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por ejemplo,
apenas se conocía en uno o dos lugares —uno de ellos en Glen Cove.
Casí tres lustros después, debido a una mezcla de factores, las esquinas de
los jornaleros se han convertido en un fenómeno en todo el país, según lo
revela el primer estudio a escala nacional entre jornaleros. Ellos son unos
117,600 en más que 500 sitios en todo el país, según el estudio realizado
por la Universidad de Illinois, en Chicago, la Universidad Nueva Escuela, de
Nueva York, y por la Universidad de California, en Los Ángeles [UCLA].
La encuesta también encontró que tres de cada cuatro de estos jornaleros son
inmigrantes indocumentados, y que más de la mitad de ellos han dicho que sus
patrones les habían estafado con sus sueldos en los dos meses previos.
En este contexto, el estudio indica que el 49 por ciento de los jornaleros
fueron empleados por propietarios de casas y el 43 por ciento por
contratistas de la construcción. Se encontró que son empleados más
frecuentemente como obreros de construcción, jardineros, instaladores de
techos, pintores, y tareas afines, según un reporte del The New York Times.
Basado en las entrevistas con 2,660 trabajadores en 264 esquinas en 20
estados y el Distrito de Columbia, se encontró con que los jornaleros
ganaron en promedio $10 por hora y al mes $700. Y sólo un pequeño grupo de
ellos ganó más que $15,000 al año —cifra que, supuestamente, supera el
índice de pobreza de acuerdo a los criterios del gobierno federal.
Los profesores que llevaron a cabo el estudio, sin embargo, dijeron que el
descubrimiento más sorprendente fue el alto índice de violaciones a sus
derechos salariales y a las condiciones peligrosas de trabajo que afrontan
los jornaleros.
'Estamos sorprendidos por la alta incidencia de violaciones salariales',
dijo uno de los autores del estudio, Nik Theodore de la Universidad de
Illinois en Chicago. 'También encontramos un nivel muy alto de lesiones'.
Una historia
Mientras espera por la mañana cerca de un Home Depot, Adalberto Ramírez, un
inmigrante mexicano de 46 años de edad, dijo que solo había sido contratado
durante un día la semana previa a la encuesta.
Él dijo que gana $15 por hora cuando hace trabajos de plomería o
electricidad, pero entre $8 o $10 por hora cuando es empleado en la
jardinería. Pero durante muchas semanas, agregó, no gana lo suficiente como
para mantener a sus seis niños en su país natal, Guatemala.
Él dijo que, recientemente, un contratista le había dejado de pagar más de
$500 después que él había laborado cinco días haciendo trabajos de
electricidad y plomería. El Sr. Ramírez pidió la ayuda de un grupo de
derechos laborales para que lo ayuden a cobrar sus dinero, pero no pudo
porque no tenía el nombre del contratista, el número de teléfono o la
dirección.
'Algunas veces se aprovechan', dijo el Sr. Ramírez. Una estafa que lo sufren
casi la mitad de los jornaleros.
Cuarenta y nueve por ciento de los entrevistados dijo que en los dos meses
previos un empleador no les había pagado por uno o más días de trabajo.
Además, cuarenta y cuatro por ciento dijeron que algunos patrones no les dan
descansos durante el día laboral, mientras que el 28 por ciento dijo que los
patrones les habían insultado.
Otro de los autores del estudio, Abel Valenzuela Jr., de la Universidad de
California, en Los Ángeles, dijo: 'Éste es un mercado laboral que prospera
en base a salarios baratos y el hecho de que la mayor parte de estos
trabajadores están indocumentados. Están en una situación donde son
sumamente vulnerables, y los patrones saben eso y toman ventaja de esa
situación'.
Tensiones raciales
En algunas comunidades los sitios de trabajo han causado tensiones, con
quejas de que los trabajadores interrumpen el tráfico, bloquean las aceras,
traspasan propiedades comerciales y tiran basura. Además, los obreros son el
blanco de grupos opuestos a los inmigrantes ilegales —la localidad de
Farmingville, en Nueva York, es una de las más notorias en ese aspecto.
Bajo este ambiente hostil, nueve por ciento de jornaleros reportó haber sido
arrestado mientras espera por un trabajo, mientras que el 11 por ciento
reportó haber recibido citaciones de policía y el 37 por ciento haber sido
perseguido, según el estudio.
Mientras que el diecinueve por ciento dijo que los comerciantes los habían
insultado, y el 15 por ciento dijo que los comerciantes no les habían dejado
usar los baños o hacer compras.
