con las cuales el régimen de Chávez
“tiene afinidad ideológica”, sino que señala la existencia de “bolsones
de terrorismo islámico”. De nuevo nos preguntamos, ¿De donde saca el
Departamento de Estado esta información tan grave? ¡Si!, de donde lo
están pensando, de allí mismo. Hace pocos días el programa la Hojilla
presentó siete videos montados y diseñados por “periodistas” venezolanos
que señalan lo que luego ha sido argumento para el Departamento de
Estado. ¿Qué consecuencias puede tener esto para la seguridad de
Venezuela? Inimaginable. Sencillamente inimaginable.
¿Hasta cuando el Estado venezolano permitirá esto? ¿Se esperará para
poner un freno a estos desbocados a que sea demasiado tarde? ¿Deberá el
pueblo defenderse por sí mismo, como lo hizo el 13 de abril? Algo así
sería definitivamente terrible y sin vuelta atrás. Tienen que ser las
instituciones con competencia legal para ello las que tomen las medidas
pertinentes. ¡Todo no se le puede dejar al pueblo! |