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Montoneros: "Cuando estás metido en esa historia, te toca apretar el gatillo para salvar tu vida"

Héctor J. Cámpora, el candidato de la Juventud Peronista Montoneros, asume la presidencia el 25 de Mayo de 1973.   Por Tomás Vidal

@DIN

Luego del debate comenzado en la revista La Intemperie, de la ciudad de Córdoba, acerca de la metodología utilizada por los grupos revolucionarios en los años '70, se entrevistó a José Amorín, uno de los cuadros más antiguos de Montoneros.
Para él, la vía armada no estaba en cuestión sino el divorcio de la conducción montonera de las bases peronistas.
Además, Amorín es médico, autor de un muy ilustrativo relato de los '70, `Montoneros, la Buena Historia', y reflexivo autodidacta.
Amorin discrepa con el filósofo cordobés, Oscar del Barco, quien acusó a los líderes de Montoneros, y a él mismo, de criminales.
Amorín dice que el error fue escindirse de las bases peronistas, pero no el impulso inicial de pasar a la lucha armada. "La revolución fue derrotada, pero comenzarla fue una decisión correcta en ese
momento histórico,

que es muy distinto al de hoy. Es imposible meterle la mano en el bolsillo a un rico sin previamente ponerle una pistola en la nuca. Y el rico jamás va a ceder espontáneamente, por el contrario te va poner una pistola en la nuca a vos para incrementar su beneficio", le dijo a Lucas Lanusse, autor de `Montoneros, el mito de los 12 fundadores'.

-¿Qué fue lo primero que le provocó la carta de Del Barco?

-La impresión de que hay una especie de vuelta hacia un pacifismo extremo, del cual es bastante representativo también José Pablo Feinmann, más allá de mis respetos hacia él como periodista, como escritor y como filósofo.
Pero creo que es un pacifismo extremo que se da de patadas con la realidad. Lo cierto es que si nosotros queremos un cambio social, una inversión de las relaciones de poder, si queremos que tengan prioridad los intereses de los desposeídos y no los intereses de los poseedores, eso implica siempre la violencia, y no necesariamente por parte de los desposeídos.
En nuestro caso concreto, el peronismo desde 1945 avanzó pacíficamente, hasta 1955, sobre los intereses de los poseedores.
Si querés en un marco autoritario, que era muy propio de la época, si uno se fija en otras partes del mundo, había una especie de cultura autoritaria, aun dentro de las democracias más representativas, el macarthismo dentro de la democracia de USA.
Entonces más allá de los pecados autoritarios del peronismo y más allá de sus errores políticos, lo cierto que aquí se inaugura la violencia con las bombas que estallan en Plaza de Mayo en 1953, con el bombardeo a la misma plaza de julio de 1955, con 300 muertos reconocidos, aunque se calcula que fueron 600, y después el golpe de Estado de septiembre de ese mismo año, que generó miles y miles de muertos.
Y no sólo por los fusilamientos y desapariciones sino por el empeoramiento de las condiciones de vida, y eso es también una forma de violencia, tal vez la peor porque es la más masiva.
En este caso cuando los poderosos avanzan siempre violentamente sobre los derechos populares y no ahorran sangre en ningún caso, por eso se justifica la rebelión armada.
De hecho es un derecho constitucional, creo que es el artículo 36, que marca el derecho a la rebelión en caso de una dictadura.
Ahora bien, cuando hay una rebelión, la violencia es inevitable también, es inevitable que existan heridos y que existan muertos, son, de alguna manera, batallas que se dan.
Y por lo tanto llevar el pacifismo a sus últimas consecuencias… yo no soy partidario que uno tenga que lograr los cambios a través de la violencia. Pero esto muchas veces se hace inevitable.
Cuando los cambios, en un marco pacífico, se van haciendo cada vez más serios, pues, la violencia con la cual reacciona el establishment es mucho más jodida y no queda alternativa, cuando se te agotan todos los caminos democráticos, que el ejercicio de la violencia. Y esto fue lo que nos sucedió a nosotros de desde 1955.
Sobre la carta de Oscar del Barco… lo que yo pienso es que son compañeros que, después de muchas experiencias han llegado a la convicción de interpretar gandhianamente el tema del cambio y lo cierto es que ni Gandhi tuvo éxito.
Creo que están bien inspirados, creo que son teóricos excelentes, tanto él como Feinmann, pero considero que están equivocados en ese sentido. Creo que recurrir a la violencia es el último extremo, pero que muchas veces es inevitable.
Por ejemplo en este momento no. Si en este momento alguien recurre a la violencia yo le digo "sos un tarado", primero porque hay una democracia bastante plena y segundo porque de alguna manera se están intentando cambios.