La encuesta también encontró que el 59 por ciento de los jornaleros son de
México y el 28 por ciento centroamericanos, mientras que el 7 por ciento
nacieron en Estados Unidos. Sesenta por ciento de los trabajadores
inmigrantes dijeron que ser jornalero fue su primera ocupación en los
Estados Unidos.
De cal y arena
Casi tres cuartos de los jornaleros encuestados para el estudio dijeron que
acuden a los sitios de trabajo cinco o más días a la semana, y en promedio
encuentran trabajo por tres y medio días a la semana. En los buenos meses,
los jornaleros ganan $1,400, según el informe, y en los meses malos,
especialmente los de invierno, apenas $500.
El estudio dice que el número de jornaleros ha aumentado por la oleada de
inmigrantes, el auge en la construcción residencial y la renovación, el
crecimiento de la industria de la construcción que usan trabajadores
temporales, y la volatilidad del mercado laboral.
'Para muchos trabajadores que viven en ciudades donde hay un decaimiento del
empleo, el ser un jornalero le provee una oportunidad de rebuscarse la vida
trabajando en la economía suburbana', dice el estudio.
'Para otros, es el primer trabajo en los Estados Unidos y una oportunidad de
adquirir experiencia de trabajo, habilidades y contactos patronales. Y para
otro sector, representa una oportunidad de ganar un ingreso temporalmente
cuando es despedido de otro sector de la economía', agrega el informe.
El estudio encontró que el 44 por ciento de los jornaleros encuestados había
sido jornaleros por menos de un año, mientras que el 30 por ciento han hecho
ese trabajo de uno a tres años, sugiriendo que muchos de ellos se mueven a
trabajos en otros sectores de la economía. Veintiséis por ciento dijo fueron
jornaleros por más que tres años.
El informe dijo que el 36 por ciento esta casado, mientras el 7 por ciento
vive con un padre. Dos terceras partes dijeron que tienen hijos.
Condiciones peligrosas
Y en medio de todos estos avatares, uno de los peores aspectos de laborar
como un jornalero es: las condiciones de trabajo. El estudio encontró que el
73 por ciento trabajó en condiciones peligrosas, como excavar zanjas,
trabajar con productos químicos, en techos o andamios. El informe dijo que
los patrones, a menudo, le dan a los jornaleros los trabajos peligrosos que
los trabajadores regulares son renuentes a realizar —a menudo con un
entrenamiento mínimo y sin equipo de seguridad como máscaras, cascos, etc.
Una quinta parte dijo que el año pasado sufrieron lesiones que requirieron
atención médica, y el 60 por ciento de ese grupo dijo que sus lesiones le
causaron perder más que una semana de trabajo.
'Los jornaleros continúan resistiendo las condiciones peligrosas de trabajo
porque temen ser despedidos o no recibir el pago de su trabajo, si hablan,
se quejan, o se rehúsan a trabajar en esas condiciones', dice el informe.
Entre los jornaleros heridos durante el año previo a la encuesta, el 54 por
ciento dijo que no habían recibido el cuidado médico que necesitaron, en su
mayor parte porque no tenían recursos para proveerse una asistencia médica o
el patrón se rehusó a cubrirlos bajo el seguro de compensación para los
trabajadores.
Más centros
La mayor esperanza para los jornaleros, según el estudio, son los 63 centros
laborales que operan como lugares donde los trabajadores y los patrones se
encuentran.
Estos centros, usualmente creado en asociaciones con el gobierno local u
organizaciones comunales, a menudo requieren que los trabajadores y los
patrones se registren, lo que ayuda a reducir los abusos. Los centros
proveen refugio, cuartos de baño y agua —algunas veces clases de Inglés—
mientras los trabajadores esperan. Muchos de estos centros establecen un
salario mínimo, a menudo $10 por hora, que los patrones deben pagar los
jornaleros.
'Lo primero que se debe hacer para mejorar las cosas para los jornaleros es
tener más de estos centros', dijo Pablo Alvarado, coordinador nacional del
Day Laborer Organizing Network Nacional, un grupo de lucha por los derechos
de estos trabajadores. 'La segunda cosa es hacer que el gobierno implemente
las leyes laborales más consistentemente'.
Pero la idea no siempre es aceptada por las autoridades locales. Desde hace
más de dos años en el Condado de Suffolk, dos Ejecutivos —Richard Gaffney y
Steve Levy— y otras autoridades locales, se han opuesto ferozmente a la
construcción de un centro en Farmingville. |