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Por: Jutta Schmitt / @din
No hay un solo gobierno progresista o anti-neoliberal a quien
el gobierno de Norteamérica no moteje de populista, comunista o terrorista,
ni un solo medio de comunicación de la corriente del pensamiento único, que
no lance al rostro de las fuerzas más avanzadas la acusación estigmatizante
de autoritarismo, socialismo, populismo, terrorismo y cuanto "ismo" se le
ocurra. De este hecho se desprenden dos consecuencias:
La primera es, que el ALBA se halla ya reconocido como una potencialidad
real por el gobierno de Norteamérica, y la segunda, que ya es hora de que
quede expresado en términos claros lo que realmente está en juego para los
pueblos de América Latina (y del mundo entero), saliendo así al paso de las
difamaciones que constantemente se disparan en contra de esta propuesta,
emanada de la Revolución Bolivariana de Venezuela bajo el liderazgo de su
presidente, Hugo Chávez Frías.
La Alternativa Bolivariana para Las Américas es mucho más que el supuesto
capricho anti-norteamericano de un presidente, o la "quema de petrodólares"
con fines populistas. Es de amplio conocimiento, que la Alternativa
Bolivariana para Las Américas ha nacido como una respuesta al Área de
"Libre" Comercio de Las Américas (ALCA) promovido por EE.UU., cuyo único
propósito es la total y des-regularizada maximización de las ganancias en
beneficio de sus grandes corporaciones, y para cuyo efecto se pretende
inhabilitar la función de los Estados de velar por el derecho de sus pueblos
de acceder a los servicios básicos, necesarios para la propia supervivencia
humana; es decir, pretendiendo eliminar por completo la soberanía nacional y
seguridad social.
El ALBA, en contraste, constituye un esfuerzo común de los pueblos de
América Latina, de escapar la reinante dictadura económica y financiera de
un puñado de países metropolitanos e impuesta a nivel mundial por
organizaciones como la OMC, el Banco Mundial, el FMI y la OMPI (Organización
Mundial de la Propiedad Intelectual), y procura regirse por principios
contrarios a los de la competencia de vida a muerte del orden mundial
existente, como lo son la solidaridad con el más débil, la justicia y la
equidad. Consecuentemente, el ALBA es la propuesta de una alianza
latinoamericana a beneficio de todos los integrantes y no sólo a favor del
más fuerte.
En este sentido, el ALBA aboga por la transferencia de recursos hacia las
naciones económicamente más vulnerables que las capacite para una
integración equitativa, y por un desarrollo endógeno que evite la
explotación foránea de la mano de obra barata en cambio por más miseria,
estilo maquiladoras. Propone la autosuficiencia o soberanía alimentaria
centrada en la satisfacción de necesidades reales, y rechaza los perversos
mecanismos existentes de la subvención multi-millonaria, la sobreproducción
y destrucción de rubros agrícolas en función de hacer ganancias por parte de
los países metropolitanos. El ALBA se opone además a los esquemas de
propiedad intelectual existentes en cuanto que sólo favorecen el
conocimiento científico y tecnológico bajo control de los países
metropolitanos, mientras que dejan desamparados los campos donde llevan
ventaja los países del "Tercer Mundo", como lo son los conocimientos
ancestrales de sus pueblos indígenas y la biodiversidad genética de su
abundante flora y fauna.
En fin, el ALBA, propuesta venezolana y expresión, a la vez, del despertar
de los pueblos latinoamericanos, aboga por la construcción y exportación de
la justicia social, la equidad económica y la solidaridad humana, principios
total y completamente ajenos a la mentalidad aislacionista, egoísta,
capitalista, destructiva y militarista del actual gobierno de los EE.UU. que
no se cansa en denunciar, a través de sus múltiples y lamentables voceros y
títeres mediáticos, tal "peligro" para su interés nacional, que no es otro,
por supuesto, que él de asegurarse de los recursos energéticos de la región
y seguir haciendo ganancias, caminando sobre la tumba de la humanidad si
fuese necesario.
El veneno mediático se administra en gotas - un artículo por aquí, otro
artículo por allá; uno advirtiendo del "afán autoritario" de Chávez de
"querer poner bajo su control las instituciones electorales y judiciales",
otro denunciando su "proyecto castro-comunista", otro más sus "vínculos con
el terrorismo internacional", y así es, como nos llega una gota más de
cianuro en forma del artículo de Melana Zyla Vickers, titulado "La temible
exportación de Venezuela: revolución" ( http://www.eldiarioexterior.com/noticia.asp?idarticulo=7755&subtema=),
donde, en un brillante espejismo de la propia política exterior
estadounidense proyectada sobre el adversario, se llega a denunciar la
"política exterior unilateral, agresiva y desestabilizadora" de Chávez, por
la cual se exige su castigo. Todo este cañonazo mediático nos llega en el
preciso momento cuando, a nivel externo, se ha producido un inesperado y
casi artificialmente provocado roce diplomático entre México y Venezuela,
con la posterior denuncia por parte de autoridades Mexicanas de que
Venezuela es un "país tránsito" para el narcotráfico colombiano hacia
México, y a nivel interno cuando faltan poco menos que dos semanas para la
realización de las elecciones parlamentarias del 4 de diciembre, que la
oposición interna y externa al presidente Chávez se empeña en descalificar
de antemano como “fraudulentas”. ¿Coincidencia?
¡Bendita democracia! Ya sabemos, que hoy en día, para recibir la anhelada
decoración de “demócrata” de manos de Big Brother, ya no basta ganar
elecciones libres y supervisadas por la OEA, el Centro Carter y la Unión
Europea, ni tampoco si sea en serie de nueve comicios consecutivos, ni mucho
menos si se le otorga aunque sea un mínimo de poder participativo a las
tradicionales clases oprimidas y excluidas, o si se redistribuye el ingreso
nacional a favor de los pobres. Así que, quien quiera instruirse en materia
de democracia real, única y verdadera, que lea y estudie con detenimiento el
manual de Thomas Donnelly, Reconstruyendo las Defensas de América:
Estrategia, Fuerzas y Recursos para un nuevo Siglo Norteamericano, y los
Patriot Act I y II, y obtendrá una idea clara como cristal de la democracia
del pleno espectro en marcha sobre el planeta. La lectura de estos
documentos y el juicio que nos permite el estudio de nuestra realidad
mundial, constituye, por cierto, el mejor antídoto en contra del cianuro en
gotas que diariamente nos suministran los medios de comunicación como
exquisito artículo de exportación, made in USA.
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