-En este momento hay libertades, pero esa violencia del estado, o del establishment, de la que usted hablaba, que se formaliza en la pobreza, en la exclusión social, en la desocupación, es hoy mucho mayor que la que se vivía en las décadas del ´60 y ´70.

-En ese sentido sí, después del ´76 empeoró el panorama notoriamente, antes de ese año la desocupación era desconocida en la Argentina, sacando algún período de la dictadura de Juan Carlos Onganía, donde se incrementó, aunque poco.

-Sacando de lado el tema de la dictadura militar, las causas que a personas como usted las llevaron a tomar la decisión de la lucha armada siguen vigentes. ¿Entonces esto podría..?

-(Interrumpe) Es que no lo podés sacar de tema, los panoramas siempre son integrales.
Hacer cortes en la historia para sacar un elemento y analizar aisladamente ese elemento siempre va a llevar al error y a la confusión, porque todo fenómeno es producto de una red de causalidades que se imbrican para dar un solo resultado.
El mecanicismo pasó de moda ya hace como 100 años.
No hay una causa efecto, hay miles de causas que interactúan para lograr un efecto principal y también miles de efectos secundarios.
Cortar un pedazo de fenómeno para analizarlo aisladamente, puede ser en química, pero no en las ciencias sociales.

-Una de las respuestas más recurrentes que se dieron a la carta de Oscar del Barco con su "no matarás" universal, es que este es un precepto ideal y extemporáneo, en lo cual, creo, que subyace la concepción de que nada puede ser analizado fuera de su tiempo.
Ahora, en esta posición ¿no se diluyen los absolutos? ¿Y con ese relativismo no se podría justificar el genocidio de Hitler?

-Creo que hay que diferenciar la violencia revolucionaria al genocidio que se hace desde el poder. El genocidio del pueblo armenio fue hecho desde el poder, en este caso del gobierno de los turcos.
Y en la época del proceso, en el ´76 sucedió exactamente lo mismo, es un genocidio hecho desde el poder, con todo el poder del Estado a su servicio. Y que además fue más allá de lo que se decía que pretendía, se decía que se luchaba contra la guerrilla cuando la guerrilla era inexistente, ya en 1975 la guerrilla estaba totalmente derrotada, tanto en términos políticos como en términos militares.
En términos políticos, porque la guerrilla se había alejado totalmente del pueblo, y una guerrilla no puede subsistir sin el apoyo irrestricto del pueblo.
Un panorama totalmente distinto al que existió entre 1955 y 1973, donde había apoyo popular a la lucha armada.

-Viéndolo en retrospectiva, ¿La guerrilla debería haberse disuelto con la vuelta de la democracia?

-Debería haberse disuelto como organización armada, no como corriente política.
Montoneros surge como parte de la estrategia de Juan Perón, que era la llamada "lucha integral", donde se consideraba que todas las tácticas de lucha eran válidas contra la realidad de la dictadura.
Dentro de ellas, la lucha armada.
Pero hay que entender algo, la lucha armada en ese momento no pretendía derrotar al ejército por las armas.
Pretendía crear condiciones psicológicas, de ánimo popular que permitieran vislumbrar una esperanza de victoria.

-Entonces, ¿no era un plan como de Castro y Ernesto Guevara en Sierra Maestra?

-Es que hay un error, todo el mundo piensa que la revolución cubana fue un hecho estratégicamente foquista.
Y nadie analiza que el foquismo por un lado puede ser estratégico y por el otro puede ser táctico.
La revolución cubana no fue un hecho foquista, primero que nace allá por 1940, con un movimiento popular muy importante, que después se llamó 26 de julio.
Y esa lucha se dio fundamentalmente en las ciudades.
La lucha en el campo, el foco guerrillero, lo que hizo fue crear condiciones subjetivas para la revolución.
La gente decía "ahí están los muchachos en el monte hostigando al Ejército", y se empezaba a sumar porque vislumbraba la posibilidad de una victoria.
El foquismo es en realidad una táctica, aunque el Che lo tomó como estrategia y de ahí vienen sus fracasos.
Para Montoneros, por ejemplo, el hecho de la muerte del Gral. Pedro Eugenio Aramburu, fue una táctica foquista.
Yo no participé de la operación personalmente, pero si estaba dentro de la organización en el momento en que se llevó a cabo.
Y la principal causa de esa decisión fue actuar sobre la subjetividad del movimiento peronista, el hito de Aramburu fue eso, fue, simbólicamente, pasar a la ofensiva, fue quemar las naves al estilo de Hernán Cortés, sabíamos que después de eso no había retorno.
Fue un hecho proyectado hacia la subjetividad del peronismo, que en ese momento solo estaba unido por algunos mitos, que eran básicamente el recuerdo de Evita, el recuerdo de la justicia social del primer gobierno de Perón y el retorno de Perón al poder.
En ese sentido, la reacción del pueblo cuando liquidamos a Aramburu fue "Ah, por fin".
Y ahí es donde está el secreto de la masividad de Montoneros, el fenómeno político-cultural de la Juventud Peronista no hubiera sido posible sin el ajusticiamiento previo de Aramburu.
De hecho la FAP venía operando antes que Montoneros y nunca logró tener apoyo como

 

tuvimos nosotros. Y el ERP tampoco.
Nuestros operativos eran político-militares, o semi militares.
O sea crear las condiciones de conciencia revolucionaria que podían desembocar en una insurrección general, de provocar un proceso electoral, a partir de que el gobierno se sintiera hostigado por esta rebelión popular… Ese fue el sentido del asesinato de Aramburu.
Y si nos dicen que lo asesinamos, fuimos asesinos políticos en este caso.
Pero yo personalmente lo sigo reivindicando como parte de la estrategia de ese momento.
Y creo que el retorno de Perón fue posible en gran medida porque sucedió esto.
Parapoliciales de la derecha peronista, celebran la masacre de Ezeiza (junio de 1973)

-Pero saliendo del caso de Aramburu, con la masificación de Montoneros, con la generalización de las operaciones armadas… ¿No hubo muertes que podrían haber sido evitadas, o que usted puede ver como injustificadas?

-En una parte de mi libro, yo reconozco haber matado un policía en la quinta presidencial de Olivos.
Nuestra política en ese momento era producir la menor cantidad de bajas posibles.
Y si no se producía el tiroteo, infinitamente mejor. Y por eso se planificaba de una manera super estricta, para poder evitar el tiroteo, y el acto de violencia extrema, esto se buscó siempre.
En el caso de que te enfrentabas con policías y soldados.
A veces las cosas se te van de las manos y de repente pasa por una vida u otra vida, y cuando estás metido en esa historia, te toca apretar el gatillo para poder salvar tu propia vida.
Esto no significa que pase sin consecuencias, al menos para la mayor parte de los compañeros. Yo es el día de hoy que sigo sufriendo las muertes que produje, que nunca las pude olvidar, durante años y años soñé con estos episodios.
Y sobre todo teniendo en cuenta que con quien nosotros nos enfrentábamos no era con el establishment directamente, no era con (José) Martínez de Hoz, era con el policía que cuidaba una esquina, que cuidaba una quinta, un cuartel.
Era un pobre tipo que vivía en una villa de emergencia, que tenía siete pibes y que no sabés que fue de la vida de esos pibes sin el padre… Y eso genera una culpa infinita.
Y nos generaban también contradicciones terribles, porque nosotros decíamos "bueno, nuestra lucha es por los pobres" y terminamos matando pobres.
Era una situación que te generaba grandísimas contradicciones y culpas que no se te borran ni el día de tu muerte.
Por más de que lo hayas sacado afuera, de que lo hayas exonerado, hayas hecho psicoanálisis, que razones que en esa determinada situación histórica, era necesario… siempre queda la culpa.

-¿Hasta cuando tiene que seguir debatiendo la sociedad argentina sobre la lucha armada de la década del ´70? ¿Va a llegar un momento en que toda la sociedad tenga una visión consensuada y mesurada sobre esto?

-Hasta que encontremos las soluciones finales. Pero acá hay algo anterior, y es que la Argentina no ha resuelto su dependencia, seguimos siendo un país dependiente.
Y hasta que no logremos la liberación, no vamos a poder articular políticas de estado, que terminen con las injusticias.

-Pero Francia nunca terminó de resolver su guerra sucia en Argelia, España nunca terminó de cerrar las heridas del franquismo...

-Francia resolvió su `guerra sucia', condenó a la gente de la OAS, que hizo una guerrilla en contra de Charles De Gaulle, muchos tipos de la OAS fueron fusilados por los servicios de inteligencia franceses… a la puta que no lo resolvió.
Abrió las puertas a la inmigración argelina… después los tipos siguieron siendo pobres y segregados, pero esa es otra historia.
España no resolvió el tema del franquismo… es un país que tiene ciertas políticas de estado, pero todavía no es unívoco al respecto.
Ellos tuvieron asonadas militares hasta los años ´80.
Y todavía están las contradicciones en la política sobre el ETA.
España lo que ha tenido es el beneficio de haberse integrado a la UE y haber logrado un desarrollo asombroso que pone ciego a todo el mundo, porque todos tienen dinero para gastar.
Además han pasado muchos años, desde el ´39 hasta el 2000 pasaron muchos años, las generaciones ya están muertas.
Acá pasaron muchos menos años. Y tampoco se resolvió la contradicción, por eso es que sigue despertando pasiones. Para que se resuelva esa contradicción ¿que podría haber sucedido? Si los militares en ese momento hubieran asumido autocríticamente, no `pour la gallerie', al `estilo Balza' (Martín), y hubieran dicho:
"Bueno, desaparecimos a todos estos, nos equivocamos, tendríamos que haberlos fusilado legalmente, haber sacado una ley marcial, juicio militar, 48 horas, paredón", hoy en día no estarían pagando las consecuencias. Debería haber sido transparente, "Nosotros decimos que este país no avanza si esta gente está viva, juicio y se acabó".

-¿Y eso hubiera estado bien?

-Mirá, desde mi punto de vista no, pero hubiera sido mucho mejor, peor fue que hicieran desaparecer a 30.000, que se hayan robado pibes, que se hayan llevado botines de guerra.
Si los milicos mañana dicen "Aquí están todas las listas de desaparecidos, los tiramos en tal lugar, de estos no podemos decir porque se murieron los tipos que lo hicieron, pero lo hicieron fulano y mengano".
Si lograran hacer esto, se estaría en camino de resolver esta contradicción y empezar a lograr una conciliación.
De lo contrario es imposible.

Montoneros convoca una gran manifestación popular en Plaza de Mayo. Buenos Aires, 1973.

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